Capítulo 11: puedes acostarte conmigo o dormir en el sofá DAMIAN Me reía entre dientes mientras el agua de la ducha caía sobre su cuerpo. Realmente no creí que estar casado me daría tanta diversión en las últimas veinticuatro horas que en todo el año anterior. O puede que incluso más. Mi vida era solo aburrida, con papeles, problemas que solucionar, una típica y aburrida vida seria de adulto. La risa era un lujo que no me había podido permitir mientras crecía, así que nunca había desarrollado esa costumbre. ¿De verdad Marta pensaba que era un sádico, pervertido s****l? Si bien no era mi tipo de mujer como con las que había salido, no podía negar que había tenido pensamientos sexuales sobre ella. Pero no consideraba que fueran pervertidos. Para un hombre era difícil no pensar en el

