Capítulo 9

1404 Words
•1 Mes Después• —¡Apúrate Tam! ¡O llegarás tardé! —¡Ya voy! Todos los días era lo mismo, me decía que llegaría tarde cuando claramente faltaba media hora. Nuestra nueva rutina desde hace un mes era así, me llevaba a mis prácticas de ballet, pasaba por mí para llevarme al instituto y al final iba por mí para irnos a comer, hoy era el último día que su hermana estaría, por lo que haríamos la comida en casa de él. Las cosas han ido muy bien, todo a tratado de seguir con normalidad, sé que mi Madre ahora por fin podrá tener paz, no más tratamientos, no más dolor, solamente Paz. Salgo de mi habitación para ver a Xandro concentrado en su celular cerca de la puerta. —Vamos, ya estoy lista. Él me mira de pies a cabeza y asiente, abre la puerta y como de costumbre salgo yo primero y después él. Si todo ya se había vuelto una costumbre, aunque a veces cambiamos la rutina yendo a otro lugar después de la escuela. —Listo señorita, hemos llegado. —Gracias. —Mucha suerte, no te sobre esfuerces, paso por ti más tarde. —Claro. Salgo del auto y entró a la Academia de Ballet y cómo ya es costumbre mis compañeras se acercan para preguntar por él. —Vamos Támara, por lo menos dinos si está casado. —Si chicas, ya está casado y su esposa es muy celosa. Las escucho quejarse y dejar el tema de lado y eso me hace reír. Mientras nos preparamos, la puerta es abierta nuevamente, volteó y veo a Xandro en la entrada, me acerco para ver qué había pasado, mientras tanto sentí su mirada examinándome de pies a cabeza, ya me había puesto la licra. —¿Sucedió algo? —Olvidaste la cartera —dijo y me la dio, asentí mientras disimuladamente veía hacia atrás donde mis compañeras nos veían. —Gracias. —¿Sucede algo? —No, solo mis compañeras que quieren saber si estás casado —le digo y río. —¿Y qué les dijiste? —Que estabas casado y tu esposa era muy celosa —le digo y él asiente sonriendo. —Vaya, no sabía que mi esposa era celosa, tendré que compensarla por el mal rato. —Tonto, ya vete o llegarás tardé. —De acuerdo, adiós —dijo dándome un rápido beso en la mejilla. Regresé con mis compañeras y rápido quisieron saber nuestra conversación. —¿Y su esposa no se pone celosa de ti? —No, digamos que soy muy cercana a su esposa. Dicho eso, la profesora llegó y nuestra práctica comenzó. [••••] Faltaban 5 minutos para entrar a la universidad y Xandro aún no llegaba, realmente me iba a enojar con él si llegaba tarde. Estaba por irme corriendo cuando llegó Xandro muy acelerado, rápido me subí y él emprendió marcha. —Cariño, discúlpame, la junta se extendió más de lo que era, hasta que Marcó me dijo la hora, él se quedó continuando la junta. —Xandro cuándo sea así, envíame un mensaje, recuerdo la comunicación resuelve todo, es muy importante que lo recuerdes —le digo haciéndolo sonreír, toma mi mano y le da un apretón. —No se que haría sin tí. —Te hubieras casado con una interesada roba fortunas y probablemente ahora ya estarías en la ruina. Seguimos conversando hasta llegar al instituto, me despedí de él rápidamente corriendo para llegar a la primera clase. [•••] Y nuevamente estaba en rumores, ahora por culpa de un chico que decía que acepté salir con él y después tuvimos sexo, trate de no prestarle atención, pero cuando una chica quiso sacar el tema, supe que no podía quedarme callada, más bien no iba a quedarme callada. —¿Disculpa? Yo no recuerdo haber salido con alguien ayer. —Cariño —dijo ese chico que estaba corriendo el rumor —Ya olvidaste lo que paso ayer, lo bien que te hice disfrutar. —Pues la has de tener muy chica como para que yo no recuerde haber salido de mi casa. Todos se comenzaron a reír y varias chicas me dieron la