Capitulo 1

1996 Words
~Kristy~ Ni bien amaneció, comenzó a sonar la alarma, como era costumbre ahora está en la cara de mi madre, roto. Mi madre en vez de enojarse, suspiro rendida. Abrí mis ojos y lo primero que encuentro es una escena muy divertida. Nathan, Kelly, Jasón, Mike y Jesica estaban desparramados en mi cama de una plaza. Nathan y Kelly está uno encima del otro, parecían pegados con silicona. Las patas olorientas de Nathan están sobre la cara y boca abierta de Jasón, la única parte de su cuerpo sobre la cama, el resto colgaba sin disimulo por fuera y en el aire. Me pregunto cómo pudo dormir así. Mike y Jesica están tirados en el piso ambos roncando con las sabanas que, enredadas a su cuerpo cubren sus desnudos cuerpos. Al tratar de digerir la escena simplemente sonrío; pero suelto una carcajada al ver a mi madre taparse "muy bien" los ojos, dejaba ojo y medio descubierto con la mirada fija en la entrepierna desnuda de Mike, podía imaginarme los planes para secuestrarlo en la mente de mi madre. Gracias a mis ruidosas carcajadas todos se levantaron, y decir todos es toda la manada. Jasón fue el primero que despertó cuando cayó al piso, pero no toco el piso, sino que cayó encima de Jesica y Mike, más específicamente arriba del trasero de Mike, quien soltó un gemido, espero de dolor, y abrió los ojos. Jesica en cuanto despertó salió de debajo del cuerpo de su novio. Todavía algo dormida se va de la habitación, dejando que todos veamos qué tan desnuda estaba, déjenme decir que mucho. Al mismo tiempo, Nathan da un giro en la cama dejando a Kelly arriba suyo y observa, aun “dormido” como Jesica desaparecía. La primera en levantarse de la cama bastante abarrotada de personas fui yo. Le doy un beso en la mejilla a mi madre y salgo de ahí para ir al baño. En mi camino escucho como, de mi habitación, mis amigos se despertaban. ― ¡Hey, Kelly! ―me llaman en cuanto salgo del baño y entra uno de los niños de la casa apurado porque llegaba tarde al colegio. Jasón aparece delante de mis ojos, desarreglado por completo: Su cabello castaño un desastre, la barba sin afeitar y la ropa totalmente arrugada. Parecía que se puso la misma ropa del día anterior sin siquiera ver si estaba limpia o no. Pero como siempre, algunas de las lobas en la fila del baño comenzaban a babear tras sus pasos. ― ¿No podías vestirte con algo limpio? ―le pregunto cuando finalmente está al lado mío. Pero Jasón ríe a carcajada limpia, sus dientes blancos parecen iluminar más que el sol de verano. ―Lo importante está limpio, Kristy, el resto, siempre se ensucia y es un gasto para el lavarropas―. Me abraza y puedo oler su sudor pegado a mi nariz. Mi loba quiere vomitar, no solo por el olor, sino que por el pensamiento de que si su bóxer está sucio qué será del resto. ― ¿Puedes alejarte un poco? Mi loba y yo no te soportamos. ―Yo también te amo… ―dice y me abraza más fuerte por unos segundos para después despegarse un metro de distancia―. ¿Vamos a desayunar? ― ¿Iríamos todos? ― pregunto, aunque ya sé la respuesta. ―Mike y Jesica nos echaron de tu habitación. Ya te imaginarás que están haciendo. No, no quiero imaginarlo, gracias por pensar en mí.  ― ¿Me vas a ayudar a quemar las sábanas? ―pregunto y Jasón vuelve a reír y rápidamente vuelve a abrazarme apoyándose en mí como si fuera un mueble y no una persona. Lástima que soy bajita. ―No creo que pueda… Tris me envió un mensaje hace unos minutos para ir a su habitación hoy a la noche. Voy a estar muy ocupado como para hacerte la fogata y tomar las sábanas impuras de tu cama y quemarlas. ―Suspiro al pensar en todo ese trabajo. ― ¿No volvieron sus padres? ―La madre me ama, y el padre quiere complacer a su mate, tengo el camino libre. ―Entonces estoy sola, sola nuevamente. ―Por poco tiempo, querida Kristy, poco tiempo… Mientras bajamos a la cocina comunitaria, Kelly y Nathan se nos unen un poco más vestidos; todos esperábamos que nuestro futuro alpha, Mike, esté usando protección en este momento. Luego de 30 minutos de movimientos no aptos para todo público en mi habitación, Mike y Jesica bajaron con toda la ropa desarreglada, el cabello enmarañado y los labios hinchados color carmín. ―Espero no haya buenas noticias hoy, no quiero ser padrino a tan temprana edad ―Jasón con el estómago lleno es el primero en levantarse e ir hacia Mike, Jesica ríe y se acerca a la mesa donde estaba nuestro grupo sentado, me acaricia la cabeza con ternura y se sienta a mi lado. ― ¿Padrino? Seguramente ya eres padre de varios y no estás ni enterado. Además, tienes setenta años, ya es tiempo de que sientes cabeza. ―Responde Mike pasando de él y sentándose en el lado libre de Jesica. ―No quiero, ni voy a hacerlo. ―Jasón ríe solo, aunque podían verse a algunas lobas que seguían babeando por él. Realmente no las entiendo, seguramente nunca estuvieron a menos de diez metros de distancia, sino olerían lo que en verdad era. El desayuno fue, vamos a decir, tranquilo… ha habido peores. Hoy podía ver a Nathan tratar de copiar “disimuladamente” la tarea de su mate, Kelly, realmente no le salió demasiado bien. A medio desayuno recibió una cachetada y las risas de todo el recinto. Luego Jessica dijo un chiste que no recuerdo y nadie rio, pero la mirada de Mike fue lo bastante severa como para que algunas risas forzadas escaparan las bocas de todos. En fin, al salir de la casa comunal estamos con casi todos con la mochila al hombro, digo casi porque Mike y Nathan están llevando también los bolsos de sus mates. Teníamos que salir del pueblo escondido en el bosque e ir al instituto. Nadie tenía ganas, en especial siendo miércoles y con los exámenes a la vuelta de la esquina. Yo me quedaba en silencio mientras escuchaba como Kelly y Nathan discutían entre ellos. Muchos no entendían como la peliblanca y el pelinegro, siendo completamente opuestos, eran mates. Nadie lo entendía. Pero era casi cariñoso como no se aguantaban. ― ¡p**o corto! ¿Qué te dije de andar subiendo a internet lo que hacemos? ―Grito Kelly en un momento en que había silencio y ella andaba revisando su celular. ―Lo hago porque seguís diciendo que soy un p**o corto, y yo no lo soy. Tengo que mantener mi orgullo, en especial cuando mi mate no lo hace. ―A veces creo que Nathan realmente es masoquista. Siempre busca ser cacheteado por Kelly. ¡Pum! Ahí está. Otra vez. Así transcurrían las mañanas de nuestro pequeño grupo, unas muy comunes y muy extrañas para parecer tan jóvenes. En sí, todos en nuestro grupo tienen dieciocho o diecinueve años exceptuando a Mike y Jasón que tienen ochenta y setenta y seis años respectivamente. Yo soy la más joven, tengo diecisiete años y once meses. Solamente faltan veintitrés días para mi cumpleaños número dieciocho. Un momento muy importante para mí. No porque cumplía la mayoría de edad para los humanos normales, sino porque tendría que vivir mi primer heat. Como era costumbre me van a encerrar en el galpón más profundo de la casa comunal, ese que tiene cadenas, barrotes y varias plantas medicinales que tratarían de calmarme las ansias sexuales por mis primeras tres semanas con dieciocho años. Un hermoso regalo de cumpleaños, déjenme decir. Después de eso vuelvo a ser yo misma; solo con la diferencia de si tengo o no un mate. Jasón y yo somos los únicos solteros; y gracias