-Eres un idiota... -me reí mientras caminaba con Aaron por el centro comercial- -¿Es que no la viste? ¡Ese bigote no era natural! ¡Ni mi abuelo tenía el bigote que tenía esa mujer! Y eso que él se lo dejaba crecer a propósito. -siguió hablando. Yo volví a reír- -Cierra la boca. -dije, aún riéndome. Pasamos por en frente de la librería y la miré con adoración- -¿Quieres entrar? -me preguntó. Sentí un extraño y cálido tacto en mi mano derecha, cosa que me hizo sentir rara. Jamás había sentido ese cosquilleo en la piel- -Sí... -contesté. Él siguió entrelazando nuestros dedos y me llevó hasta la puerta de dicha librería- Miré los carteles con los géneros literarios por milésima vez y elegí ir hasta los de terror. Stephen King era uno de mis favoritos. Sí, no es muy original, pero por alg

