El amor es la base

4297 Words
Tal vez no sólo fue un mal comunicador, sino que realmente maltrató a sus hijos, emocional, física o incluso sexualmente. Tal vez usted estaba dominado por el alcohol u otras drogas, o tal vez su propio dolor y la inmadurez los hizo A todas las víctimas de tu ira. Cualquiera que sea la causa de su fracaso, nunca es demasiado tarde para derribar las paredes. Nunca se pueden construir puentes hasta que se deshagan de las paredes. (si sigues maltratando a tus hijos Usted puede necesitar un consejero profesional para ayudarle a romper ese patrón destructivo.) Lo más positivo que se puede hacer con un fracaso del pasado es confesarlo y pedir perdón. No puedes borrar las obras como no puedes borrar sus consecuencias, pero puedes experimentar la limpieza emocional y espiritual a través de la confesión y la posibilidad del perdón. Ya sea que su hijo exprese verbalmente su perdón o no, el hecho de que usted haya sido lo suficientemente maduro como para admitir su fracaso lo hará sentir un poco más como usted. Con el tiempo, ellos pueden abrirse a sus esfuerzos para construir puentes. ¿Y quién sabe? Puede llegar el día en que te permitan el privilegio de una relación más íntima con ellos… Y sus hijos. Incluso si no han sido el padre que hubieran querido ser, ahora pueden empezar a amar a sus hijos de la manera en que se sienten verdaderamente valorados. Cuando tengan hijos, sabrás que influencias a otra generación de tu familia. Aquellos pequeños que ahora tienen una mejor oportunidad de recibir amor incondicional toda su vida. Con los tanques llenos de amor, sus nietos serán más receptivos y activos socialmente, espiritualmente y relacionalmente de lo que hubieran sido sin él. Vuestro espíritu se sentirá más seguro y seréis más capaces de alcanzar vuestras posibilidades de bien en el mundo. Tal verso puede llevarle a través de períodos muy difíciles en la vida y la paternidad; Este versículo ciertamente nos ha sostenido a pat y a mí. Sé que sin las seguridades y promesas de dios, nuestra vida habría sido muy diferente de lo que ha sido. El salmista llama a los niños “un regalo de dios,” una” recompensa,” una “defensa.” 2 niños son el regalo más maravilloso que podemos tener. Si significan tanto para dios, deberían significar todo para nosotros, sus padres. Me gustaría sugerirle que haga una lista de “requisitos” para ser un buen padre. No permita que la palabra requisito lo presione o lo haga sentirse culpable como un padre cariñoso. Estos “requisitos” deberían ayudarle a sentirse bien con su autoridad y su papel como padre. Ven aquí y disfruta de tus hijos. Cuando era un padre sin experiencia, me preocupaba; No estaba seguro de mi paternidad. Pero luego descubrí que una vez que el padre entiende lo que un niño necesita, no es tan difícil cumplir con esos “requisitos”. La buena noticia es que casi cualquier padre cariñoso es capaz de hacer esto. Le insto a que haga su propia lista de requisitos. Comience con unas pocas líneas y agréguelas a la lista como mejor le parezca. Cuando vea que está cumpliendo con esos requisitos, puede estar seguro de que su hijo está recibiendo un buen cuidado por parte de sus padres, y puede relajarse y disfrutar de su hijo. Sería difícil describirles cuánto me ha ayudado esta seguridad. De hecho, pronto descubrí que era un mejor padre de lo que jamás pensé que sería. La mayoría de los “requisitos” para una buena crianza están en este libro. Si usted desea hacer una lista, puedo sugerir cómo empezar, pero la lista no estará completa ni será suya hasta que usted la enmarque en sus propios pensamientos y palabras. Aquí está mi lista personal, mis propios “requisitos para ser un buen padre” 1. Mantener el depósito emocional del niño lleno; Habla las cinco lenguas del amor. 2. Utilice las formas más positivas posibles para controlar el comportamiento de mi hijo: peticiones, manipulación física suave, órdenes, conversación y modificación del comportamiento. 3. Disciplina a mi hijo con amor. Díganme: “¿Qué necesita este niño?” y entonces procedan lógicamente. 