Fabián se interpuso entre Marcelo y Luna que estaba a punto de explotar contra él.
—Papa, tranquilízate quieres, Luna solo está un poco alterada, mas nada.
— ¿Se puede saber donde estuviste todo el día Marcelo?
—Me tome el día libre ¿A caso no puedo? No eres mi jefa para estarme reclamando algo y menos en mi propia casa.
— ¿Ah no? ¿Por qué no les dices a todos el mundo quien vendió los diseños a Lidery?
— ¿De qué hablas Luna? Por dios. ¿Para esto me llamaste?
— ¿De qué hablo? ¿De que la empresa casi cae en quiebra por tu culpa por ejemplo?
— ¿Papa eso es cierto?
—Claro que no es cierto, esta zorra se está inventando una historia para desmejorar mi imagen delante de todos.
—Más respeto por favor –A Fernando le empezaba a molestar la aptitud de Marcelo —Luna es una dama. Y si lo está acusando así de abiertamente por algo será.
— ¿Uno de lo Dupont defendiéndote? Porque creo que la que tendría más posibilidades de vender la colección eres tú, solo piénsalo, desde que llegaste no has parado ni un segundo de juntarte con alguno de los Dupont, solo viniste a perjudicar a la empresa.
—Eso lo veremos Marcelo, porque no descansare hasta que se sepa la verdad, p hasta que algunos de tus contactos quieran hablar.
—Como diga Luna, ahora déjame dormir ¿Quieres? –Marcelo les cerró la puerta en la cara a todos.
— ¿Se puede saber qué te pasa Luna? –Pregunto Fabián — ¿Cómo te atreves a acusar a mi padre de esa manera aun sin pruebas?
—Las tenia, tenía las pruebas hasta que…
— ¿Hasta qué Luna? ¿No será cierto lo que mi padre dice acerca de ti y tu extraña relación con los Dupont? –Fabián miro con asco a Fernando.
—La colección ya estaba vendida cuando yo llegue a la mansión y tu padre por algo la estaba retrasando tanto.
—Mi padre lo único que quiere es ser reconocido por su trabajo en la empresa, el ha da dado la vida entera por la empresa.
—Tanto que nos vendió Fabián, a todos, a la familia, a la empresa, no le importo nada.
—Será mejor que no sigamos conversando, creí que eras inteligente Luna, ahora solo parece una loca interesada por ser la única que tenga el mando –Fabián se fue a su habitación y Luna decidió no decir algo mas al respecto.
—No sé qué hiciste pero si sospechas de Marcelo solo lograste ponerlo en sobre aviso –Susurro Fernando —Me despido por hoy, si quieres mañana nos reunimos a comer.
—Mejor no, mañana tengo una junta importante y no sé a qué hora salga, pero te estaré escribiendo –Luna se despidió de Fernando y se tiro en su cama, no sabía lo que estaba haciendo pero si Rafael no aparecía en los siguientes días ella misma hallaría una forma de encontrar alguna pista contra Marcelo, que ahora sería su principal sospechoso.
Al dio siguiente Fabiana había regresado nuevamente a la ciudad, pensando en que dejar las maletas en la mansión e irse a hablar con Marcos, pero reflexiono y se dijo así misma que debía hablar lo antes posible con él. Así que tomo el primer taxi que consiguió y se fue a casa de Marcos, Marcos al verla con la maleta se asusto un poco, tenía miedo de que Fabiana hubiera decidido que era hora de vivir juntos.
—Hola penguis ¿Qué haces aquí con esa maleta? –Pregunto Marcos mirando con los ojos bien abiertos aquella maleta.
—Hola, Marcos ¿Podemos hablar? –Fabiana tenía una mirada de seriedad que asusto un poco a Marcos.
—Claro, pasa. ¿Por qué traes la maleta? Si puedo preguntar.
—Antes de pasar por la mansión, pase directo por aquí –Fabiana se sentó en el mueble de estampado con azul y n***o de sala.
