Shirley Al saber que mi novio no venía conmigo, no lo mencionaron más, fui llevada al interior, por mi parte les pedí que me dejarán ir a ver el árbol, al mirarlo ahí sin ningún adorno, solo sonreí. —Sí, cariño, te esperamos para adornarlo juntos como siempre. Prepare chocolate, las galletas ya están a punto de salir. Regresé al recibidor para llevar los regalos, —yo traje estos, es mi cooperación con el adorno, — destapé una caja, había comprado unos ángeles dorados y blancos. Me quité el abrigo y me puse cómoda, mi madre desapareció, para traerme un suéter con motivo navideño, mi padre y yo abrimos las cajas de los adornos. Les conté sobre que había adornado yo sola la casa de mi novio, que, por supuesto, horneé galletas, no quedaron como las de mamá, pero eran comestibles. M

