50. De esos días apenas y he conseguido recordar algo, pero no puedo olvidar la mirada de mi padre, estaba llena de decepción, parecía que cargaba con un gran lío encima y no sabía el motivo. Veía a Simón muy de pasada, siempre hablando con otra persona, pero no tenía ni la menor idea de quién podría estar en esa habitación, con nosotros. Aún estaba en el hospital, y lo detestaba desde el fondo de mi alma. Prefería simular que estaba dormido, así me era más llevadero todo. —¿Martin? Era la voz grave de mi padre. —Sí… —abrí los ojos y le miraba—. Todavía recuerdo mi nombre… Claramente estaba bromeando pero mi padre se lo tomó literal en ese momento. Él era así en situaciones serias, como esa, pero yo necesitaba decir algo como lo que le dije. —Llama a la doctora Guzmán —mi padre le