razón, pero esto no era suficiente. —Escuchen muy bien, yo no podría salir con ningún chico de aquí y no es por qué me crea la gran cosa, simplemente es por qué yo ya estoy comprometida con alguien más —dicho eso les muestro mi mano, donde estaba un anillo de compromiso que Xandro me había comprado hace una semana, para este tipo de situaciones. —¿Comprometida? —Esperó y dejen de hablar cosas sobre mí, por qué otro rumor más y mi prometido no tendrá piedad de ninguno. Salí de ese salón para ir al siguiente, realmente esperaba que todo eso parará, era muy fastidioso todo esto, por dios no soy la gran cosa, simplemente me negué a salir con un chico y como si le hubiera dicho a los demás que iba a aceptarlos a ellos, comenzaron a llegar a tal punto de que más de alguno me seguía a mi casa y comenzaba a acosarme Esperó y todo acabé, si no Xandro vendrá y no quiero más rumores sobre nosotros, pero sobre todo no quiero que lo conozcan, no todavía. [•••] Por fin esto había terminado, gracias al cielo era fin de semana, así no tendría que soportar los nuevos rumores que ahora circulaban, ya todos sabían sobre mi compromiso, incluso los profesores sabían, ya que más de alguno disimuladamente se acerca a ver mi mano donde estaba mi anillo. Salí de ahí sin ver a nadie directo a la salida de este infierno, donde esperaba que Xandro ya estuviera ahí, de lo contrario esta vez sí me enojaría con él, por qué estoy segura que para esta hora ya no tiene ningún compromiso. Para su suerte, ahí estaba en el auto. Rápidamente, subí viendo cómo los chismosos de mis compañeros querían saber quién era, fastidiada baje un poco la ventana y les mostré el dedo de en medio, metí la mano y subí nuevamente la ventana que por suerte estaba polarizada. —¿Paso algo? Suspiré mientras comenzaba a contarle todo lo que había pasado el día de hoy, no le oculte nada, no tenía caso hacerlo. Él suspiró tomando mi mano dándole un suave apretón. —Tranquila, sabíamos que esto pasaría. —Gracias por el ánimo. —Cariño, sabes que odio mentirte, por lo que sabes que esto seguirá hasta que anunciemos nuestro compromiso que será dentro de dos años. —Si, lo sé, pero ahora quiero preguntarte algo y quiero que seas sincero. —Claro cariño. —¿Por qué tu padre tomo esta decisión? ¿Que hiciste para que tú padre pusiera esa condición de casarte? Suspiró y volteó a verme y regreso la vista a la carretera. —Tenia 22 años cuando mi padre me dejó a cargó, en ese tiempo no me enfocaba en la empresa al cien por ciento, me la pasaba de fiesta en fiesta y al final la empresa casi cae en manos equivocadas —¿Y por qué me dijiste eso? —Desde que cumplí mi mayoría de edad ví a mi padre llevar la empresa a la cima y saber que yo estuve a punto de arruinar todo eso, me da vergüenza. —Tonto, de no ser por tu madre no sabría nada. —Y yo pensando que fue mi hermana —Dijo volteando a verme, pero me vio molesta —Ya cariño, discúlpame, realmente no era mi intención ocultarlo, planeaba decírtelo más adelante. —Es que ahora ya no creo que estés loco por querer casarte conmigo, sobre todo con la diferencia de edad —Cariño, solo son 11 años... —Cállate y llévame a comprar helado, que aún no te perdonó. Él solo ríe y asintió, tomando mi mano y llevándola a sus labios dando un beso en ella. —Lo que mi esposa quiera. Si alguien más nos escuchara pensaría que esté matrimonio es muy real, solo no quiero que las cosas se nos salga de control, espera un poco más, solo dos años y después veremos hasta donde llega ésto, por qué si él me sigue tratando así, no se lo que podría pasar, no quiero hacerme ideas erróneas y lamentarlo después.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD