ASPIRANTES
Estábamos en una pequeña formación echa por nosotros mismos, era un 30 de agosto del 2016 mi uniforme seguía siendo el mismo que en el proceso propedéutico. Mire a mi alrededor y vi algunas caras conocidas, Bilbao era un maracucho muy cómico que en las noches del propedéutico nos hacía reír a todos con sus ocurrencias, Medina era otro de los que siempre tenía algún chiste que contar, Cáceres el poco hablaba, Mora era un gran amigo, todos lo apreciaban mucho y a diferencia de nosotros el venía de un liceo militar y tenía mucha más experiencia así que el propedéutico se le había echo mucho más fácil que al resto de nosotros, González Orellana había sido subalterno de Mora en el liceo militar, Álvarez Patiño siempre astuto y lleno de chispa para salir de momentos malos y difíciles, Linares un buen amigo, siempre con palabras motivadoras que te hacían seguir adelante. Me lleno de alegría ver caras conocidas, todos uniformados con aquella almilla blanca de cuello redondo y pantalón azul, nos habían dado la orden días atrás de que no debíamos cortarnos el pelo, no se porque se me ocurrió la estúpida idea de creer que tendría mi pelo largo en todo el tiempo que estaría ahí. Mis padres estaban conmigo, mi mamá aunque reía se le notaba en la cara lo triste que estaba al ver cómo entregaba su hijo a unas personas que ni siquiera ella conocía, mi papá en cambio sabía lo me había de venir pero siempre dejo escapar una que otra lágrima, mis hermanos también se sentía contentos yo en cambio sentida un poco de miedo al saber lo que me esperaba quise motivarme un poco pensando en que estaría con algunos compañeros que de alguna u otra forma me harían sentir en familia. Frente al teatro en el que nos encontrábamos había un oficial junto a un alférez, hablaban entre ellos y se reían y nos miraban como planeando que eran lo que tenían que hacer para hacernos ir de baja, en un tal caso ya me había dispuesto a no rendirme, quería portar aquel uniforme con el que durante mucho tiempo soñé, solo eso me haría diferenciar del resto.
- BUENOS DIAS SEÑORAS Y SEÑORES – Grito el oficial – POR FAVOR LOS SEÑORES FAMILIARES ENTRAR A LAS INSTALACIONES DEL TEATRO, TENDRÁN UNA REUNION CON EL DIRECTOR DE LA ACADEMIA MIENTRAS QUE SUS HIJOS PASAN A OTRO LADO.
- ¿Qué les irán a decir? – pensé, no tenía forma de saberlo. Pero de algo si estaba seguro, una nueva pesadilla comenzaba siempre viví bajo el ceno de mis padres, solo tenía 16 años recién cumplidos.
- Bueno hijo, te amamos mucho – dijo mi papá – eres el mayor de mis hijos y me siento orgulloso de que estés acá.
- Te amamos mi niño hermoso – decía mi mamá con algunas lágrimas en sus ojos.
No tuve oportunidad de despedirme de mis dos hermanos que miraban con asombro todo aquel patio y aquellas estructuras de la academia. Pase a formación como nos fue ordenando el alférez que estaba al frente de nosotros, su cara era la misma que la de los demás alférez y cadetes, inexpresiva, sin risas siempre serio, pero con ojos que gritaban cansancio, aún así no lo demostraba, tenía el cabello bien afeitado y la barba muy bien rasurada, tenía los folículos un tanto inflamados seguramente debido al rasurado diario. Tenía el uniforme muy bien planchado y pulcro las botas estaba pulidas y brillantes y su forma de pararse demostraban carácter, aptitud, actitud y disciplina tenía un porte marcial como todos los demás cadetes. Fuimos pasando uno por uno a la academia, afuera todo era calma y tranquilidad pero adentro, no tardaron en hacerse oír los gritos
- CUENTO 5 Y ESTAS LISTO… CORRE NUEVO… ESTOS MALDITOS ASPIRANTES… CLAVATE DE CABEZA NUEVO… ASPIRANTE PORQUE ESTAS LLORANDO GEBA... – eran solo algunas de las palabras que podían entenderse entre tantos gritos. Pero entre tantos gritos hubo uno que se hizo escuchar entre todos los demás - ¡ALTO, OIIIIIIIDOOOO! – era un oficial - ¡TODO EL PERSONAL DE ASPIRANTES, ALINEARSE A MI LADO DERECHO Y TODO EL PERSONAL DE ALFEREZ DE MI LADO IZQUIERDO! – todos cumplimos la orden, tan rápido como se pudo. Yo quedé muy lejos de todas mis cosas, traía conmigo una talega llena de todo el material que había de necesitar en todo el trascurso de esos 3 meses.
