Ese hombre estaba deseoso de marcharse, pero no iba a perder la cabeza y abandonar todo hasta no despedir al último inversionista. Una notificación llegó a su móvil; era la más reciente actualización del estatus de adquisiciones de la aplicación. Las ventas se habían cuadruplicado, las acciones subían rampantes. Le esperaba una buena compensación económica a fin de mes. Pero su nerviosismo opacaba cualquier emoción; la satisfacción que estaba deseando se encontraba en los pisos superiores, conteniéndose por él, esperándolo para dar rienda suelta a las perversiones que tenía en mente. Quinn se acercó hasta él con una sonrisa cansada en el rostro; estaba agotado pero orgulloso de sí mismo por el éxito. —Señor —saludó con educación. —Quinn, todo estuvo excelente —lo felicitó. El lunes lo

