Sábado 23:00 p.m.
Desde que Azariel vio por primera vez al chico de rizos del frente había dejado de dormir bien por quedarse hasta tarde con él pero esta vez sería por una razón diferente. Lautaro, su mejor amigo, lo estaba por obligar a salir a un bar, este creía que su ex compañero de banco de toda la secundaria se encontraba muy aislado de sus amigos, así que prácticamente lo estaba llevando al bar en contra de su voluntad. Aunque Azariel le entendía, él casi no salía desde hace semanas, había estado muy ocupado con su trabajo, sus estudios y el sexy chico de rulos.
Después de darse cuenta que no iba a conseguir que Lautaro lo dejara en paz, se resignó y fue hasta su habitación para vestirse, escogió la ropa que usaría y comenzó a cambiarse, siempre lo hacía frente a su ventana, esta no sería la excepción, o eso creía hasta que la vio. Al frente estaba el chico que quitaba sus horas de sueños con otro, estaba prácticamente colgado de un alto y rubio acompañante y se veía muy feliz.
Hizo una mueca desaprobando la situación y se fue hasta el living de su departamento, donde lo esperaba su mejor amigo. Azariel era solo un chico con el se masturbaba por medio de una ventana para el rizado, no podía esperar nada mas, ni siquiera sabia su nombre.
Lautaro notó su cambio de actitud. Sé que no quieres venir, amigo, pero no tienes que estar tan amargado, le dijo.
Azariel asistió, sonriendo levemente y pensando que quizás su amigo tenía razón, a parte no tenia que ponerse mal porque el chico que se desnudaba y masturbaba frente suyo estuviera muy feliz abrazando a otro. Salieron de su edificio y buscaron al novio de Lautaro, Lucas. Cuando que se entero que el novio de su amigo iría se sintió ³ un poco incomodo, siempre que salían los tres solos, el terminaba apartado, así que con esa excusa convenció a su mejor amigo para que fuera también Sebastián, aunque éste no le caía muy bien a Lautaro.
Se decidieron por ir a un bar que se llamaba Ateneo, las letras del cartel donde estaba escrito el nombre le llamaron mucho la atención. En la calle donde estaba el lugar había muchos pubs, bars o discotecas con carteles de neón pero este era el único con una bandera gay al lado de las letras. Sebastián no era gay, ni bisexual, igual no estaba incomodo en ese tipo de ambientes, una vez había probado estar con un chico, y fue con Azariel hace unos años atrás pero no le gusto el estilo de vida y no volvió a suceder nada, esa era la razón por la que no le caía bien a Lautaro, aunque nada de eso había afectado a Azariel, solo había accedió porque le parecía atractivo Sebastián, no le gustaba, ni nada por el estilo.
Todos se sentaron en una de las mesas que se encontraban al costado de la pista de baile que había en el centro del lugar, Lautaro y Lucas se ofrecieron en ir a buscar las bebidas, todas ellas incluían vodka. Unos treinta minutos después las trajeron y los chicos las tomaron muy rápidamente.
Y luego, como a las dos de la mañana, Azariel y Sebastian se acercaron hasta la barra y pidieron más bebidas para comenzar a competir por quien era el que tomaba más rápido. Ellos, a veces, eran muy inmaduros. Lamentablemente, Azariel ganaba siempre.
Cuando el juego terminó Azariel se levantó muy mareado y confundido, buscaba los baños con la mirada, girando la cabeza por la habitación, pareciendo una confusa suricata.
¿Que buscas, chico de la ventana? Azariel sintió un escalofrío recorrer su cuerpo al escuchar esa gruesa, ronca y un poco agitada voz. ¿Le había dicho ‘chico de la ventana’ o se lo imagino? ¿Podía ser el atractivo vecino del frente?
Azariel se giró lentamente, algo sorprendido y se encontró con el dueño de esos lindos y tiernos rizos que lo tenían loco. El chico le miraba divertido, sus labios estaban curvados deliciosamente en una sonrisa. Le parecía un poco raro que este se haya animado a hablarle, pero de igual forma quería besarlo fuertemente.
