Capitulo XX

2959 Words
—Creo que te estás confundiendo, la chica de acá se llama Luna… — ¿Luna? Ah ya, pensaba que se llamaba Rose, la debo estar confundiendo con su amiga. —Con que su amiga se llamaba Rose… —Si la chica que murió en el accidente ¿Quién no lo sabe? —Ah con razón había escuchado ese nombre antes… -Fabiana se preguntaba si esa chica era la misma de la tienda a la que Marcos le había comprado el collar ¿Seria demasiada casualidad? O ¿Se estaba volviendo loca? Fabiana se sintió como una especie de psicópata en esos momentos — ¿Algo en especial que puedas contarme sobre ella o su amiga? —Todos sabían que la amiga de ella estaba enamorada de Luna… La que murió. Yo siempre creí que eran pareja, su amiga se ponía celosa cuando la veía hablando con alguien más. —Entiendo –Fabiana no sabía si aquello le serviría de algo pero quizá ayudaría a que la señora Catalina la viera con otros ojos, de todas formas era una señora apegada a la religión y no era de mente abierta. Pero ¿Serviría de algo? ¿Sería lo suficiente para arrebatarle su puesto de la presidencia? No lo creía — ¿Algo más? —No, que sepa yo, esas chicas ni salían. —Bueno, necesito saber algo de aquellas chicas… —Es todo lo que hay, nunca se juntaron con demasiados chicos. —Bueno, consigue algo –A Fabiana se le había salido lo caprichosa en esos momentos olvidando con quien estaba hablando. — ¿Disculpa? Si quieres investigar algo, investígalo tu misma, yo ya cumplí con mi trato. —Bueno, si, tienes razón. — ¿Disculpas aceptadas cuñada? —No creo que sea tan fácil cuñada –Fabiana le tranco la puerta en la cara, por primera vez no le importaba mínimamente lo que pensara Alejandra, si por su culpa Marcos terminaba su compromiso con ella, Fabiana misma la mataría. Fabiana empacaba sus cosas para irse de nuevo a River City y se preparaba mentalmente para explicarle todo a Marcos, Alejandra en cambio se reía, nunca le había agradado Fabiana y sus disculpas eran más que falsas solo para quedar bien con su hermano. Mientras tanto Rafael ya tenía la grabación de Marcelo vendiendo la colección a Víctor Federick, no había sido difícil, solo puso un micrófono debajo de la mesa y Marcelo hizo todo el trabajo, Rafael salía de su casa esa mañana, la mañana en la que pasaría algo desafortunado para él. —Buenos días Rafael –Un carro se había estacionado frente a la calle donde Rafael iba para su coche, mostrando a un Marcelo con lentes oscuros — ¿Quieres montarte en el auto? –Rafael negó con la cabeza, caminando aun mas rápido por la acera en dirección a su coche, cuando dos tipos con capucha lo apuntaron con una pistola —Será mejor que te subas al auto por las buenas Rafael –Rafael se negó, forcejeando con los tipos que lo amenazaban, cuando un disparo sonó, Rafael se toco donde le habían disparado y miro su mano llena de sangre para luego desmayarse. Marcelo pidió que lo metieran en el maletero del auto, antes de que alguien se diera cuenta por el ruido del disparo. Y así, Marcelo emprendió su viaje para desaparecer por completo el cuerpo de Rafael. —Fuiste muy iluso Rafael, si creíste que caerá en una trampa como esa –Hablaba Marcelo en el carro mas con el mismo que con alguien más —Al principio debo decir que me la creí, tu amigo Víctor me hizo creer que en verdad estaba interesado pero… al final del almuerzo cuando estaba a punto de irme… Me quede un rato en mi auto, solo porque tenía un presentimiento ya sabes, soy un hombre cauteloso y más bien fui demasiado abierto con Víctor, más que todo por la buena suma de dinero que me ofrecía pero me quede 20 minutos, viendo como Víctor se quedo en aquel restaurante, solo, mirando su teléfono, en el momento en que apareciste tu Rafael, bien sonriente con tu cara de siempre, porque no es raro que siempre me has querido destruir porque yo si soy alguien y tu no. Como sea te vi allí, sacando un micrófono debajo de la mesa y bueno