Me quedo mirando la pantalla, sintiendo el peso de sus palabras. Aquí estás. Conmigo. Brandon tiene la maldita habilidad de simplificar lo complicado. De convertir mi caos interno en algo tan claro como un "o esto, o aquello". Blanco o n***o. Tú decides. Pero el problema es que no es tan simple. No para mí. La habitación sigue oliendo a Brandon, y su ausencia se siente como un vacío ruidoso. Patric se ha ido y, con él, esa sensación de tranquilidad que tanto necesito, pero que me asfixia cuando estoy con él. Me siento atrapada entre dos mundos: uno que me promete pasión desbordada y otro que me ofrece la calma que temo nunca sabré apreciar del todo. Miro el celular de nuevo. ¿Aclarar la mente? Brandon sabe exactamente qué tecla pulsar, y lo peor es que tiene razón. ¿Me gusta el caos? Sí

