James se acerca

1093 Words
—¿Y esta vez por qué ha sido? —preguntó curioso Jonathan —Por mi matrimonio, por los nietos que no tiene, etc, etc. —Eso es comprensible, ya tu padre es bastante mayor ¿No? —Sí, pero él me tuvo después de los treinta. Y quiere un nieto desde que yo salí de la universidad. —se quejó James. —Los tiempos cambian —dijo Jonathan. —Oh si claro, estás hablando como mi padre —le dijo algo molesto. Se mantuvieron en silencio durante unos minutos mientras ambos bebían de sus respectivas bebidas, pero James no podía dejar de mirar hacia la mesa de las chicas donde estaba Sharon. Desde hacía rato Jonathan se había fijado en esa circunstancia y eso le extrañaba muchísmo porque James a veces ni que le obligaran volteaba a muirar a una chica mas de dos veces, era un puritano moderno y si a veces tenía sexo era mas bien por necesidad física, pero eso no era algo muy frecuente. —¿Te gusta la chica, verdad? La voz de Jonathan lo sorprendió cuando se llevaba el vaso a la boca para beber y se atragantó un poco con el fino whisky que bebía. Otra cosa rara, según observó su amigo, ´çel casi nunca bebía whisky, a veces un brandy y eso una sola copa, pero ya habían pedido dos rondas y eso era muy extraño. —Te confieso que me llama la atención —se confió finalmente en su amigo— No parece encajar en este sitio, ¿verdad? —Pues no, te lo digo con franqueza —le dijo su amigo— Parece una dama de sociedad, una de esas de la nobleza, tiene un porte muy regio, de hecho no es norteamericana. —Sí, eso pensé yo, que no soy muy conocedor —le dijo con una mueca. —¿Quieres quie nos sentemos en una mesa? Estaremos más cómodos —le dijo Jonathan. —Esta bien —replicó mientras le hacía una seña al bar tender para que le llevara un servicio completo a la mesa.. La chica a la que se refería James no era otra que Sharon, y ella también le dirigía miradas de vez en cuando. Las chicas estaban bebiendo bastante, se fijó Jonathan, le parecía conocer a una de ellas, pero quería mirarla más de cerca para ver si era verdad. Ellos se sentaron a una mesa que estaba tan solo a unos metros de la de las chicas. Jonathan notó que una de las chicas hacía beber a la muchacha de cabello n***o, animándola a hacerlo, pero se veía que esta no estaba acostumbrada a beber mucho, porque se notaba un poco mareada y ya se estaba comenzndo a reir tontamente, como cuando el alcohol ya está en un nivel alto. Se decidió a acercarse a la mesa de las chicas, y sí, una de ellas le reconoció y se dispuso a presentarle a las otras chicas, estuvo allí conversando con ellas durante varios minutos y luego se regresó a la mesa donde lo aguardaba James, lleno de curiosidad. Cuando se sentó miró a su amigo con una sonrisa en los labios. —Teníamos razón, la chica del vestido rosa y tu chica de cabello n***o son inglesas —le resumió— Las otras dos son una libertinas asiduas a estos centros nocturnos, tu chica es la primera vez qaue pisa Nueva York, la otra es mas corrida, pero esa muñequita debe ser virgen incluso. Lo dijo como con repugnancia, como si la virtud de las mujeres fuera una especie de enfermedad o mancha. Pero a James edso le llamó mas la atención. —Me gustaría conocerla —dijo con sencillez— A la inglesa. —Se nota que eres un bicho raro, si no te conociera desde hace siglos ni me acercara a ti, pero eres mi mejor amigo, así que le haré la lucha, sígueme —le dijo mientras se levantaba de la mesa. Se dirigió derecho a donde estaban las muchachas, que de hecho estaban bastantes alegres por la bebida, acogieron a James con soltura, al menos las dos neoyorkinas, la conocida de Jonathan lo reconoció y le brillaron los ojos, no en balde era el soltero más cotizado de la ciudad. La amiga de Sharon también lo evaluó como hombre y le gustó, pero la chica inglesa, “su chica de cabellos negros” lo miró y se sonrojó ostensiblemente. Entonces les pidieron bailar, una de las chicas le extendió la mano a Jonathan que la había extendido primero, pero James solo tenía ojos para Sharon, sin embargo ella negó con la cabeza, entonces James invitó a la amiga de Sharon que de inmediato aceptó. Estuvieron bailando un par de piezas antes de volver a las mesas, apenas se snetaron en su mesa Jonathan le dijo: —Esa chiquilla tuya es dura, aunque está bastante afectada por la bebida —le dijo— Ellas la invitaron porque querían que se divirtiera al estilo americano, pero la bebida no es lo de ella. —Estás bien informado, —le dijo. —Todo sea por mi mejor amigo —replicó Jonathan levantando su copa en una especie de brindis mudo. Así estuvieron haciendo hasta que hubieron bailado con todas, pero después se hizo patente que James prefería a Sharon y aunque esta estaba bastante mareada se sentía cómoda con él. Bailando una música suave habían hablado bastante, pero James solo tenía despiertos sus sentidos físicos mas que su cerebro. El olor del perfume de ella era como flores de jacinto, muy suaves y dulces. La voz de ella lo hacía sentir relajado como nunca. La cabeza de ella le llegaba por debajo de su nariz por lo que al estar tan juntos bailando hacía que él tuviera su nariz inmersa en los negrísimos y largos cabellos de ella,y él aspiraba el suave perfume que ella llevaba, quizás de un crema para el cabello o de una loción o un shampoo. —¿Cuánto tiempo tienes aquí en Nueva York? —le preguntó él finalmente. —Sólo tengo un par de días aquí —su acento británico destacaba en todas las palabras que pronunciaba, a pesar de que su voz se escuchaba un poco pastosa. —¿Tienen mucho tiempo aquí en este local? —volvió a preguntar. —¡Uy sí! —dijo ella riendo un poco graciosamente— Creo que más de tres horas —dijo, y después de una breve pausa continuó— Nunca había estado en un sitio así.
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