no sé donde tengas ese micrófono Rafael, pero no estaría tan preocupado, ya mis hombres se están encargando de buscarlo con las llaves de tu casa y así poder disimular que te fuiste, ante la policía y ante todos, decidiste irte por tu propia voluntad porque descubriste que la presidenta de Clyzer fue la que vendió los diseños a Lidery y no soportabas la culpa de haberla ayudado a llegar a la presidencia ¿Suena creíble no? Al menos para mí si Rafael. Al menos para mí sí. Rose en esos momentos llamaba a Rafael, teniendo un mal presentimiento de que esa mañana no hubiera ido a buscarla. —Tu p***a te llama Rafael –Lastima que no podrás responderle esta vez –Dijo Marcelo trancando la llamada. —Esto me huele mal –Dijo Rose —Anoche me estaba diciendo que ya había conseguido las pruebas para echar de cabeza a Marcelo y hoy no me contesta los mensajes, debo hacer algo –Rose se levanto de la silla cuando Hanna llegaba con las personas encargadas de realizar el evento, a Rose se le olvidaba que tenia reunión con ellos y no tenia cabeza para aquello. —Buenos días, ella es la presidenta de la empresa Clyzer, la señorita Luna Ferreira –Presentaba Hanna. —Un placer –Dijo Luna con la mayor amabilidad que podía dar. Hanna los paso a la sala de reuniones, notando que a Luna le pasaba algo. — ¿Estás bien? Estas pálida. —No lo sé, Rafael no vino por mi esta mañana y anoche me estaba contando el que ya tenía las pruebas para echar a Marcelo a la calle. —Está muy extraño, pero sabes que no podemos cancelar esta reunión, tenemos encima prácticamente el lanzamiento.. —No la cancelaremos. Esperemos que Rafael aparezca si no, le llamare a la policía. —Está bien, quizá se quedo dormido o algo por el estilo, tranquila, no había manera de que Marcelo lo descubriera, Rafael es un chico inteligente –A Rose eso no la dejaba tranquila, pero tenía que concentrarse en la reunión, como decía Hanna; la presentación la tenia encima. Marcelo llevaba el cuerpo de Rafael a una montaña, sabía exactamente el lugar a donde lo llevaría, parecía un experto en la materia y no tenía ni una pizca de miedo, Rafael aun vivía pero a penas Marcelo lo saco de la parte de atrás del auto, le metió un tiro en la cabeza, en esos momentos recibía una llamada de sus matones. —Jefe, no pudimos conseguir el micrófono. — ¿Cómo que no? Busquen bien, para eso les pago y vaya que les pague bastante bien. —Hemos buscado por todos lados, creemos que el micrófono puede estar en su traje o algo. —Déjame buscar pero si no lo consigo tendrán que seguir buscando. —Está bien jefe –Marcelo tranco la llamada y reviso el bolsillo del traje de Rafael, no le daba escarmiento tener un hombre allí con una bala en la cabeza, encontró fácilmente el micrófono y sonrió apenas lo vio. —Quien lo diría Rafael, ya hasta lo tenias en tu traje de bajo costo –Marcelo le pego una patada al cuerpo de estado inerte de Rafael. Tiro el micrófono al suelo y lo piso con ganas hasta dejarlo destruido. Se agacho poniéndose cerca del rostro de Rafael. —Siempre había tenido ganas de matarte, pero no encontraba una razón, ahora tu me la diste así que es tu culpa como tal de que ahora estés en esta situación y también es tu culpa que esa p***a huérfana este en la presidencia. Porque tú la asesoraste cuando debiste haberte quedado callado para ella misma se fuera solita de la mansión, pero no, tenias que meterte donde no te llamaban como siempre, ahora mira las consecuencias. Estas muerto –Marcelo se levanto para llamar a sus matones. —Les pasare la dirección donde estoy para que me ayuden a enterrar el c*****r, necesito terminar esto rápido para ir a la empresa. —Para allá vamos jefe. — ¿Se encargaron de dejar la nota y todo como les pedí? —Sí. —Perfecto –Marcelo reía malévolamente. En la reunión Rose consiguió concentrarse de alguna forma y ordenar el evento como ella lo pensaba, al aire libre, cerca de la playa donde