—Entiendo ¿Estás bien? –Fabiana se echo a llorar en el mueble, alterando más a Marcos.
—Oye ¿Estás bien? –Marcos se acerco a ella — ¿Por qué estas así Fabiana? ¿Te paso algo en aquel viaje? –Fabiana solo lloraba pero no respondía ninguna de las preguntas de Marcos, se quedo un rato llorando en su hombro cuando decidió decir algo.
—Perdóname Marcos, yo no sabía lo que hacía, tenía mucho alcohol encima, te juro que no va a pasar de nuevo –Marcos se relajo, al menos no era nada grave, porque aunque no la quisiera como ella a él, al menos sentía algo de cariño por Fabiana.
—Tranquila penguis, no estoy molesto contigo.
— ¿No?
—Estoy algo decepcionado pero no estoy molesto tranquila. Yo tampoco he sido el mejor de los novios.
—Claro que si Marcos, tú no te imaginas cuanto te amo, eres lo mejor que me ha pasado y el único chico que me ha tratado con respeto y con cariño.
—Eso es porque eres una gran chica y te mereces ser tratada así Fabiana –Fabiana lo abrazo fuertemente —Así que tranquila, hablare luego con mi hermana en persona para reprocharla por lo que hizo.
—Eres el mejor, no te merezco.
—Por los momentos yo debería ir a trabajar y tú deberías descansar de tu viaje, ponerte bella como siempre –Marcos le sonrió a Fabiana intentando alegrarla. No quería verla llorando porque eso solo causaba mas culpa en el.
— ¿Estoy fea? –Fabiana tenía cara de haber dormido mal toda la noche.
—Para nada baby, siempre estas bonita pero pienso que deberías descansar un poco y luego hablamos con más calma.
—Antes de eso ¿Puedo preguntarte algo?
—Claro.
— ¿Quién es Rosa? –Marcos se quedo pensando si había escuchado bien ese nombre.
— ¿Rosa?
—Sí.
—Ni idea ¿Por qué?
—Porque bueno, tu hermana me dijo que la conocías, a la amiga de Luna –Fabiana mintió por el trato que claramente había hecho con la vendedora.
—No, nunca la conocí –Fabiana sabía que mentía pero decidió dejarlo así, igualmente ella era la que había fallado esta vez — ¿Por qué? ¿Es alguien importante?
—No, solo quería saber quién era la amiga que Luna traía consigo ese día.
— ¿Por eso te fuiste? –Fabiana asintió —Ay amor ¿Por qué no me dijiste? Sabes que puedes confiar en mí.
—Si amor, lo siento, solo que estas tan agobiado con esto de la empresa que yo no quería molestar.
—Bueno si tienes razón con que he estado ocupado últimamente, pero gracias por ser tan compresiva –Fabiana sonrió sintiendo que tenia al hombre más perfecto del mundo.
—Te amo, hay que casarnos pronto –Marcos desencajo el rostro. Sabía que debía tener esa conversación dentro de poco y no sabía cómo.
Rose después de unas horas llegaba a su empresa algo estresada por lo de anoche pero aun más preocupada por la desaparición de Rafael, golpeaba con fuerza el escritorio cuando Hanna entraba.
— ¿Malas noticias? –Pregunto Luna que ya no esperaba algo bueno en esos momentos.
—Al contrario, todo está saliendo bastante bien y mira –Hanna le mostro las fotos de los poster de la campaña publicitaria, habían quedado hermosos.
—Lo siento, no sé ni en donde tengo la cabeza Hanna –Luna dejo la tableta en la mesa, no podía ni pensar en eso.
— ¿Aun no ha aparecido Rafael? –Luna negó con la cabeza. Hanna se sentó en frente de ella, ya no creía que fuera casualidad.
—Tendremos que atrapar a Rafael con nuestras propias manos.
—Pero con cuidado Luna, no sabemos de que es capaz ese hombre.
—No me hará nada, si me pasa algo todos sospecharían de él.