4. Haz el esfuerzo más grande para dominar mi ira apropiadamente y no derramarla sobre mi hijo. Sea firme y agradable. 5. Hacer lo mejor que pueda para enseñar a mi hijo a manejar su ira con madurez; El objetivo es llegar allí por dieciséis años y medio. Espero que pronto haga su propia lista de requisitos. Una vez que entienda que usted es capaz de hacer lo que ha escrito en su lista, usted puede relajarse y disfrutar de sus hijos. Y ellos se volverán cada día más confiados en todos los aspectos. Este plan de acción contiene proyectos y ejercicios Para ayudarte a hablar cada uno de los cinco idiomas del amor con tus hijos. También incluye preguntas de estudio para ayudarle a revisar y aplicar conceptos claves en el libro. Recomendamos este plan para uso personal, y lo ideal es usarlo con su cónyuge también. El plan de acción también es apropiado para la discusión en un grupo o en clases pequeñas, y hemos incluido una sección titulada “para discutir en un grupo” para fomentar tales diálogos con otros padres. Así como se necesita tiempo para reconocer y hablar el lenguaje principal del amor de su hijo, también algunas de estas actividades requerirán tiempo. Pero vale la pena el esfuerzo, ya que buscamos demostrar nuestro amor a nuestros hijos y llevarlos a una edad adulta responsable. El amor es la base 1. Recuerde varias veces que sintió amor o expresó amor a su hijo. ¿La mayoría de estos casos estaban relacionados con su valor como persona o algún logro o calidad positiva? En otras palabras, ¿tiende a amar condicionalmente o incondicionalmente? 2. En situaciones recientes, ¿le ha negado su amor a su hijo? ¿Ise intentó a menudo que no pudiera cumplir con lo que esperabas de él? Si es así, intente planificar una manera de combinar el amor incondicional con la disciplina adecuada. 3. En una escala de cero a diez, ¿Cuál es el nivel promedio del depósito emocional de su hijo? Piense en lo que podría haber podido darle a su hijo de varias maneras para aumentar ese nivel. Pasa la próxima semana concentrándote cada día en tres formas de aumentar ese nivel en tu tanque. 4. Recuerde sus propios recuerdos agradables cuando era niño. ¿Cómo llenaron tus padres tu depósito emocional de amor para contribuir a tu dignidad y autoestima? ¿Qué recuerdos agradables tienen sus propios hijos y cómo están vinculados al amor incondicional? 5. Examine nuevamente los siete puntos sobre el comportamiento de los niños. ¿Ese punto puede ser una nueva revelación para ti? ¿Cuál es la más difícil de aceptar? ¿Cuánto necesita digerir y poner en práctica? Para discusiones de grupo El amor condicional por su hijo puede llevar a inseguridad, ansiedad, falta de autojuicio y enojo. ¿Hasta qué punto su hijo exhibe estas características? Que el grupo cuente las veces que su amor ha sido condicional. Luego, los miembros del grupo deben ofrecer sugerencias sobre como amar incondicionalmente a nuestros hijos.   QUÉ ES LA CRIANZA FELIZ  El medio más seguro de hacernos agradable la vida es hacérsela feliz a los demás. A. GRAF ORNER ¿Yqué es el amor?  Mucho se ha escrito sobre este tema, pero en realidad sólo lo conoces cuando lo sientes. Lo mismo que la crianza feliz. La crianza feliz es una forma de crianza que tiene en cuenta en todo momento las necesidades del niño -no sólo físicas, sino también emocionales-, entendiendo que estas necesidades deben ser atendidas, de forma que respete al bebé como persona que es. Cuando la familia está en sintonía y convive armoniosamente, sin odios ni temores, hay felicidad. Ycuando eso lo aplicas a la crianza, tendrás una crianza feliz. Pero para ello debemos quitarnos los miedos (y no provocarlos en nadie): hemos de ser capaces de eliminar de nuestra mente el temor a pensar que nuestros hijos nos manipulan, a admitir que nos podemos equivocar (como ellos) y a tener la valentía de pedir perdón. A tener la capacidad de defender nuestro modelo de crianza en contra de modas pasajeras y a fomentar el respeto hacia todos los miembros de nuestra familia: ningún m*****o debe sentir