La habitación parece respirar junto con nosotros. Cada movimiento que hago entre Brandon y Patric es como un latido compartido, una coreografía no ensayada que fluye sin palabras. Brandon me tiene aún cerca, su aliento cálido en mi cuello, mientras Patric me rodea con una sutileza tan íntima que me hace olvidar por un momento que la realidad sigue existiendo fuera de estas paredes. —Es curioso, ¿no? —comenta Patric en un susurro, mientras sus dedos trazan un camino suave por mi espalda—. Pensé que mi imaginación era intensa, pero esto… esto lo supera todo. Brandon ríe suavemente, pero es una risa cargada de desafío, una de esas que siempre sugiere que va a llevar las cosas un paso más allá. —¿Y ahora te preguntas quién escribe mejor las historias de romance? —responde Brandon mientras s