- SEÑORES, NO QUIERO DESASTRE – dijo el oficial – LOS ALFEREZ ORGANIZAR SUS ESCUADRAS Y TIENE 3 MINUTOS PARA QUE TODO EL MUNDO ESTE LISTO PARA PASAR AL PATIO, ESTAMOS ENTENDIDOS? – termino aquel teniente
- ¡ENTENDIDO MI TENIENTE! – gritamos todos al mismo tiempo con tanta fuerza que habían de escucharse en las afueras de la academia.
Creo que en ese momento había dejado de sentir tristeza por no poderme despedir de mis hermanos y no abrazar a mis padres, a sentir miedo por no terminar de arreglar todo y que me robaran. Al momento de aquello un alférez más antiguo que los demás todo una carpeta y comenzó a nombrar a cada aspirante y a organizarlos por escuadras y habitaciones, a mí me tocó una de las primeras y corrí con la bendición de estar con la misma escuadra que los compañeros con los que había socializado en el proceso propedéutico, pero a pesar de eso nada dejaba de ser malo y terrorífico. Detrás de mi escuché un grito que me dejo atónito.
- ¡ASPIRANTEEE, CAGAJON! ¿CON QUE QUEDASTE? NADA ME HARA MAS FELIZ QUE HECERTE IR DE MI ACADEMIA… NO MERECES ESTAR AQUÍ, ERES UNA MIERDA Y TIENES QUE IRTE DE BAJA.
- Alférez – dijo el oficial – después agarras al nuevo compadre, ahora no es momento de ladillar sino de apurarse, el director quiere reunirse con todos ellos – aquellas palabras fueron mi salvación por aquel pequeño instante - ¡QUEDA 1 MINUTO Y AUN VEO DESASTRE, ASPIRANTES QUE NO SE HAN CAMBIADO, HAY DESORDEN.. VOY A DAR LA COMODA SUMA DE 20 SEGUNDOS PARA QUE TODO EL MUNDO ESTE LISTO. NO ME INTERESA SI A ALGUIEN SE LE PERDIO ALGO! 20… - no me dio tiempo ni de pensar que hacer, solo corrí hasta donde estaban mis cosas y las guarde rápidamente dónde se suponía sería mi escaparate. Allí dentro de encontraba un uniforme el cual debíamos ponernos, como pude comencé a cambiarme lo más rápido que conseguí mientras el oficial contaba afuera para todos nosotros – ¡15… VOY CON EL QUE NO ESTE LISTO! – el tiempo no alcanzaba aún así lo hice todo más rápido, me uniforme en tan solo 5 segundos, en este caso dejaría al fin de usar camisa blanca con pantalón azul, ya no era un aspirante a aspirante, sino que en aquel momento pasaba a ser un aspirante a cadete así que tenía que ser mucho más enérgico - ¡10 ENTRE DOS 5! - ¿PERO QUE? Dije dentro de mi, habían compañeros que aún no estaban listos, yo al menos ya tenía las botas puestas, solo me hacían falta colocarme las gomas con que se agarraba el pantalón por sobre las botas aprendí en aquel momento que se llamaban bombaches y de repente escuché - ¡ALTO! ¡ OIIIIDOOO! VOY A CONTAR 3 Y TODOS LOS ASPIRANTES HAN SALIDO A FORMACION EN EL PASILLO EL ULTIMO SALTA PARACAIDAS - por mala suerte aún había un compañero en la habitación del frente que aún se estaba arreglando, el oficial lo miro con tanta alegría que no podía ser algo bueno lo que vendría después de aquello - 3… 2… - todos salimos corriendo, tuve la dicha de ser uno de los primeros pero hubieron algunos que no corrieron con la misma dicha – 1… OIDO, OIDO, OIDO PARACAIDAS NUEVO... ALFEREZ USTED VENGA Y ANOTE A ESTE NUEVO CADA VEZ QUE LO VEA TIENE QUE ESTAR HACIENDO MIERDERA – pobre de aquel compañero.