‘A ti no pero me alegro de haberte encontrado’ Azariel soltó algo nervioso, con una sonrisa dibujada en sus labios, su voz se había escuchado entrecortada y más ronca de lo común, no estaba seguro si eso se debía a los nervios, a la excitación que le generaba verlo tan de cerca o al alcohol.
Vio como el chico ampliaba también su sonrisa. ¿Sí? Levantó una ceja, despreocupado. ‘Yo también me alegro, no estaba seguro si eras vos, me costó reconocerte por la ropa.’ Dirigió su mirada en dirección a Azariel y este tocio nerviosamente, soltando una casi inaudible risa. El de ojos verdes tomó con sus largos dedos la cinturilla del pantalón de Azariel, acercando su cuerpo hacia el suyo, al punto que sus caderas chocaran, provocando una corriente eléctrica en ambos. El castaño seguía con la mirada los movimientos del otro chico sin resistirse.
El de rulos se había emocionado y emocionado mucho cuando vio a Azariel, le estaba resultando imposible evitar tocarlo.
La vez que lo vio en el supermercado se había puesto muy nervioso y el estado de shock lo hizo correr como lo hizo, estaba muy avergonzado de eso, Samuel no entendía que le había pasado ese día, nunca había sido tímido, ni nada por el estilo.
Levantó su otra mano con inseguridad y la llevo al pecho de Azariel, subiéndola hasta que llegar a su hombro, con un poco de inseguridad. ‘Me llamo samuel ¿y vos?’
‘Azariel’ contesta borracho y con unas fuertes ganas de vomitar. Samuel lo acerca todavía más, quería aprovechar el momento para besarlo, aunque en el movimiento las náuseas que sentía el castaño aumentaron y termina vomitándole en la camisa al de rulos.
Lautaro a lo lejos había visto como su amigo estaba hablando con un lindo chico de rizos, que por lo que ve era de su tipo. Cuando vio como Azariel vomitaba, se alarma y corre tras él, dejando a su novio, Lucas.
‘¡Azariel! ¿Te sientes bien?’ decía el morocho mientras acariciaba con una mano la espalda de su amigo.
‘¡Claro que estoy bien, por eso le vomité encima al lindo samuel!’Azariel no podía creer lo que había dicho, no quería levantar la vista para ver a samuel por vergüenza y por esa razón no notó el sonrojo del otro chico.
Por sobre la música, levantando la mirada hacía Samuel, lo voy a llevar al baño con mi novio, ya volvemos. Su amigo morocho se llevaba al castaño a paso lento al baño, por entra la gente y ttambién, para no aumentar las nauseas de Azariel. ***
Samuel los siguió con la mirada hasta que entraron al baño, mientras recordaba que su amigo Nicolas, le había pedido que se fueran temprano del lugar porque estaba cansado, aunque de igual manera quería salir a festejar, ya que había vuelto de Irlanda.
‘¿Puedes pasarme el número de Azariel?’ Preguntó Samuel a Lucas, pasándole su celular para que pudiera escribirlo. El novio de Lautaro le sonrió graciosamente, asistiendo con la cabeza, tomó el aparato y agendó el número. Posteriormente el de rulos se despidió y salió en busca de su amigo.
Samuel siempre deseo hacer sexting pero nunca había tenido con quien hasta ahora. Sorprendentemente Azariel le seguía pareciendo el hombre más atractivo que vio aunque le haya vomitado encima en su camisa favorita, pero pensó en escribirle para que se la lavara como excusa para volver a verlo.
La pelirroja se encontraba en el mismo lugar con sus amigos. Después de ver toda la escena que acontecía frente a sus ojos, lo comprendió todo. El castaño lindo con el que se masturbaba tenía novio y eso significaba que le estaba siendo infiel con ella. Las próximas veces que se encontraran tendría que ser más discreta, pensó.