La llegada a la fiesta fue bastante divertida; habían bebido en la limusina lo suficiente para dejar las inhibiciones a un lado, pero no tanto como para estar borrachos. Ría había sido muy explícita en lo que esperaba encontrar; Dennis explicó que estas fiestas solían ser un buen espectáculo y un espacio seguro para cumplir fantasías sexuales. ¿Querías hacer intercambios de parejas? Había gente que iba allí para introducir a nuevos interesados en ese mundo. ¿Te gustaba ver cómo otros se follaban a tu mujer u hombre? Había cuartos donde eso pasaba. Lo mejor de todo: ahí se hacía, ahí quedaba, porque no estaban permitidas las cámaras ni nada similar. No era como esos espectáculos en grande que se hacían para todo público, donde terminaban las fotos de las orgías en internet. Los que iban all

