Galería Palazzo delle Esposizioni – Roma Italia —¡Felicidades papá! Estoy tan orgulloso de que al fin te hayas decidido a montar tu exposición, tus obras son excepcionales y no se merecían estar guardadas en el ático. —Gracias hijo, pero si no fuera por tu madre y por ti, nunca me hubiera atrevido a realizar este sueño que había dejado guardado en un cajón hace tantos años. El hombre acababa de cumplir cuarenta y dos años, tenía veintitrés cuando abandonó su sueño de dedicarse al arte para hacerse cargo de la compañía de importaciones de su padre. Se tuvo que convertir en un negociante de café, vainilla y cacao cuando lo único que quería en la vida era viajar por el mundo sacando fotografías para luego plasmarlas sobre lienzos y convertirlas en obras de arte. Finalmente, tras la muerte

