Capítulo 19: Su enfermedad NARRA DAMIAN Un mechón de su pelo se agitó con la brisa y acarició mis labios. Lo dejé jugar allí un rato, rozándome la boca y la mandíbula. Ella olía a un perfume dulce y caro, como a esencia de flores silvestres en una joyería. Marta tenía razón sobre lo que había ocurrido la noche anterior. Me había portado como un tonto. Pero era porque me habían tomado por sorpresa. No quería que se celebrara algo que no tenía ninguna importancia. Si no tomaba precauciones, ella se tomaría ese matrimonio muy en serio. Nunca había conocido a una mujer con tantas contradicciones. Ella había dicho que yo era como un robot sin sentimientos, pero se equivocaba. Claro que tenía sentimientos. Sólo que no eran los que ella quería. Me dije a mí mismo que tenía que prestar atenc

