Abigaíl, mientras tanto, hablaba con Sharon entusiasmada. —¡Amiga! Nunca me imaginé verte besándote así con un sujeto, aunque tengo que reconocer que me das algo de envidia —le dijo entrecerrando los ojos— ¡Está como para comérselo con los dedos! —No seas así, Abby —le dijo con el mote cariñoso con el que siempre la trataba— Me da pena. —Pues que no te dé ninguna —le dijo ella animándola a que siguiera con el sujeto— Mereces divertirte un poco, ¿total que puede pasarte? Estamos en un lugar público así que no creo que te vaya a seducir aquí mismo, ¿no? —¡Qué cosas dices! ¡por supuesto que no me va a seducir! —le dijo poniéndose colorada— Aunque… —¿Aunque qué? —la interrogó con curiosidad su amiga, sabía que en esos aspectos de la vida había que tirarle un poco de la lengua para que hab

