CAPITULO I
"Espero esta historia llegue a adolescentes mayores de 16 y no les suceda lo que a esta protagonista de esta historia ". El amor es muy bonito cuando es correspondido y sin mentiras de por medio.
STEFANY
Me encontraba en mi dormitorio, acostada sobre la cama, mirando hacia arriba, el techo blanco; pensando todo lo que se me viene ya que estoy a punto de cumplir 18 años. Mi vida ha sido un poco caótica sin embargo ha habido momentos buenos y malos que he pasado junto a mi familia.
Mi padre es un trabajador independiente, aunque no es completamente legal lo que realiza; un hombre de 45 años, el cual me ha dado bastante amor, estabilidad emocional y económica a lo largo de estos años. Mi madre es completamente distinta, es una ama de casa que se ha dedicado por completo a la crianza de mi hermana menor y la mía; es una mujer de 44 años, no demuestra el amor que nos tiene, sin embargo, muy dentro su manera de demostrar amor es en sus acciones hacia nosotros y su manera particular de cuidarnos. Mi hermana, una niña de 8 años, es completamente amorosa y le encanta jugar, propio de su edad, no es muy social.
Deje a un lado mis pensamientos, y escuche la voz de mi madre.
_Ya está la cena, ¡apúrense, que se va a enfriar!
_Ya voy ma _ le contesté de lo más tranquila
_Ya voy mami _ la voz de mi hermana retumbó por toda nuestra pequeña casa.
_Stef y Josy ya, su madre se va a enfadar _ dijo mi padre, él sabía que si no llegamos a tiempo mi madre se molestaría demasiado, era cosa de todos los días. El carácter de mi madre es peculiar, puede enojarse fácilmente y a la ve si le hablas fuerte puede llorar.
Salí de mi dormitorio para dirigirme a mi sala, la distancia no era mucha, de hecho, mi casa es pequeña, cuenta solo con 4 espacios y un baño. Nosotros siempre almorzamos en la sala, sentados en el sillón en familia y vemos una película, noticias o series. Mi padre decía que eso era una mala costumbre, pero, no se quejaba ya que eso hacíamos todos los días. Mi mamá solía dormir casi siempre a los 30 minutos de ver algo, se quedaba despierta si era muy de su interés lo que veíamos.
Al cabo de terminar la cena y haber visto una película de Spider-man 3, me fui a mi habitación. Nuevamente me puse a pensar los retos que se me venían, el año pasado acabé el colegio y estos 7 meses me la pasé estudiando en la academia para ingresar a la universidad nacional, el examen era justo 3 semanas después de cumplir los 18, mi cumpleaños es en agosto y no faltaba casi nada; me sentía nerviosa, no había noche que no pensará en ello.
Agosto:
Es 3 de agosto, y es mi cumpleaños. Mi padre estaba atravesando una temporada difícil en el trabajo así que, mi celebración fue muy íntima. Fui a cenar con mis padres y hermana a un restaurante donde la comida era realmente deliciosa. Y esa noche fue la más linda, siempre hemos sido los 4 contra todo, a mi nada me hace falta estando ellos junto a mí.
El mes transcurrió todo igual que siempre, practicaba para dar el examen y no salía a fiestas ni paseos, solo me quedaba en casa.
Setiembre:
Encerrada en mi habitación, estaba a punto de llorar, había revisado en la plataforma de la universidad donde había postulado, al revisar los resultados y darme cuenta que no era lo que esperaba, me derrumbé; mi puntaje no superaba el mínimo.
Me sentía morir y que sería la decepción de mi padre, realmente mis pensamientos me mataban. Apenas acaba de cumplir dieciocho años, hace un mes y tres semanas, lo que quería era salir huyendo y que nadie supiera de mí en mucho tiempo.
_ Y entonces ¿qué tal te fue? - dijo mi padre al mismo tiempo que se acercaba a abrazarme
Comencé a sollozar y sentía mis ojos nublarse.
Mi papá me abrazó, no eran necesarias las palabras, él sabía exactamente lo que ocurría.
_ Te he fallado no sirvo para nada - exclame con lagrimas en mis ojos.
_ Pero, ¿qué estás diciendo? - respondió mi padre con una mirada de incomodidad.
_ No he ingresado, y tu dinero fue en vano - cada palabra que pronunciaba mi voz se quebrajaba más y más.
