¿Fue difícil? Si, realmente lo fue. ¿Cómo podría vivir sin ella? Sería difícil, pero no tengo que darme por vencida. La Madre de Xandro me ofreció hospedaje en su casa, más, sin embargo, Xandro le dijo lo acordado. Fuimos a enterrar a mi madre y obviamente no fue fácil, nuevamente me desmoroné y caí al suelo a llorar.
La hermana de Xandro se acercó a abrazarme y tratar de consolarme, pero mi dolor era muy grande y no creo que pueda sanar rápido.
[•••]
Xandro me llevo a mi casa, en ese lugar donde pase casi toda mi vida con mi Madre, tome unas cosas, guarde mis cosas de valor para la mudanza, ahora no quería mudarme, pero fue algo que prometí y yo nunca rompo mis promesas.
En cuánto termine salí de ahí, Xandro dijo que la mudanza ya estaba programada y pronto estarían mis cosas en el nuevo departamento.
Me sentiría tan sola sin ella, completamente sola.
El transcurso hacia el nuevo departamento fue tranquilo, el silencio era cómodo, sabía que me estaba dando mi espacio, su familia no me decía cosas cómo, no estés triste o ya pasará, ellos me decían cosas cómo, llora todo lo que quieras, no estás sola, estamos contigo y cosas así, ellos realmente me demostraban que estaban conmigo, aunque yo fuera una extraña.
Después de la tristeza muchas veces viene la ira y ahora odiaba a toda la familia de mi mamá, por mucho que los llamé no se presentaron, solo espero que no se presenten para la lectura de su testamento creyendo que les dejará algo, por qué si es así, me pondré violenta, realmente violenta.
—Mañana será la lectura del testamento de tu madre —dijo Xandro.
—¿Qué? ¿Cómo lo sabes? ¿Tan rápido?
—Si, un abogado se iba a acercar a ti, pero mi madre no lo dejo y habló Conmigo y dijo que eran órdenes de tu Madre.
Asentí ya que no tuve más que decir.
—¿Quieres que vaya Contigo?
—Si ¿Crees que pueda ir tu mamá también? No sé qué es lo que vaya a pasar ahí, así que prefiero mucho apoyó.
—Claro, cuenta con eso.
Llegamos al edificio y Xandro me ayudó a bajar las cosas, mientras subíamos el elevador me puse a pensar en todo, desde que nací mi madre siempre estuvo sola, siempre salimos adelante solas, recuerdo cuando le detectaron esa enfermedad, la escuchaba llorar todas las noches y al otro día, tenía una sonrisa que iluminaba todo mi día.
Y ahora.
Ella ya nunca estaría a mi lado.
—Llegamos —Dijo él sacándome de mis pensamientos, solo asentí y él abrió la puerta.
No teníamos ni cinco minutos de haber llegado, cuando el timbre sonó, Xandro fue a ver mientras yo estaba parada a mitad de la sala viendo todo nuevamente, en este lugar mi madre y yo íbamos a vivir, ahora solo seré yo.
—Evie, no...
—¡Hola, hola!
Volteó rápidamente al reconocer la voz de Evie, la hermana de Xandro. Trae unas maletas consigo y Xandro trae otras tres.
—Támara, te tengo buenas noticias.
—¿Qué es?
—Bueno —dice y chilla emocionada —Me vendré a vivir contigo por unos meses.
—¿Y eso en qué es bueno? —Dice Xandro y me hace reír.
—Tonto, dime ¿Te gusta la idea?
—Claro, espero pasar más tiempo contigo.
Bueno, al menos no me sentiré tan sola.
(••••)
El momento había llegado, era la lectura del testamento de mi Madre, por el momento estaba sola, pero sé que toda esa bola de víboras no tardaría en llegar. Minutos después uno a uno fue llegando con su hipocresía queriendo saludar, más, sin embargo, hice como si no existieran y ellos no insistieron más, hasta que llegó la peor de todas, mi abuela, es mujer que le hizo mucho daño a mi madre.
—Buenos días, dado que ya se encuentran todos los presentes y hasta personas de más, daré lectura al testamento de la señora Amaya Peters.
Conforme leía el testamento sentía las miradas de todos sobre mí, hasta que llegó a ese punto que estaban escuchando oír.
—La única heredera de mis ahorros y la única beneficiaria es mi Hija Támara Peters.
Los jadeos empezaron a escucharse en la sala y esa señora trató de dar órdenes.
—Bueno, mi nieta viene conmigo, vámonos niña.
—Disculpe señora, desde los 15 años yo ya estoy emancipada, así que no me iré con usted, no es nadie para darme órdenes y nunca será importante en mi vida.
—Támara...
—Ustedes le hicieron la vida imposible a mi madre cuando quedó embarazada de mí, nunca estuvieron con ella, ni siquiera la apoyaron cuando se enteró de su enfermedad, desde ahorita les digo, ustedes no son mi familia.
Dicho eso, le agradecí al abogado, tome mi copia del testamento y quedamos en vernos después, no sé cómo tienen el descaro de venir y creer que mi Madre les dejaría algo, bola de víboras.
—¿Estás bien hija?
—Si señora, muchas gracias por acompañarme.
—No tienes nada que agradecer, a partir de ahora cuántas con nosotros.
Me sentí mal al estarle mintiendo, veo a Xandro y él asiente, sé que hará algo al respecto.
—Las invitó a comer señoritas ¿A dónde quieren ir?
(***)
Entre a mi habitación sin fuerzas, había dejado a Xandro en la sala arreglando todo lo que su mamá me había comprado, le insistí tantas veces de que no era necesario, pero parece que ellos les gusta despilfarrar su dinero en todo lo que ven.
No son malas personas, eso está claro, pero sus perspectivas de la vida cotidiana son muy diferentes, ya que siguen creyendo que su hijo necesita casarse con alguien para manejar bien sus empresas y no es así, Xandro ha demostrado que él puede solo, así lo hizo todos estos años y no creo que eso vaya a cambiar.
—Támara.
—¿Qué sucede?
—¿Estás bien? —Pregunta y asiento mientras me levanto de la cama para sentarme y estar frente a él.
—Sí, es solo que estoy cansada.
—Entiendo, se que no es el momento pero necesito preguntarte algo...
—Xandro nuestro acuerdo sigue en pie, de eso no te preocupes.
—Gracias, yo no sabía que pasaría después de lo que paso con tu madre, creo que...
—Calma, sé que esas empresas son muy importantes para ti, se ve que has trabajado mucho para que estén en donde están, así que yo te apoyaré, solo que ahora las cosas han cambiado un poco, aun así, soy tu esposa después de todo.
—¡¿Eres su esposa?!
Ambos volteamos sorprendidos hacia la puerta donde estaba su hermana sorprendida, Xandro había olvidado cerrar la puerta, maldición, espero y esto no se nos complique.