—¿Mexicana? ¡Yo también soy de México! — exclamó Selena ante la casualidad, era una dicha conocer alguien de su país estando tan lejos. Martina le sonrió y estaba a punto de preguntarle su nombre, pero en ese momento la recepcionista le dijo que podía pasar a la oficina y no pudieron seguir conversando. Selena se quedó esperando su turno, pensando que quizá si ambas iban a trabajar en la misma agencia tal vez podrían volver a coincidir y hacerse amigas, a pesar de que la familia de Luciano se portaba muy bien con ella, le hacía falta tener a alguien con quien conversar en ese país tan lejos del suyo para no sentirse tan sola. —Capisco perché Martina ha scelto te, sei molto carina— dijo la mujer detrás del escritorio apenas vio entrar a Martina. —Lo siento, no hablo italiano — dijo la m