a la diosa, él no es mi compañero destinado. La diferencia entre nosotros es que él está soltero porque por lo que escuche su mate va a ser una de las próximas cachorras por nacer; es por eso que él siempre está al tanto si alguien está embarazada. El miedo de muchos, viendo como es él, es que él sea el padre de su compañera, eso sería horrible. Esa es la razón por la que en todos sus cumpleaños, o mejor dicho, fines de semana; él va y le regala a Mike 6 paquetes de preservativos o más; depende de si es fin de semana largo o no. Jasón dice que no quiere que nazca su destino, pero seguro debe ser duro estar esperando durante 18 años o más hasta poder tener a tu compañera. Por otro lado, yo solamente tendría que esperar hasta mi cumpleaños. Algo bueno tenía que tener de haber nacido mujer, la diosa hace a los hombres esperar y esperar muchos años por su destino, mientras nosotras solamente debemos cumplir los tan esperados dieciocho años. Igual será un sufrimiento. Mientras analizo todo esto, sigo de camino a la escuela. ―Hoy va a ser un día diferente. El director tiene un mensaje para todos. Así que estén atentos porque también hay noticias para nosotros ―dice Mike, su brazo sobre los hombros de su mate y su mirada seria, muy distinta a la divertida que antes tenía. ―Y nos vas a decir… ―dice Kelly, dejando de pelear con su mate para hablarle al futuro alpha. ―No puedo. Su tono no deja espacio para dudas. Ese tono serio lo escuché varias veces en mi vida. Y así el ambiente amistoso se convirtió en uno frio y tenso. Al llegar al portal al final del bosque, lo cruzamos en silencio y aparecemos en el parque más cercano del instituto en la ciudad. Rápidamente los olores putrefactos inundan la ciudad. Yo, que todavía no estoy completamente despierta, lo huelo; no me quiero imaginar lo que pasa por las narices del resto. Los días un poco más amistosos ella se reía de las expresiones de dolor; hoy simplemente espere a que se “normalizaran” y seguimos camino. En cuanto entramos al lugar somos llamados todos los alumnos al salón de actos. Casi que instintivamente, incluso los humanos sin instinto cumplían con esto, los alphas y de mayor rango en la escuela se posicionan en los lugares más cercanos al escenario; mientras el resto de los simples mortales, entre ellos yo, estamos al fondo. Pocos minutos después el director del instituto, el padre de Nathan y actual mano derecha del alpha, aparece delante de todos con micrófono en mano. ―Como saben, el campeonato será auspiciado por nuestra muy querida escuela. Vendrán de visita durante la semana el equipo de baloncesto de la escuela al sur de la ciudad ―en realidad no solo eran jugadores, todos sabíamos que vendrían algunos lobos de una de nuestras manadas hermanas. Me pregunto cuál―. Se quedarán por dos meses y deben portarse muy bien. No quiero bromas, no quiero humillaciones, no quiero embarazos sorpresa; te miro a ti Jasón… ― ¡Yo también lo quiero, director! ―grita Jasón, ganándose un golpe en la nuca de alguien al que no alcanzo a ver. ―Dejando de lado las estupideces… Deben ser ejemplo y mostrar aunque sea algo de decoro. Sé que estamos en medio de los exámenes, pero le daré créditos extra a quién sea buen compañero… ― el discurso del director siguió y siguió, pero era protocolo y aburrido. Cualquier duda que tenga seguro la consultaría con Mike. Claro que los exámenes quedaron en último plano. Lobos y humanos hablaron todo el día de los que iban a llegar. Los lobos por la manada hermana, los humanos… seguro por los perfectos y musculosos cuerpos de los jugadores de baloncesto.
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