(Punto de vista de Sofía) Ha pasado un mes desde que Chris se fue. Desde que me arrancó el corazón y se fue como si nunca hubiera existido. Me dejó destrozada. Sin explicación. Sin cierre. Solo un mensaje. Un mensajito cobarde. Y lo odio por eso. Dios, lo odio. Esa noche, después de ese mensaje frío: « Terminemos con esto, sea lo que sea », corrí a su casa con las manos temblorosas y el pecho agitado por el pánico. Ni siquiera sé cómo llegué allí. Estaba llorando antes de tocar. Y cuando lo hice, abrió la puerta como si nada. Como si no me hubiera hecho pedazos. Adentro, él preparaba sus cosas. Con calma. Como si no hubiéramos pasado noches enteras abrazados, susurrándonos promesas que claramente nunca hubiéramos cumplido. " ¿Qué demonios está pasando? " dije con voz entrecortada,