miedo de hablar, de expresarse o de pedir lo que necesita, pues ha de tener la seguridad de que va a ser escuchado y respetado. Para conseguir todo esto es importante cambiar el paradigma de la crianza y del concepto de infancia que se tiene. Aún arrastramos la idea de que los niños son como pequeñas fierecillas salvajes que tenemos que domesticar contradiciendo sus acciones erróneas. Pues no. ¡Somos humanos! ¡Por amor moveríamos el mundo! Fomente el amor en su familia y sus hijos se desvivirán por hacer feliz la vida a los demás miembros de la misma. Una amiga mía solía decir que «un tarrito lleno de miel sólo puede derramar miel». ¡Cuántas cosas hemos hecho por amor! Por amor hemos compartido nuestra comida, hemos dejado dinero, hemos per manecido noches enteras pendientes de un teléfono... El amor nos envuelve en un estado de «embriaguez» en el que sólo vemos el objeto amado y buscamos su felicidad. Por el contrario, el niño criado en un entorno hostil, en el que no es atendido con rapidez cuando llora, desarrolla en él una carga elevada de estrés que provoca una mayor actividad (en algunos casos confundida con hiperactividad) y, como mecanismo de defensa, se hace un niño más agresivo: Si estudias casos de personas con desórdenes debidos al estrés, verás que ante un factor estresante intentan reaccionar con una actividad frenética, haciendo mil cosas a la vez, y, pase lo que pase, siguen con ese ritmo, aunque ese factor ya no esté presente. Es un estado psicológico de emergencia perpetua, sin tregua. (...)   Pero la crianza feliz va a revertir sobre todo en el propio menor, en nuestro hijo, desarrollando más su inteligencia, fomentando su autoestima, disminuyendo las probabilidades de trastornos mentales como depresiones y ansiedades, y haciendo de ellos personas con un carácter más seguro y menos agresivo, como demostraremos en las páginas sucesivas.   LOS OBSTÁCULOS PARA UNA CRIANZA FELIZ Haz que las contrariedades te alienten y los obstáculos te engrandezcan   A lo largo del libro hablaremos de cómo realizar una crianza feliz. En los dos próximos capítulos nos ocuparemos de cómo poner las bases; en los tres siguientes, de quién y cómo las pone, y finalizaremos con soluciones prácticas para determinados problemas. Pero al intentar llevar a cabo todo esto es posible que se encuentre con algunos de los obstáculos que nombraremos a continuación y que debería intentar eliminar o minimizar en su vida.   Cuando uno tiene un hijo todo el mundo se cree con el derecho de opinar. Lo peor es cuando encima se creen capaces de hacerlo. Nadie ha tenido un bebé como el que usted tiene, nadie tiene una familia igual y nadie vive como usted; por lo tanto, nadie sabe lo que siente ni exactamente por qué hace lo que hace ni por qué le suceden las cosas que le suceden. Así que debe mantener la prudencia ante esas personas tan bien intencionadas. El problema es que muchas de ellas son personas próximas a nosotros y queridas, como una madre, una hermana o una amiga. A las personas de la calle puede evitarlas (si mi carnicera me censura, puedo ir a otra), pero a una madre o a una amiga no; las verá aunque no quiera. ¿Qué hacer para minimizar sus intervenciones y continuar con su amistad? Veamos:   o Ignorar, asentir y distraer. Imagine que su amiga le está hablando de lo mal que está haciendo en llevar a su hijo siempre consigo. Puede ignorarla, es decir, escuchar y no hacer caso; ella contenta y usted también. Puede asentir en las cosas que cree que le sirven (no siempre todo el discurso va a ser negativo); ella pensará que le da la razón y usted hará lo que quiera. Por último, puede distraer, es decir, si ve que saca un tema en el que no le va a gustar lo que va a comentar siempre puede preguntar: «Por cierto, ¿te apetece un café mientras hablamos? Ven, que verás en la cocina... ». O, por ejemplo: «¡Ah! Perdona que te interrumpa pero me escapo un momento al baño que no puedo más». O, el socorrido: «Hablando de niños... ¿Qué tal tu novio?». En este caso, se ríen las dos un rato. o Dar información o mencionar a un profesional. Ninguna madre (y padre) hace las cosas porque sí. Normalmente, antes de tomar una decisión sobre su hijo ha leído libros o ha hablado con su pediatra. Ante una persona que le lleve la contraria, utilice como argumento aquella información que avale lo que usted piensa. En el raro supuesto de que haya dos opiniones suficientemente contrastadas, cuando la otra persona le diga las suyas, haga como una amiga mía, que le dijo a su sue gra:7 «Sí, en este caso hay dos caminos, y nosotros queremos ir por éste».   o Mejorar su uso del lenguaje. A veces vale la pena tener preparadas (incluso memorizadas) las respuestas. Espero que este libro le dé algunas ideas de cómo responder ante algunos problemas. Cuando la gente de mi alrededor «criticaba» la lactancia de mi hijo con tan sólo un año, aprendí respuestas del tipo «Es que la OMS (Organización Mundial de la Salud) y Unicef dicen que se debería amamantar en exclusiva hasta los 6 meses, y luego hasta mínimo 1 año o los 2 años». Cuando mi pequeño hizo año y medio me volví más irónica y tenía respuestas del tipo «Es que mi religión me prohibe destetar». La verdad es que cuando nombras la religión la gente desiste de convencerte. Como mucho me preguntaban: «¿Y qué religión es ésta?», y yo les respondía: «Filioegoísta practicante», es decir, que doy prioridad a mi hijo por encima de todo. Cuando mi hijo tenía 2 años o 2 y medio, mis respuestas cambiaron, y un simple «Es que me gusta más así» acallaba muchas discusiones.   o Dar a conocer nuestros sentimientos.  Se supone que las personas que le taladran los oídos son personas cercanas y queridas (si no lo son, a veces no vale la pena hacer nada; simplemente ignórelas); por lo tanto, podemos explicarles cómo nos hacen sentir y les vamos a pedir que, en virtud de ese amor y/o amistad, no prosigan. No vamos a hablar de hechos, porque cada uno los puede interpretar de una manera, sino de sentimientos, y nadie le puede discutir los suyos (usted es la única que sabe cómo se siente)   El discurso o la petición se compone de las siguientes partes:  ■ Cuando tú... (aquí decimos lo que no nos gusta de lo que estamos oyendo).  ■ Yo me siento... (explicar lo que nos duele con esa crítica). ■ Preferiría... (le pedimos que, como persona cercana y que nos ama, no siga por ese camino; incluso le podemos mostrar el que tiene que seguir). Por ejemplo: «Cuando tú, querida suegra, me dices que el niño se queda con hambre, yo me siento mal porque pones en duda mi capacidad de amamantar. Preferiría que no comentaras esto en casa». «Cuando tú, estimada esposa, me dices que no baño bien al niño, me siento triste y con pocas ganas de hacerlo al día siguiente, porque ya sé lo que tendré que oír. Preferiría que no me lo dijeras más y que, si quieres ayudar, estés a mi lado un par de días para observar en qué nos diferenciamos tú y yo». Nadie se puede enfadar ante un comentario así, porque no le negamos (ni le damos) la razón; no hablamos de quién tiene razón sobre los hechos, sino tan sólo de sentimientos, y eso nadie lo puede rebatir.   o Elegirlas batallas. No vale la pena neutralizar todas las críticas y comentarios que le van a hacer: ceda en los insignificantes y «pelee» en los más importantes. Si su madre le dice que hace frío en la casa para el niño, intente subir un ratito el termostato en lugar de soltarle un discurso. Si su amiga le dice que es mejor que le ponga la bufanda por fuera del abrigo (o por dentro), puede hacerlo así ese día y luego usted lo hace como quiera. o Buscar gente como usted. Hay grupos de padres que piensan como usted, asociaciones, encuentros reales y virtuales... Si se rodea de gente más acorde a su manera de pensar, estará mejor, y dudará menos ante esas personas que pueden hacer bailar sus cimientos.   o «No se puede hablar del océano con una rana de charco» (dicho popular). Por último, piense que hay gente con la que no se puede razonar, ni argumentar, ni convencer. Personas que no saben lo que es la crianza ni se pueden poner en su lugar. Existen y son difíciles de neutralizar. Intente entender que son así y haga lo que pueda, siguiendo los consejos anteriores.   