Capítulo Treinta y Dos-1

2017 Words

Capítulo Treinta y Dos A la mañana siguiente, cuando Tin Tin y yo fuimos a comerciar, hicimos la primera parada en el herrero. El herrero estaba de rodillas en el suelo, trabajando un trozo de hierro al rojo vivo sobre un árbol cortado. La parte superior, carbonizada, había sido redondeada como una joroba para moldear el metal caliente. Nos saludó con un gesto de la cara pero continuó golpeando con el martillo, enflaqueciendo el metal y dándole forma de olla. Siguió golpeando un rato y después se detuvo a inspeccionar el trabajo. Luego le dijo a uno de los esclavos que lo pusiera en el fuego otra vez. Salía una brizna de humo de la madera del árbol cuando el esclavo levantó la olla con un par de pinzas. —Hay trabajar el metal cuando está caliente y blando. —El herrero se puso de pie,

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