Pero Hans no solo es un chico guapo más de la escuela, su nombre es sinónimo de prestigio, de cierta fama; su apellido tiene peso de por sí. Hasta hace un par de días no se le pasaba por la cabeza que se podría fijar en ella. Gaby está sorprendida, más que todo porque nunca, antes habría notado que la mirara o algo parecido. Hasta la semana pasada a Hans se lo veía siempre con su grupo selecto de amigos y novias. Hans es un imposible para la mayoría. Gaby camina distraída de vuelta a la salida, pensando en todo eso, cuando de la nada unas manos le tapan los ojos y ella suelta un grito. —¡Aya… mis oídos! —Ross se queja—, oye te desapareciste, Carín se preocupó. ¿Piensas contarme o no? —Ven, sígueme —le dice Gaby. La lleva al aula vacía, ahí, llena de emoción le cuenta todo lo que ha p

