Sinceramente yo esperaba la oportunidad de hacer algo más con ella pero tampoco me iba atrever a sugerirlo, yo la resultaba mucho y mi interés por ella era auténtico así que solo dejaría fluir las cosas. La fachada de la casa era muy elegante, esa ya la había visto varias veces y me la sabía de memoria. Un edificio alto con un zaguán n***o con muchos números y timbres a su izquierda. La casa estaba pintada de color mamey aunque el color ya se veía bastante chupado por el Sol. Ella vivía en el cuarto piso, desde ahí podíamos ver su ventana con claridad, era una corrediza con un par de cortinas transparentes que impedían ver el interior, dos más que estaban amarradas de color amarillo que cerraban solo en las noches. Entrar al edificio si fue algo nuevo para mí así que me mente comenzó a

