El sol comienza a caer sobre las montañas, tiñendo el cielo de un tono dorado que anuncia la llegada de la noche. El chalet se siente más cálido, no solo por el fuego de la chimenea, sino por la energía que ha estado construyéndose entre nosotros todo el día. Después de secarnos tras la diversión en la cascada, nos preparamos para salir, sabiendo que la noche traerá consigo una nueva intensidad. —Creo que deberíamos ir al pueblo, —sugiere Brandon, con esa sonrisa traviesa que rara vez aparece cuando está en su modo más serio—. Hay un bar local, me han dicho que es famoso por sus fiestas. ¿Quién está listo para un poco de caos? Patric se ríe, su tono suave pero lleno de ironía. Siempre parece el más calmado, el que guarda sus cartas hasta el último momento. Pero esta vez, hay algo en su m