El adultocentrismo El adultocentrismo sería esa forma de pensar y de actuar de algunos adultos que se creen superiores a los niños y conside ran que tienen más derechos que ellos. Es una forma de educar basada en la obediencia ciega y en la idea de que las normas se imponen de arriba abajo, es decir, de padres a hijos. Un concepto por el cual el padre no se equivoca nunca; si lo hace, se intenta ocultar; y, si es muy evidente, se excusa. Todo con tal de no pedir perdón.   Muchos padres creen todavía que ellos son los únicos que están en posesión de la verdad y no escuchan las magníficas ideas que les dan sus hijos. El adultocentrismo es un forma de inseguridad, porque muchos se escudan en ideas de este tipo: «Es que si yo no mando me van a tomar el pelo», «Es que si no me pongo de mal humor van a hacer lo que quieran». En el fondo es gente insegura que tiene miedo de que alguien pueda superarles y hacen del ataque su mejor defensa. En una familia no se debería a****r ni defender, sino hablar y comprender. Intente hacer un ejercicio de humildad de cuántas veces le pasan estas cosas y procure solucionarlas para conseguir una crianza feliz.   Límites Cualquier límite es un obstáculo para una crianza feliz, de igual manera que si existen en una pareja son un impedimento para que los novios sean felices (al menos los dos a la vez). Yo no limito a mi marido, ni mi marido a mí: simplemente hemos hablado de lo que nos va bien en nuestra convivencia y lo hacemos. Si ustedes van a una conferencia que se titula «Poner límites», todo el mundo da por supuesto que tratará sobre niños, puesto que en los mayores no se utiliza. Pues bien, eso no es justo. La palabra «límite» es una coacción a la libertad y por eso no me gusta. Hemos de hablar a nuestros hijos de valores y no de límites. En mi casa no robamos, no porque tengamos ese límite, sino porque nuestros padres nos inculcaron el valor de la honradez. Chimo (3 años) acababa de empezar la escuela y se escapaba de la clase hacia el patio siempre que podía sin hacer caso a la profesora. La maestra le dijo a la madre que el niño no tenía límites y había que ponérselos. Pues no. El niño no tiene motivación (dale algo mejor que el salir al patio y se va a quedar en clase hasta que quieras); puede que no tenga valores (no tiene respeto a los compañeros o a la señorita), pero no vamos a emplear una palabra que nunca utilizaríamos con un adulto en el mismo caso. El hecho de usar la palabra «límite» casi exclusivamente con niños es un claro ejemplo de adultocentrismo. En la tercera parte de este libro («Soluciones prácticas») verán cómo se puede educar sin poner límites. Es una palabra que no usamos en ningún momento.   Hábitos rutinarios y rutinas habituales Cuando era pequeña me gustaba leer. Un buen día se puso de moda que desde el colegio se debía impulsar el hábito de la lectura; nos dieron un listado de libros para leer en casa y hacer un trabajo sobre ellos. ¡Qué aburrimiento! Se me acabó la afición a la lectura (aunque algunos me gustaron). Gracias a Dios, el colegio se terminó pronto y en la universidad no se les ocurrió implantar el hábito de la lectura, y volví a disfrutar de este placer. Se intentan crear hábitos en los niños pensando que se les hace un bien, cuando lo que hemos de inculcar es la pasión y las ganas de hacer una cosa; yo me ducho no porque sea un hábito rutinario para mí, sino porque me gusta ir limpia. Si te agrada ir limpia te ducharás, y si es sólo un hábito lo harás a regañadientes o te lo saltarás de tanto en tanto. El día en que leer sea sólo un hábito en lugar de un placer, no lo haré: hemos de incentivar la motivación en lugar de instaurar la rutina en nuestra vida. Las cosas serán más agradables y la vida más feliz.   Las políticas familiares Actualmente existe una gran cantidad de familias que optan por una crianza más acorde con las necesidades del bebé, pero que se encuentran frustradas por políticas que no concilian la vida laboral y familiar. Las políticas restrictivas ponen en peligro la salud mental y física de nuestros hijos: salud mental, porque separar a la madre del bebé prematuramente, crea un estrés en el niño que provoca alteraciones emocionales en el futuro; y problemas de salud física porque, entre otras cosas, interfiere en el tiempo que el bebé recibe lactancia materna. La familia debe ser un espacio esencial para el menor, pero necesita una protección y reconocimiento social que actualmente no se da. Hablaremos más de este punto en la segunda parte del libro, pues es un tema de vital importancia y un obstáculo para todo tipo de crianza.   Desde que nuestro hijo nace iniciamos un camino a su lado. Según como lo transitemos propiciaremos un desarrollo armónico y feliz de nuestro hijo o no. De nosotros depende. La familia -los padres- es el núcleo social en el que los seres humanos iniciamos nuestra educación a todos los niveles, tanto emocional (puesto que en ella aprendemos a querer y a ser queridos, a ser consolados y a consolar, a ser escuchados y a escuchar, a dirimir nuestras diferencias, etcétera) como social (ya que aprendemos a relacionarnos con los demás, empezando por nuestros padres y hermanos), así como de aprendizajes más «académicos» (¿qué son, si no, el aprendizaje de la lengua materna y de los primeros conceptos?). Pero para que todo eso se dé dentro del núcleo familiar de una forma constructiva y pueda fomentar que el menor de sarrolle todas sus capacidades, ha de producirse una serie de requisitos en la crianza desde que el niño nace y que abarcan diversas etapas de su vida.   Otro factor por el que necesitamos esa exterogestación durante los primeros meses es por el hecho de ser una especie altricial. Los animales tienen varias formas de poner en práctica la crianza: altriciales, que necesitan el cuidado de otros para sobrevivir porque no pueden moverse ni alimentarse por sí mis mos durante un periodo sustancial después del nacimiento, como nosotros; y precociales, aquellos cuyas crías son capaces de ver, oír, ponerse en pie y realizar las demás funciones propias del individuo adulto desde prácticamente el nacimiento. Por tanto, estas especies requieren menores cuidados maternos y son capaces de unirse a las actividades de los individuos adultos en pocos días, como los caballos. Si exponemos ejemplos extremos: por un lado tenemos a los peces, que ponen muchos huevos, no cuidan a ninguno y sobreviven los que Dios quiere; por otro están los gorilas, que invierten mucho tiempo en el cuidado de sus hijos porque tienen embarazos muy largos y de una sola cría; otros que conocemos son los marsupiales, como los canguros, que una vez que nacen deben permanecer un tiempo más en la bolsa de mamá. El periodo del hábitat preservado hace referencia a esta etapa de vida de nuestro hijo, entre los 0 y los 6 meses, en la que necesita que se recreen las condiciones que tenía cuando estaba en el útero. Esta necesidad se fundamenta en las tres premisas que hemos explicado anteriormente: o Porque lo hemos tenido durante nueve meses en unas condiciones excepcionales en el útero y no está preparado para afrontar ese cambio de una forma tan rápida.  o Porque nacemos antes de tiempo y necesitamos una exterogestación de unos seis meses como mínimo. o Porque somos altriciales y necesitamos cuidados. o Un cuarto factor sería el desarrollo del cerebro en estas edades. Dada su importancia, lo detallamos en el siguiente apartado. El desarrollo del cerebro de 0 a 6 meses Nuestro cerebro es un órgano muy complejo y con múltiples partes. 1. Médula espinal 2. Bulbo raquídeo  3. Cerebelo 4. Amígdala  5. Hipotálamo 6. Glándula pituitaria 7. Tálamo 8. Corteza cerebral 9. Cuerpo calloso Para facilitar al máximo la comprensión, las podemos agrupar en tres grandes apartados:  a. Cerebro primitivo.  b. Cerebro emocional. c. Cerebro superior.   Asimismo, represento el cerebro con nuestro puño cerrado y con el dedo gordo escondido dentro de la palma de la mano.
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