Pov de Alisha
—“¡Mi asistente te encontró!” —Contesto Damien a mi pregunta mientras arrancaba el auto. Voltee mis ojos en blanco mientras exclamó —“¿Ahora me espías e investigas, Damien?"—
Él permaneció imperturbable, mirando siempre al frente, respondiendo —“¡No es eso, no aparecías y me dejaste totalmente desconcertado al marcharte y desaparecer!"—.
Nuestras miradas se cruzaron levemente a través del retrovisor, así que giré mi rostro rápidamente y crucé mis piernas acomodando mi cabeza sobre la mano, cierro mis ojos mientras dejaba cernir un silencio en el interior del auto.
No pude evitar bufar internamente, allí estaba con el hombre que fue mi esposo por tres años recordaba esa noche en que lo conocí, el pobre termino totalmente ebrio en la barra del bar, esa noche la nieve cayó intensamente, y ayude a su joven asistente a sacarlo y llevarlo al auto y de verdad no fui capaz de cobrar la botella
En realidad, nunca pensé volverlo a ver, a pesar de que aposté con mis compañeros de que regresaría, y como si de un juego se tratara, la noche siguiente, el regreso.
Y mi sorpresa fue mayor cuando de la nada me invitó a salir, desde esa noche un remolino de sentimientos extraños comenzaron a invadir mi pecho.
Él no era un hombre cualquiera, era un hombre adinerado, de buena familia y heredero de un grupo de gran importancia en la ciudad.
Rechace su invitación de inmediato, pensando que se rendiría, pero fue todo lo contrario comenzó a ir casi todas las noches al bar y solo aceptaba que yo lo atendiera, lo supe porque mis compañeros comenzaron a molestarme, ya que había rechazado tajantemente a qué lo atendieran, y me preguntaba ¿dónde quedo ese hombre después de casarnos?.
Mis recuerdos y pensamientos se ven interrumpidos cuando siento su mano en mi hombro y su aliento tocar levemente mi rostro —"¡Llegamos, Alisha!”—
Parpadeo mientras abro mis ojos, y clavando una mirada desdeñosa, levanto mi ceja. Él me mira fijamente y retira rápido su mano con desgano, inmediatamente suelto el cinturón que me ataba a la silla y desciendo del auto.
Aunque mi mente gritaba que no pensara en ello, mi corazón me traiciona, atiendo acelerado, él desciende del auto y llega a mi lado exclamando —“¡Ven ingresemos!"—.
Asiento y lo sigo de cerca, era uno de los edificios más altos del centro de la ciudad, al cruzar la magnífica recepción, nos reciben con reverencias mientras somos guiados a un ascensor.
Llegando al último piso, quedó sorprendida, aunque lo ocultó tras una expresión fría, es un exclusivo café-bar, al cual solo tienen acceso miembros VIP.
Enseguida somos atendidos por un joven, que nos dirige a la terraza, desde donde se puede observar completamente la ciudad en pleno movimiento de la mañana.
Mientras Damien realiza la orden, después de tomar asiento, escucho que solicita cosas de mi gusto, no puedo evitar reír entre dientes con un resoplido de lo irónico que me parecía esto.
Después de aceptar, la invitación de parte de Damien, ya que había pasado casi un mes donde él iba constantemente al bar, comenzó a crecer este sentimiento por él.
Esa noche hablamos y terminamos bebiendo una botella completa, durante los siguientes meses fuimos amigos, no hay mejor forma de decirlo.
Él siempre coqueteaba en forma de broma, de verdad eso siempre me generó inquietud, porque yo luchaba con el remolino de sentimientos que nacía en mi interior.
Yo era tímida, y contengo muchos miedos, así que nunca aclaré nuestros sentimientos, estábamos cómodos de esa manera.
Pero todo cambió el día que tuve el accidente en la universidad, la muy tonta se quemó haciendo una mala mezcla de elementos.
Ese día en el hospital, después de ser llevada por mi profesor por urgencias, me pidieron llamar a un familiar, mi hermana no vive conmigo y Helena y su familia habían tenido que hacer un viaje a Alemania.
Así que llamé a Damien, pero para mi sorpresa no llegó solo él, si no también su abuela Marlene Müller, una señora muy elegante de unos setenta años, y allí mi vida tomó otro rumbo.
Luego de ser casi arrastrada a la mansión Müller, ya que ni me permitieron recoger algunas cosas de mi departamento, por lo contrario, la abuela hizo que compraran todo para mí.
Aunque me parecía opulencia, no refuté por agradecimiento, aunque no puedo negar que durante ese tiempo tomé cariño a la abuela.
Y fue uno de los principales motivos por los que acepté ese contrato matrimonial.
Después de casarnos, nos alejamos, fue como si cada uno hubiera obtenido del otro lo que necesitaba.
Aunque me estaba enamorando de Damien, no quería ser una molestia en su trabajo y en su vida, nuestro matrimonio era solo un contrato.
Fue un error, porque después de mudarme a la gran mansión Müller, mi vida de casada fue un desastre, mis inseguridades crecieron junto con mis miedos.
Por ello, esta situación me parecía absurda, en nuestro contrato de matrimonio estaba especificado que yo no asistirá a eventos públicos con él o a lugares públicos, en sus empresas no debian saber sobre mí, su abuela dio el poder del conglomerado por completo a Damien y había estado de acuerdo.
En un inicio fue lo correcto, yo quería terminar mi universidad y poder abrirme paso en los laboratorios sola, no porque fuera la esposa de alguien más, pero me convertí en la sombra de Damien Müller, durante tres años.
La suave brisa veraniega de este año, rozaba suavemente mi rostro, me encontraba disfrutando de la vista desde la terraza donde nos encontrábamos que no me percate cuando el joven camarero abandonó el lugar, Y la voz aguda de Damien me regreso cuando pregunto “¿Por qué quieres cancelar nuestro compromiso Alisha?”
Giró mi rostro, encontrando una mirada que me juzgaba, oculta de un aura dominante a su alrededor. —“¿Compromiso?”—preguntó con una sonrisa desdeñosa —“¡Era un acuerdo, Damien!”— enfatizó.
Nuestras miradas se mantienen fijas, e intento descifrar su expresión, pero es infructuoso, que quería lograr con esto.
Tendría que tomar una decisión, aquello era inevitable, y frente a mí estaba este hombre haciendo que mi cuerpo se tensara, inundando el momento con dudas.