Al momento todos estábamos en formación, no solo nosotros los masculinos sino también todas las femeninas, casi no las conocía no nos permitan hablar mucho entre nosotros, creo que era para evitar que entre nosotros naciera algún tipo de relación interpersonal pero no creo que eso hubiera servido de algo. De allí pasamos nuevamente al patio donde todos nuestros familiares nos estaban esperando me dio mucha alegría volverlos a ver quería abrazarlos pero no podía. Desde lejos vi a mi mamá llenarse de alegría y llorar al igual que mi papá, era el momento de hacer el juramento ante la bandera, el alférez que estaba frente a nosotros se dispuso a dar las órdenes
- ¡ATENCION FIR! – grito con mucha fuerza – MI GENERAL SOLICITO SU AUTORIZACION PARA DAR INICIO AL OSCULO A LA BANDERA, ACTO CON MOTIVO DE IMPLANTAR EN LOS ASPIRANTES EL AMOR POR NUESTROS SIMBOLOS – dijo el alférez, el General que estaba al frente de él le dio el permiso, se dio medio vuelto hacia donde estábamos nosotros y prosiguió – CON LOS ASPIRANTES A CADETES, PARA CUMPLIR CON EL OSCULO A LA BANDERA, CON ESTA FILA, DE FRENTE ¡MAR! – En ese momento la fila del lado izquierdo comenzó a avanzar y uno por uno comenzamos a cumplir con aquel acto protocolar para dar inicio a nuestro proceso de 3 meses de aspirantes. Todos lo hicimos muy rápido y con porte marcial. Cuando todos habíamos pasado el General director se dispuso a hablar
- Buenos días, jóvenes de la patria, jóvenes aspirantes – usaba un micrófono a diferencia del alférez, su postura era igual de marcial que la del alférez pero su uniforme no era el mismo, llevaba puesto un uniforme verde oliva bien planchado, de corbata y tanto a su lado izquierdo como al lado derecho del tórax, tenía cada una de las condecoraciones obtenidas a lo largo de su carrera. A su lado derecho estaba un coronel de otro uniforme, era de color azul marino, con igual cantidad de condecoraciones, entre dientes hablábamos entre nosotros preguntándonos quien era el segundo a su lado y escuché decir que era el subdirector. Detrás de ellos estaban cada uno de los oficiales de planta de la academia eran pocos, estaba un mayor del ejército, dos capitanes femeninas del ejército también y dos capitanes masculinos estos eran de diferentes fuerzas uno de la guardia y otro de la aviación, al lado habían 3 oficiales más dos de ellos de la guardia nacional y otro de la armada. Todos estaban formados por orden de antigüedad y uniformados de la misma manera mujeres con el cabello recogido y hombres bien afeitados y rasurados, el uniforme de ellos era el patriota muy bien planchado de gorra limpia y muy tensa y con botas bien pulidas y brillantes. Todos en correcta formación siendo presentados por el director – Estos oficiales que están acá detrás de mi, serán los encargados de la correcta formación de cada uno de ustedes. Confío en que será una formación completamente integra y que los conducirán por el camino del bien a cada uno de ustedes. Me siento orgullo de ser quien lideré este increíble equipo de trabajo y confío plenamente en que cada una de mis órdenes impartidas serán cumplidas al pie de la letra, el acto que ustedes acaban de hacer es un símbolo de juramento a nuestra patria y ustedes jóvenes serán el relevo de nosotros. Espero con ansias ver el cambio de todos ustedes en estos tres meses por venir, sin nada más que agregar todos tienen 5 minutos para despedirse de sus familiares- concluyó.
