CAPITULO IV

2000 Words
STEFANY Nos despedimos dándonos un beso en los labios, en todo el camino de regreso a casa en el bus pensé en su propuesta, estaba realmente bien ir con él a su casa y estar los dos solos. No me terminaba de convencer la idea, sin embargo, algo muy dentro mío si quería ir a su casa y pasar una buena mañana juntos. Llegó el último viernes de noviembre y tome la decisión de aceptar ir con Gerardo a su casa, me recogió cerca al instituto y tomamos un carro en el paradero de siempre. Él se encargó de pagar el pasaje. Me sentía muy nerviosa, nunca había estado a solas con un chico, fuimos platicando en el bus. _ Vamos a bajar en un supermercado compro lo necesario para cocinar y nos vamos a mi casa ¿te parece? – dijo _ Está bien no hay problema – respondí _ ¿Llevamos un vino? – me pregunto _ No, no. No es necesario – le contesté apartando la mirada de su rostro. _ Está bien amor – dijo tranquilo Cuando uso esa palabra, me pareció algo extraño, en ningún momento él y yo habíamos conversado que éramos realmente, solo nos habíamos besado. Al llegar, lo primero que vi fue el parque que se encontraba al frente de donde vive, con grandes árboles, bonito y tranquilo, muy diferente de donde vivo; cuando llegamos a la puerta aprecie su casa, esta era pequeña precisa para un chico que vive solo; contaba con una sala, cocina y una habitación. Me senté en el sofá frente a la televisión en su sala. _ Escoge una película o escuchamos música – dijo _ Música – dije _ Bien, toma el control y pon lo que quieras – dijo y se fue a su habitación Mientras escogía una canción, él salió de su habitación, se había puesto ropa más cómoda. Escogimos una de Paulo Londra y conversamos por unos minutos, nos quedamos mirando fijamente en un momento durante la conversación, él me miraba los labios, no paso mucho tiempo y me beso, nos besamos. Me senté encima de Gerardo con mis piernas a ambos lados, paso su mano por mi espalda hasta bajar a mi trasero, donde lo masajeo con sus dedos; mentalmente sabía que podía pasar y que quizás eso quería él de mí, mi cuerpo accedía a su tacto e interiormente si quería que pasará, pero, me limite separándome de él. _ No podemos seguir así, no estoy segura –solté, dejando que el aire salga de mis pulmones. _ Mmm está bien, no haría nada que no te sientas preparada ni quieras – dijo en tono serio _ Pero, debo solucionar algo – agrego, lo miré y pude darme cuenta que tuvo una erección. _ Está bien – respondí inmediatamente Después de ese momento bochornoso, Gerardo se puso a cocinar y almorzamos juntos. _ Fue una buena mañana – dije sonriendo _ Si Steff, espero se pueda repetir – dijo sonriéndome _ Claro - respondí Era la primera vez que había faltado a una clase para salir con un chico, en la secundaria nunca lo hice ni con mis amigas. Al llegar a casa, mi mamá me pregunto. _ ¿Por qué tan alegre? - su tono de voz era de una madre con curiosidad _ Por nada en especial ma – dije riendo, dándole un beso en el cachete _ Cuidado muchachita – dijo mamá mirándome pícaramente _ No es nada señora – dije, caminando hacia mi habitación _ Hermanita llegaste – dijo Josy _ Hola bebé – dije y la abracé Mi mamá y mi hermana almorzaron, yo no tenía hambre, así que me quede en mi habitación a descansar y pensar en lo que casi sucede hoy, estaba realmente preparada para perder la virginidad con alguien que apenas conozco. Seguimos hablando por whats pero, notaba que era más cortante, quizás por lo que había pasado. Ya el lunes lo vería, empezando diciembre. Era sábado, y mi mamá me mando al mercado, hice las compras necesarias para el día y al regresar a casa, vi un hombre muy atractivo y guapo, piel blanca, alto y fuerte, mayor que yo, al costado de donde vivíamos había un deposito donde trabajaban muchos hombres, mi papá era amigo de casi todos ellos en gran parte, pero, a él nunca lo había visto. Su mirada conecto con la mía y disimule mirando a otro lado y luego entre a casa. Dejé las compras en la mesa y me fui a mi habitación. Se acercaban las fiestas navideñas, para ello había averiguado que en abril había un examen para una universidad nacional; así que decidí que iba a postular nuevamente por lo que en enero estaría en una academia de Gv hasta marzo, dejaré en quincena el instituto, por ende, no vería más a Gerardo. Mi domingo paso tan rápido, estuve todo el día con mi familia como siempre y en la noche vimos una película con pop-corn y Coca Cola, no cenamos pues nos habíamos llenado. Mi madre solo cocino un poco para Josy ya que es pequeña y debe comer bien. A la mañana siguiente, me desperté e hice mi aseo personal; desayuné junto a mi hermana. _ Ya me voy ma – dije, al despedirme de mi beso en el cachete con mi hermana _ Chau Josy – agregue _ Con cuidado, por favor – respondió mamá a lo lejos _ Si ma, tranquila – grité saliendo de casa Cuando salí eran casi las 8:30 am, se me había hecho tarde para llegar al instituto. Estando en la esquina, donde es la parada de bus me crucé con aquel hombre que trabaja al lado de mi casa, solo verlo me erizaba la piel y no pude evitar sonreír, él me regreso la sonrisa y pude notar un poco de picardía en sus ojos, que me estaba pasando, yo no soy así, pero, con él es tan distinta la sensación que me causa; quite todas esas ideas y levante mi mano ya que el bus que me lleva se estaba acercando al paradero. En todo el camino me la pase escuchando música con mis audífonos, cuando ya estaba cerca me los quite y baje del bus; mientras caminaba solo pensaba en ese hombre ¿Cuál será su nombre? ¿ cuántos años tiene? Se ve mayor, pero, no tanto, ¿él tendrá familia?; lo que sí sabía es que no era de mi país ya que escuche su voz en un par de ocasiones cuando saluda a papá en las mañanas. No me di cuenta y ya estaba por llegar a la puerta del instituto, tome aire e ingrese, hoy había llegado tarde así que ya conocía la metodología del profesor entonces me hará sentar con algún compañero por esta tardanza y así no retrasar al grupo. Y tal como lo pensé el profesor me sentó junto a unos de mis compañeros, he de agradecer que no fue Gerardo ya que quería evitar cierta incomodidad, el resto de la clase transcurrió normal, el compañero con el que me había sentado me oriento y ambos pudimos finalizar el trabajo, obtuvimos una buena nota. Toco el timbre indicando que la clase había ya finalizado, aliste mis cosas y las coloque en la mochila como de costumbre, me demore un poco más quedando casi sola en aula, ¿por qué digo casi sola? ¿a qué no adivinan quién se quedó a esperarme? Si, nada más ni nada menos que Gerardo, lo miro con una interrogante y él respondió a mi mirada. _ Me gusta ir juntos. _ Que caballero – dije sarcásticamente, a lo que él se encargó de coger mi mochila y nos retiramos del salón ya que tocaba otro grupo. Al salir conversamos de lo más normal, a él le llego un mensaje. Su expresión cambio por completo, al mirarlo le pregunte que le pasaba y respondió moviendo la cabeza, dándole cero importancia a dicho mensaje, como de costumbre fuimos al parque. _ Sabes que cuando no te veo te extraño – dijo abrazándome por detrás. _ ¿Así? No lo sabía – dije, y sonríe como una tonta, se sentía tan bien sentirlo, su nariz en mi cuello y el cosquilleo que me causaba me gustaba. He de admitir que Gerardo me atrae, más no me interesa de otra manera. Soy una adolescente y no me enamorado locamente, mis amigas en la secundaria con sus enamoraditos se juraban amor eterno, pero, considero que nada de eso es real. Me gusta vivir el presente y eso era justo lo que yo hacía, suponía que Gerardo así lo mismo, ¿sino cuál era el fin? Solo nos estábamos conociendo. _ Sabes que me gustas – dijo sorpresivamente, mientras se encontraba acostado en mis piernas debajo de un árbol, estábamos encima del pasto del parque, lo miré y por eso segundo pensé que quizás si había una oportunidad de intentarlo, pero, valdrá la pena ¿tener a alguien que se preocupe por ti? ¿yo quería eso o no? Claro, que sí había tenido enamorado, más no era nada serio ¿funcionaria una relación?... _ ¿Qué tanto piensas? – agregó _ Nada, solo analizaba lo que te escuché decir- dije, tratando de esquivar lo que había dicho primero. _ ¿Yo no te gusto? – pregunto seriamente _ Si – dije _ ¿Si qué? Stefany, solo dime – dijo tranquilamente _ Si me gustas – solté _ Entonces intentemos una relación – dijo _ No, no me mal interpretes – dije, haciendo que se sentará a mi lado. Tome aire, para decirle lo que realmente pensaba. _ Me gustas sí, pero, yo no quiero una relación, no estoy preparada para tener una, ni contigo ni con nadie – le respondí _ Somos jóvenes, podemos solo vivir este momento, yo ya no pienso continuar estudiando en este instituto, mi meta es otra. Seguiré en la academia quiero estar en una universidad. A diferencia tuya que ya estás en una, pues no puedo distraerme por el momento. – agregué, pude notar que analizaba todo lo que yo decía, esperando tener una respuesta correcta. _ Yo no seré un obstáculo, sino todo lo contrario, quiero apoyarte – dijo, y me beso en los labios, correspondía su beso, envolví mis manos en su cuello y el hizo lo mismo en mi cintura. Su celular nos interrumpió, era una llamada entrante ¿Quién podría ser? ¿era un familiar? ¿un amigo? y la pregunta del millón ¿ por qué estaba nervioso? ¿ ocurría un problema?, me surgieron interrogantes, sin embargo, no tenía por qué preguntar. Él reviso su celular y al ver quién era, presiono para cortar la llamada, fue tanta mi curiosidad, que tuve que decirlo. _ ¿Quién era? – dije _ Jaja ¿qué pasa? me huelen a celos señorita – dijo sonriendo, lo cual me gustaba y me hacía molestar a la vez _ No cariño, yo no soy celosa – dije sonriendo _ Solo que te pusiste casi pálido al mirar la llamada – seguí hablando, noté por su expresión que comenzaba a relajarse. _ Es mi hermana, vendrá unos días a mi casa – respondió _ No me agrada la idea, es mi hermana, pero, me gusta vivir solo y tener mi independencia – agregó, su voz era seria, más su mirada divagaba. Tenía el pequeño presentimiento que me estaba mintiendo. _ Mmm bueno, tranquilo, como dices solo serán unos días nada más - repuse _ Da igual – dijo, miro la hora en su celular. – se está haciendo tarde, vamos te voy a embarcar- agrego _ Está bien – le dije En el camino al paradero, todo fue silencio, hasta el último instante. _ Nos queda una semana aún, el próximo miércoles vamos a mi casa nuevamente, piénsalo ¿sí?. Mira allá viene tu bus – me dijo, dándome un beso en la mejilla y se despidió de manera abrupta.
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