Shirley Ese hombre me causaba subidas y bajadas de libido en cortos instantes, yo tuve la culpa al entrar a su habitación sin tocar. La verdad mis recuerdos no le hacían justicia, él venía saliendo de tomar una ducha porque solo traía una toalla en la cintura y otra más sobre sus hombros, con la cual secaba su cabello. Me sentí en un desierto sin agua, y esas gotas que se escaparon y pasaban por su pecho, eran la bebida que mi sed necesitaba para saciarse. Tuve que hacerme la loca para poder despegar mis ojos de su cuerpo. Por eso lo mandé a vestirse con la excusa de que el desayuno pronto llegaría, lo deje y fui a la sala donde a lado estaba una mesa. Al tener presente lo que había debajo de esa ropa no ayudaba de mucho, no sabía si era porque tenía rato que no dormía con nadie,