Fue la mejor orden que había escuchado, era como que si me hubiera leído lamente ya que deseaba con muchas fuerzas poder despedirme correctamente de mis padres. Una vez dieron la orden el alférez que nos comandaba dio el permiso para despedirnos de nuestros familiares, fue el momento más corto de toda mi vida pero el más emotivo, corrí hacia donde estaban ellos y los abrace con mucha fuerza, sabía lo que había de venir y ellos eran mi más grande fuerza en aquel momento ¡como quería regresarme a mi casa y a la comodidad de mi cama! pero no quería defraudar a mis padres así que decidí continuar aún cuando sabía que sería doloroso todo aquel proceso. Bese a mi mamá en la frente y a mi papá en la mejilla, mi mamá no dejaba de llorar y mis hermanos me abrazaron con alegría y tristeza al mismo tiempo. El tiempo pasó muy rápido ni siquiera me había dado cuenta y ya estaban llamando a formación de nuevo, yo no quería volver pero no quería renunciar tampoco, no tenía ninguna palabra para decirles los mucho que los amaba pero aún así lo intente pero fue en vano al instante comencé a llorar y los abrace de nuevo…
Era el segundo día de haber entrado, no había dormido en toda la noche. El día anterior después de la despedida todo lo que hicimos fue ejercicios ellos allí dentro lo llamaban mierdera, mis brazos y piernas me dolían, aún me corría un poco de sangre por la nariz por todo el tiempo que dure de cabeza en una posición incómoda llamada plano inclinado. Todo mi cuerpo me dolía y solo era el segundo día de haber entrado, no podía rendirme tenía que seguir avanzando sin importar que, aprendí en ese momento que siempre se puede estar peor, durante la noche cuando pensábamos que podíamos descansar era aún más tediosa la rutina porque teníamos que limpiar, algo a lo que en casa estaba acostumbrado pero ahí era mucho más tedioso, limpiamos las paredes, el piso, el baño, debajo de las camas, por sobre los escaparates aún hasta los encendedores de las luces incluso vi a uno de mis compañeros sobre una silla limpiando las lámparas y a pesar de todo eso siempre había uno que decía – EL MANTENIMIENTO NO SIRVE – ¿pero como es posible que no sirva si llevamos horas limpiando hasta el piso brilla de lo limpio que está? Era lo que pensaba, eran las 3 de la mañana del segundo día, pensamos que podíamos dormir pero fue solo el comienzo termine con energía mi trabajo creyendo que podía descansar sin embargo fue el inicio de lo que en el submundo del cadete le llaman platón, dure allí en la posición de firme durante toda la madrugada hasta el toque de diana a las 5 de la mañana. Estaba cansado, solo quería dormir pero ya no podía, en ese momento un oficial entro al dormitorio preguntando quién se quería ir de baja, muchos aceptaron aquella jugosa propuesta yo estuve tentando a hacerlo también pero no pude.
- HE DE IMAGINAR QUE LOS CADETES DURMIERON SIN NOVEDAD, CIERTO MIS SEÑORES ALFEREZ? – pregunto
- SIII MI TENIENTE – fue la respuesta de todos ellos.
Si supiera que es lo menos que hicimos – pero no podía decirlo, solo pensarlo, fui un tonto al creer que el no lo sabía, el también lo había echo en sus tiempos de cadete.