— ¿Alguien sospecharía de tu tío? ¿Estás segura?
—Bueno no es un secreto que a todos les da mala espina.
Marcelo en esos momentos estaba en su oficina pensando cómo podría ganarse la confianza de Luna, tenía que tenerla de su lado si no quería que descubrieran ciertas cosas que no le convendrían para nada, ciertas cosas en las que Gabriel también estaba metiendo sus narices, pero con Luna no podía meterse, era muy riesgoso viendo que todo sabían cuan mal se llevaban.
Fabiana había llegado a su casa pero cuando entro a la cocina no se esperaba lo que estaba a punto de ver, Mileidy y Fabián se estaban besando en la cocina.
—Esto es el descaro mismo Fabián –Fabián y Mileidy se separaron y Mileidy veía el piso con vergüenza — ¿Qué les sucede a todos en esta casa? ¿Se volvieron todos locos o qué? Pero no te creas Fabián, hablare ya mismo con nuestro padre para ver qué opina el de todo esto –Fabián se fue detrás de Fabiana que ya tenía suficiente por todo lo que había pasado.
—Le cuentas algo de lo que viste en la cocina y le muestro el video de su hija besándose con otro chico, un chico que no es su prometido y créeme que he hecho de todo para que no lo vea.
— ¿Es enserio Fabián? ¿Me estas amenazando por la rastrera esa? ¿Estás loco? Soy tu hermana Fabián ¿Qué se te olvida?
—No se me olvida Fabiana pero… Es lo que trataba de decirte desde la otra vez, Mileidy me gusta y quiero empezar una relación con ella.
—Estás loco Fabián, el encierro te está haciendo mal definitivamente, pero bueno no le diré nada a nuestro padre porque capaz te deshereda, pero en definitiva que asco Fabián, esperaba más de ti.
—Si bueno parece que todo el mundo lo espera y por cierto, te perdiste la pelea entre nuestro padre y Luna.
— ¿Qué paso ahora con la desubicada?
—Está acusando a mi papa de haber vendido la colección de la empresa ¿Qué sabes de eso? –Fabiana trago saliva, sus sospechas también recaían en su padre pero no quería admitirlo.
—Es una loca.
—Parecía muy segura Fabiana ¿Hay algo que no me están diciendo?
— ¿Le creerás a una loca que solo quiere quitarnos todo en vez de a tu padre Fabián? No seas estúpido, ¿Ya te hipnotizo acaso? Me iré a bañar.
—Aun no me has explicado dónde estabas.
—Es algo privado Fabián, como tu secretito con las empleadas de esta casa –Mileidy subió a darse un larga ducha en su jacuzzi.
*****
Llego el día del lanzamiento de la colección, para esos momentos nadie sabía todavía donde se encontraba Rafael y la policía no había encontrado nada todavía, Rose solo pensaba en eso todo el día y lamentaba el hecho de lo que le pudiera estar pasando por su culpa. Todo había quedado hermoso al aire libre, los colores eran vistosos y todos se habían vestido de forma elegante, Rose se veía realmente preciosa y Marcos ni Fernando le quitaban la mirada de encima.
El evento fue éxito total y como Hanna y Rose esperaban, las personas aclamaban por la futura línea de ropa Clyzer, lastimosamente la policía llego a al evento digiriendo principalmente a donde se encontraba Rose que lucía un hermoso vestido color rojo intenso con un labial del mismo color. Rose pensó por un momento que le traían noticias de Rafael pero no era así.
— ¿Luna Ferreira?
—Sí, soy yo.
—Necesitamos que venga a la comisaria a declarar.
—Disculpen ¿Puedo la orden que tienen a la mano? Soy su abogado –Dijo Fernando que no le gustaba para nada aquella situación.
—Rafael dejo una carta que te acusa por si el llegara a desaparecer.
—Que –Luna frunció el seño, miro a Marcelo que con una copa hizo el ademan de brindar, allí Luna lo entendió todo.