las personas vieran los hermosos trajes baños de la línea de Clyzer, las personas mismas les harían publicidad. —Me encanta la idea –Dijo Hanna ya cuando todos los organizadores se hubieran marchado, Rose vio su teléfono impulsivamente y llamo de nuevo a Rafael, nada. —Debo irme, si alguien llama o algo puedes encargarte. — ¿A dónde vas? —A casa de Rafael, necesito saber dónde está. — ¿No es más fácil esperar a que aparezca? —Tengo un mal presentimiento de todo esto Hanna, debo irme –En la entrada vio al hermano de Marcos, Fernando que tenía un ramo de flores encima y sonreía dulcemente, lastimosamente Rose no estaba para flores o algo por el estilo. —Hola Fernando –Luna miraba las flores con cara seria. —Vine a almorzar contigo, si es que aun no has almorzado. —No creo que almuerce hasta después de un rato, se me presento algo. — ¿Cómo qué? Yo no tengo mucho que hacer en la oficina, pudiera acompañarte. —Necesito ir a casa de Rafael, no me ha respondido los mensajes ni las llamadas y estoy preocupada. —Vaya, aplicare esa un día solo para que me visites –Luna le dibujo una pequeña sonrisa —Son para ti, pero en vista de que vamos a donde Rafael, las llevare por ti ¿Luego te llevo a tu casa o podemos salir a algún lugar? —Quizá tengamos que ir a la policía. — ¿Tan grave es lo de Rafael, Luna? —Es un mal presentimiento, es todo. —Bueno, si es así, escuchemos a tu presentimiento –Fernando le puso el brazo para que Luna lo estrechara y así caminaron juntos al carro. Al llegar a la casa de Rafael, Luna tocaba el timbre desesperadamente. —Vas a dañar el timbre si sigues tocando. —Es que el me iba a mostrar algo importante hoy, algo que quizá ponía en peligro su vida y ahora… — ¿Cómo? ¿Ahora son agentes infiltradas de alguna parte o como? —Había encontrado a quien había vendido nuestros diseños Fernando y me lo iba a mostrar hoy por la mañana junto con las pruebas y casualmente no aparece –Fernando empezó a tomarse más en serio lo que decía Rose, si era así, podía ser que Rafael estuviera corriendo más peligro del que todos pensaban —Debemos ir a la policía. —Si vamos a la policía te dirán lo típico, que esperemos 48 horas, quizá debamos preguntar. — ¿A quién? — ¿Algún vecino quizá? –Luna miro a su alrededor, cada casa estaba a una distancia medianamente lejos. —No lo sé, todo esto se ve muy solitario. —Nada perdemos con intentar. Y así Rose y Fernando se encontraban en la búsqueda de pistas de Rafael. Ya en la noche Fernando convenció a Luna de comer algo, aunque Luna quería seguir en la búsqueda de Rafael, era la noche y no se había comunicado con ella, las alarmas sonaban más que nunca y para Fernando no era menos evidente. Luna comió sin ganas en un lugar donde Luna realmente lo hubiera disfrutado si no fuera porque estaba pensando en Rafael. —Prométeme que vas intentar dormir bien Luna, tienes que estar sana si queremos encontrar a tu amigo. —Sí, supongo, no lo sé ¿Y si lo vuelvo a llamar? —Esta vez tendremos que esperar su llamada Luna. —No puedo creer que los vecinos no sepan nada, es decir ¿Nadie en serio vio nada? —Al parecer no. Pero tenemos una pista de la chica que le pareció oír un disparo. —Si lo que escucho fue real, Gabriel en estos momentos podría estar muerto Fernando. —Mira Luna, no pensemos en eso, esperemos que este secuestrado al menos. —No sé que es peor. Y pensar que él se metió en todo esto por mí, yo soy la culpable de todo lo que está pasando. —Claro que no Luna, él quería ayudar, cualquiera en su sano juicio quiere ayudarte, más bien tu eres la que ahora debe andar con cuidado. —Mi tío. — ¿Tu tío? —Sí, mi tío, claro como no lo pensé antes –Luna tomo sus cosas y salió rápido del lugar, Fernando dejo la paga sobre la mesa siguiendo a Luna que corría a su carro, Fernando se metió rápidamente en el asiento del copiloto sin saber a dónde iba —Conduce a mi casa, rápido Fernando, no tenemos tiempo –Luna se quedo pensando en todo el tiempo perdido, tomo su teléfono para llamar a Hanna. —Buenas noches Hanna disculpa que te moleste a estas horas de la noche, quería preguntare si viste por casualidad a mi tío hoy en la oficina. —No, de hecho no fue a trabajar según me comentaron algunos de los diseñadores que querían hablar unas cosas de las finanzas del evento con él. ¿Crees que el pudo haber tenido algo que ver… —No lo se Hanna, espero que no, pero gracias, cualquier cosa estamos hablando. —Entonces sospechas de tu propio tío, ¿No es algo exagerado pensar en eso? —No lo creo, alguien vendió esa colección e intento vender la siguiente, y tuvo que haber sido alguien de Clyzer que tuviera acceso a la información confidencial. —Bueno pero los mismos diseñadores tienen acceso a esa información ¿Por qué no sospechar de alguno de ellos? —Porque Marcos me dijo que el enemigo se encontraba más cerca de lo que yo creía. — ¿Hablaste con Marcos? Vaya eso si es una novedad y mas que le hayas creído. —Bueno, él fue el que te advierto sobre que le habían ofrecido la nueva colección tengo entendido. —Sí pero no me dijo quien fue y no me interesa saberlo con todo lo que está pasando. —Quizá ahora si nos interese saberlo, porque si algo le paso a Rafael por mi culpa, no voy a descansar hasta no meter quien lo haya hecho a la cárcel –Luna se tocaba la cara con preocupación, no se sentía para nada bien, ella debía haberse encargado de eso, no tenía que poner a otra persona a hacer su trabajo. —Luna está bien, aparecerá, estoy seguro de ello. —Por favor que este bien –Pedía Luna al cielo —Donde sea que estés Rafael iré por ti. Al llegar a la mansión Luna pregunto precipitadamente a Mileidy. — ¿Dónde está mi tío? –Fernando le susurraba que se calmara un poco antes de formar un espectáculo pero Luna tenía demasiada presión encima por lo de todo el día, la culpa no la estaba ayudando. —Llego hace un rato pero yo que usted no lo molestaría, ya que llego algo tomado. — ¿Qué pasa prima? –Pregunto Fabián que notaba lo alterada que estaba Luna — ¿Paso algo en la empresa? —No, pero si con tu padre –Luna subió las escaleras rápidamente junto con todos los demás atrás siguiéndola, nadie entendía nada ni si quiera Fernando, que se rehusaba a creer que su propia familia era participe de eso. Luna toco la puerta fuertemente. —Estoy durmiendo ¿Quién es? —Luna. —Estoy cansado hoy Luna, tuve una pequeña celebración con mis amigos no tengo cabeza para hablar de la empresa. —No es para hablar de la empresa Marcelo, es para hablar de algo mucho más grave –Rose sentía como se le subía la ira a la cabeza y si Marcelo no abría la puerta en esos instantes, ella misma le pegaría patadas hasta tirarla si era posible. —Prima creo que es mejor que dejes esta conversación para mañana, pareces muy alterada y sabes como es mi padre y está algo ebrio así que no creo que sea buena idea. —Necesito verle la cara a tu padre ya mismo. —Yo pienso que tu primo tiene razón, mañana hablas con él con más calma. —Ustedes no entienden la gravedad del asunto –Luna volvió a tocar fuertemente la puerta haciendo que Marcelo se parara molesto, después de una tarde de celebración de la muerte de uno de sus peores enemigos del pasado tenía que aguantar a su sobrina molesta. Sabía que no pararía de tocar la puerta y por la manera como tocaba el mismo la pondría en su lugar y le enseñaría modales a esa p***a, los que no le enseñaron por lo visto en aquel internado costoso, la señora Catalina había perdido su dinero pagándole todos estos años esa educación o al menos lo pensó en aquel momento donde Luna incluso parecía gritar al otro lado de la puerta, algunos susurros de otras personas a su alrededor como la voz de su hijo intentaban callarla. —Mal*ita p***a. Marcelo abrió la puerta con amargura. —¿Se puede saber que carajos quieres zorra?
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