- Muy bien – dijo el oficial – entonces no entiendo porque estos cadetes quieren irse de baja… ¿No aguantan presión ah? Nuevos, llorando tan rápido en la v***a esa. No sirven para estar aquí. Pasar ahí para que se vayan, son una decepción.
En ese momento no supe que era peor, si quedarse o sentir la pena de que te humillaran por querer irte. Eran 15 los que salieron, de las féminas fueron 20 eso me hizo pensar en que si a nosotros nos trataban mal no me quería imaginar a las femeninas, una de ellas salió llorando y maldiciendo a la alférez que la había echo irse nunca supimos que pasó con exactitud pero algunos comentaron que tuvo algo que ver con el cabello. Ese mismo día en la mañana como a eso de las 7 nos reunieron a todos en el patio en medio de el habían dos sillas de plástico negras y detrás de ellas dos cadetes de 3 año, uno masculino y el otro era una femenina, todos en un momento pensamos que era un hombre pero no lo era, el tiempo y el mal trato hicieron que las facciones de su cara le cambiarán de dulce y delicada a aguerrida y mal encarada. Sin embargo a diferencia de ella sus compañeras tenían otro tipo de vista, muchas de ellas seguían siendo muy bonitas, a pesar del uniforme que no dejaba mostrar nada, se dejaban ver un cuerpo bastante atlético, con grandes glúteos y senos firmes, todas las femeninas tenían el cabello corto no excedían el tamaño del cuello del uniforme, solo el curso más antiguo tenía derecho a llevar el cabello largo, hasta la parte baja de la espalda, en los masculinos igualmente se dejaba notar una pequeña diferencia entre el 2 y 3 año, el 4 año tenían el cabello un poco más largo peinable algunos de ellos usaban crema para peinar pero todos con un mismo estilo de peinado era hacia el lado derecho sin dejar de seguir siendo pulido a los lados. Nos emplazaron a todos en formación frente a aquellas sillas mientras que detrás de nosotros se dejó escuchar una voz que dijo:
- MUY BIEN SEÑORES – dijo, supimos al momento que era el director. A diferencia de cuando hablo por micrófono, está vez grito y su voz era aguda y firme, un tanto vieja pero influia mando y temor pero solo a nosotros, los alférez y cadetes de 3 año que se encontraban en aquel lugar no parecían atemorizarse cuando el director hablaba – TODOS ESTAN AQUÍ POR SU PROPIA VOLUNTAD NINGUNO DE NOSOTROS LOS OBLIGO A ESTAR AQUÍ. SI ALGUNO QUIERE IRSE DE BAJA ESTE ES EL MOMENTO – se dejó seguir de un breve silencio como esperando a que alguien levantará la mano, pero ninguno lo hizo por lo cual siguió – EXCELENTE, ASI ME GUSTA MAS CARNE PARA MIS PERROS… EN ESTA MAÑANA DESPUES DE LO QUE SE HARA YO SE QUE MUCHOS VAN A QUERER IRSE. TODOS LOS ASPIRANTES QUITARSE LA GORRA – todos en unisonó cumplimos la orden
- TODOS FORMARSE EN DOS COLUMNAS 1 DE HOMBRE Y OTRA DE MUJERES FRENTE A LAS SILLAS – así fue, todos lo hicimos muy rápido – MUY BIEN SE NOTA QUE HAY ENERGIA, UNO POR UNO IR PASANDO A SENTARSE – pasaron los dos primeros, en ese instante vi claramente cuando los cadetes sacaron un bolso, dentro de el habían un máquina de afeitar y un juego completo de tijeras. Al primer masculino le pasaron la 0 hasta dejarlo sin un solo cabello.
