5.

941 Words
Querido diario. Ha sido un largo mes de mierda, o no tan de mierda. Siento que todo se sale de control y no tengo el poder ni de mi propia vida. Pase una semana como zombie después de lo de Sam. Cuando la respuesta a mi mensaje llego, era demasiado tarde para los dos. La segunda semana logre dejar de sentirme una basura y salí a divertirme. Fui a una borrachera con mis amigos y termino entre bien y mal. Bien por la borrachera que me adormeció y me hizo no pensar en Sam y mal... porque creo que me bese con todos en la fiesta. Me sentí como basura y trate de cambiar, hable con mis amigas y salimos un poco. Comí más comida china y nos deleitamos con los hermosos especímenes masculinos en el lugar donde comimos y déjame decir una cosa: Oh. Por. Dios. Algo en mi activo aquella sensación que no había sentido desdar hace mucho: anhelo. Vi a un hombre mayor comiendo (no estaba solo claro), pero estaba ahí. La mujer a su lado no era agraciada y aquel hombre era digno de una película. Una película que podría ser sucia y aun así la vería una y otra vez (aunque no es como que me guste el porno). La cuestión es... que jamás me había planteado estar con alguien mayor. Siempre trate de que mis relaciones fueran bien, pero al final Sam era mayor. Claro que no fue premeditado lo mío con Sam, simplemente fue atracción que se dio a lo largo de los años. No creo que todos los días se vean relaciones como la nuestra. El punto aquí, es que... me gustan mayores. Sep, lo dije. Había algo en aquel hombre que me atrajo como polilla a punto de morirse por aquella luz hermosa que al final solo es un choque eléctrico (triste pero verdad). Mis amigas no se quedaron atrás y cuando lo vieron, me confirmaron que en efectiva era un espécimen de calidad. Trate firmemente de no mirarlo todo el rato, pero al final hasta una foto secretamente le saque. Él era hermoso, varonil y muy, pero muy mayor. Fácilmente me llevaba por unos buenos diez años o más, ¿Quién sabe? No todo lo podemos saber con una mirada. Estaba vestido con un traje de tres piezas, aunque cuando se sentó a comer, se quitó el saco y pudo darnos una vista de ensueños a su trabajado cuerpo. Todo el en gritaba: sexo. Lo mire y lo bebí hasta que mis amiga se fueron y me dejaron sola. Lo mire y bebí de su apariencia, hasta que vi como su acompañante se dio cuenta de mi repaso a su hombre. Pero él, él jamás noto que lo miran y si lo hizo, jamás hizo un ademan de hacerme saber que había sido atrapada. Él era magnifico. Era como es a encarnación de esculturas de David que describen en los libros. Aún recuerdo su rostro cincelado, con barbilla partida. Recuerdo su barba cerrada que lo hacía ver refinado, exquisito y peligroso. Todo en él era perfecto. Y por primera vez en demasiado tiempo, no pensé en Sam. Cuando llegue a casa aún estaba suspirando por él. Mamá me pregunto porque estaba tan perdida y le conté de él; gran error. Los ojos de mi madre me miraban como si no me reconociera. Como si el hecho de compartirle mi atracción le fuera espantosa y repúgnate. Me sentí mala y también un poco poderosa. Mi madre pocas veces se saca de quicio con lo que hago o dejo de hacer, pero esta vez fue diferente. Hasta yo me sentí diferente. El tener una reacción de mi madre creo en mi un fuego que no creí que saliera a flote de mí. Muchos años se me dijo que la adolescencia era una época de rebeldía, de enojo, de explosiones; pero jamás en todos esos años me había tocado con tanta fuerza que hoy. Hoy quise ser diferente. Hoy quise ser rebelde. Se acabó la buena Wen deprimida que un suspira por su ex novio. Se acabó aquella chica callada, con buenas calificaciones que siempre cumple con todo. Es hora de que Wen, la verdadera Wen salga a flote. Aspa que corrí a mi habitación. Cuando mi madre estaba más calmada le comente de un cambio de imagen. Ella accedió y dijo que los cambios eran buenos, saco un poco de dinero y me lo tendió. Dijo que podría hacer lo que quisiera y eso hice. Soy mala. Empiezo a ser mala. Cambie mi color de cabello. Ya no es el tono café claro que tenía, ahora es n***o con algunas mechas en azul. Compre maquillaje, aun cuando ni rímel me había puesto en toda mi vida, y toda esa ropa de niña virginal; fue cambiada por faldas y vestidos cortos. Por ropa negra y llena de significado, tanto malo como casual. Adiós a los jeans del mismo tono aburrido de siempre y hola a las medias de red. Soy la nueve Wen. Soy la chica con atracción s****l a mayores. ¿Quién sabe? Tal vez mi virginidad sea perdida; después de todo: ¿quién quiere a una ilusa niña virgen? Personas como el hombre en esta tarde, merecen niñas malas como yo. Soy la nueva Wen. Es hora del cambio. Y mientras escribo esto, mi madre está llorando por mi aspecto en la otra habitación. Mientras mi pluma se mueve frenéticamente, acabo de unirme a miles de grupo con roles de pareja. Mientras escribí esto, una nueva solicitud de amistad me ha llegado. Creo que es la hora del rock. Tu creadora: Wen
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD