Capítulo 18: Tengo cerebro ¿sabes? DAMIAN —De verdad, comienzo a odiarte —dijo Marta débilmente. —Lo sabes, ¿no? Realmente me sorprendió que aquellas palabras me dolieran, sobre todo cuando eso era exactamente lo que quería que ella hiciera. Que me odiara. Marta no estaba hecha para una vida tan dura y yo no tenía ningún deseo de alargar aquella situación indefinidamente. Era lo mejor que podía hacer. —Quizá sea lo mejor. —Hasta ahora nunca había odiado a nadie. Ni siquiera a mi madrastra o a mi padre, y ellos me han dado razones suficientes para hacerlo. Pero a ti no te importa lo que sienta por ti, ¿verdad? —No. —Creo que nunca he conocido a nadie tan frío. —Seguro que no. «Eres tan frívolo» Ya se lo había oído decir a muchas mujeres antes que a ella. Mujeres de buen corazón