- No puede ser – pensé
- Nuevo usted pase – era mi turno, fue muy rápido al afeitar al primero. No quería que me dejarán calvo, me negué y fue cuando sentí como una mano me dio tan fuerte por el cuello, sentí como todos mis sentidos se alteraron, comencé a marearme, creí que mis ojos se saldría de su lugar, el dolor que siguió a continuación fue intenso.
- MUY BIEN MALDITO NUEVO ¿TU CREES QUE ESTAS EN DONDE AH? ¿EN TU CASA? FUERA DE AQUI A AFEITARSE, SIENTESE EN LA MIERDA ESA.
Solo cumplí la orden, aún no podía entender como el director podía permitir aquello pero cuando mire hacia atrás me di cuenta que el ya no estaba, solo los oficiales menos antiguos y los alférez. Fue la primera vez que me sentía solo, quería llorar pero me negué y simplemente me senté en aquella silla, vi como todo mi cabello caía frente a mi y mire a mi lado un poco mareado aún y veía como la femenina a la que le estaba cortando el cabello, lloraba sin consuelo, se lo dejaron tan corto que parecía un niño más mire al frente y Vi como muchas de ellas levantaban la mano para irse también.
- Solo es cabello volverá a crecer – pensé.
Así fueron pasando los días, la rutina era la misma, plantón y mierdera, maltratos y humillaciones. Noches de desvelos y comidas no tan buenas, hubo una vez que le dije a un cadete de tercer año que la comida de los presos era mejor, el hombre me miró y me dijo en muy baja voz:
- Nuevo agarré su plato de comida y échesela dentro de la almilla y haga los mismo con el jugo, se mete debajo de la mesa y comienza a saltar sapitos – pensé que era juego pero no lo era termine usando la misma camisa todo ese día llena de comida ya que no podía cambiarla sino hasta el siguiente día.
Las primeras semanas fueron de pesadilla, se hicieron aún peores cuando llegó el segundo año que no conocíamos sino hasta semanas después ya que estaban de curso. Eran como perros, en las noches mientras los alférez y cadetes de tercer año dormían ellos nos buscaban y hacían todo tipo de inmoralidades, existió un momento donde uno de mis compañeros fue a quejarse con uno de los oficiales, el oficial lo escucho atentamente y mando a llamar a ese cadete y delante de él le dijo – Palacios eres una Cuca compadre, el nuevo te está montando la piedra – dos días después ese compañero había pedido la baja. En las noches cuando lograba dormir me preguntaba cómo estarían mis padres, que estarían haciendo, siempre recordaba a mis hermanos y a mis abuelos. Todos los días eran difíciles y tediosos sin embargo todo cambio cuando comenzamos a ver clases teníamos en cierta forma más tiempo para nosotros, algunos profesores nos dejaban dormir mientras explicaban otros en cambio no mucho, en fin, así fueron transcurriendo los días hasta que por fin paso el primer mes de encierro no nos dejaban tener ningún contacto con el mundo exterior pero de vez en cuando había alguno que encontraba la manera de comunicarse con sus familiares. De alguna forma todo dentro de mi fue cambiando, ya no reía, ya no sentía tristeza ni cansancio, ya ni siquiera pensaba todo era mierdera y plantón, ya la rutina se me hacía un poco mas fácil al toque de diana a las 5 de la mañana hacíamos deporte, después el desayuno seguido de clases después el almuerzo y en horas de la tarde veíamos orden cerrado, posterior a eso todos los cadetes que no tuvieran algún tipo de responsabilidad directa con nosotros hacía algo llamado hora del cadete, era una hora dónde resolvían sus novedades personales, nosotros en cambio hacíamos más mierdera.
En ese tiempo pensé que al fin me había adaptado, nada me dolía, nada me lastimaba ni aún tan siquiera el maltrato físico, existieron momentos dónde dormía debajo de la cama o dentro del escaparate, sinceramente era más cómodo dormir en el piso que en la taquilla ya que se sentía como dormir dentro de una caja muy pequeña hasta ese fatídico día…