_ No es así hija, eres mi orgullo y con este examen sólo has adquirido experiencia. De 10000 que postulan solo entran 4000, menos de la mitad, no eres la excepción mi niña y todo va a estar bien - dijo mi padre y me dio un beso en la frente.
Conversamos un rato más y me subió el ánimo, iba a tomar otro curso técnico unos meses y luego iría a una academia para prepararme para una siguiente postulación, sé que puedo y lo lograre. Luego de mi papá, entraron mi mamá y mi hermana a mi habitación y lo que hicieron fue abrazarme fuerte.
_ No llores hermanita, te quiero mucho - dijo mi hermana Josy, quien apenas tenía 8 años cumplidos hace un par de semanas.
El resto de setiembre me dedique a ver opciones para estudiar un curso técnico, en lo que pensaba nuevamente en capacitarme para postular a una nacional.
Octubre:
Una semana después me decidí por un instituto, estudiaría por tres meses diseño gráfico. Mi papá aceptó y me pagó el curso.
Las primeras tres semanas, no hablé con ninguno de mis compañeros, con la única persona que me comunicaba era con el profesor para pedirle que me indique y enseñe lo que no había entendido.
_ ¿Qué no te ha quedado claro? - dijo el profesor, estando al lado mío y agarrando el mouse de la computadora.
_ La parte en la que separaba para hacer la tarjeta de presentación, dónde puede estar las frases y al lado una imagen - respondí
_ Está bien, observa - dijo el profesor, realizando el movimiento de separación con el mouse y presionando algunas teclas.
Sentí una mirada poco disimulada en mi espalda, de esas que son penetrantes y que sabes que si o si alguien te está observando fijamente. Voltee a ver quién estaba sentado detrás mío, era un chico. Decidí seguir haciendo lo que había dejado el profesor e ignore todo a mi alrededor.
Era mi cuarta semana en el instituto, al salir de clase como siempre alisté todo para irme, mi libreta de notas la metí dentro de mi mochila, la alce y me retiré. Me encontraba ya por voltear una cuadra y dirigirme hacia al parque, escuché pasos de alguien que venía apresurado detrás mío, me hice a un lado por instinto y este se quedó parado al lado mío, levanté la mirada y era el mismo chico del instituto.
_ Hola - dijo el chico, sonriendo de lado
Ahora que lo veía de cerca, el chico era más alto que yo, de piel blanca, ojos color marrón claro y tenía barba.
_ Me llamo Gerardo - dijo el chico
_ Hola - respondí
_ ¿Estás en mi salón cierto? - dijo Gerardo
Cómo acaba de hacerme esa pregunta si era casi obvia la respuesta, ni modo que no fuera yo a la que le miro la espalda en clase.
_ Si - solté sin más rodeo
_ ¿Cómo te llamas? - dijo
_ ¿Por qué? - solté incómoda
Y es que uno no va por la calle diciendo su nombre a una persona desconocida, el tal Gerardo empezó a reír
_ Calmada que no soy un secuestrador, ni te quiero quitar tus órganos o quizás si…es broma, solo te quiero conocer - dijo tranquilo y sonriendo. Lo quede mirando achinando los ojos y desconcertada por su comentario.
Dudé por un segundo si decirle mi nombre o no, y opté por decirle, sin más ni menos.
_ Me llamo Stefany - dije tranquila
_ Un gustó Stefany - dijo con una mirada pícara, a lo cual yo lo seguía mirando desconcertada.
_ ¿Dónde vives? - continuó preguntando
_ Esa información no la daré, no me conoces y no te conozco - dije incómoda por la situación y camine a paso acelerado, él no se quedaba atrás y me siguió.
_ No te quiero hacer daño, ni nada que se le parezca, solo quiero conocerte como te había dicho anteriormente – comentó amenamente Gerardo.
_ Esa información hoy no la obtendrás, quizás en otro momento Gerardo - dije seriamente.
_ Me gustan los retos - soltó
_ Ya somos dos – dije sonriendo
Seguí caminando y él solo me seguía el paso, no conversamos nada más hasta llegar a mi paradero, pues decidió acompañarme.
_ Me voy, ya viene mi autobús - dije rápidamente.
_ Está bien, nos vemos en la siguiente clase Stefany - dijo mirándome a los ojos y despidiéndose de beso en el cachete.
Subí al autobús que me dejaba a unas tres cuadras de donde vivía, pensando en que este día había sido diferente al anterior. Mis clases eran tres veces por semana entonces no lo vería hasta el viernes.