Todo había sido rápido y extraño, una verdadera suerte o milagro, pero Loreto tenía lo que muchos no pudieron conseguir, o eso parecía.
¿Era real? ¿Había dos mujeres en su laboratorio?
Cornian no sabía cómo era posible eso, pero sí estaba seguro de tener en sus manos la dominación de las cinco familias.
Todos necesitaban sucesores y que mejor si habían dos instrumentos maravillosos que nadie más tenía.
Las mujeres se habían extinguido desde hacía diez generaciones y aunque hubo experimentos para clonarlas, todos fallaron, no resistían el virus.
—Lleven a la herida con el doctor Anton, él podrá con eso. Y a esta dama dejenla conmigo. También, vayan tras ese Salvatore, está herido así que no podrá escapar muy lejos.
—Como diga señor.
La mujer que estaba frente a él parecía muy asustada por el estado de su compañera, sus ropas parecían pijamas sucias.
—Pareces saludable. ¿Cuál es tu nombre?
—Por favor... Salva a mi amiga...
—Tranquila, ella va a estar bien. Tiene que estarlo, tu y ella llegaron como una bendición para Loreto, tienes mi palabra de que no deseo dañarlas. Ahora, dime cual es tu nombre.
Kannet estaba angustiada, quería ver el estado de Iris, quien había recibido un disparo en medio de toda esa pelea.
Lo que habían sido bromas y risas, se transformó en una verdadera pesadilla. Tenía frente a ella a Cornian, como Iris dijo, su favorito, pero ese favorito era muy peligroso y conocía su deseo de poder. Las usaría para controlar lo que quedaba de la humanidad.
—Kannet... Mi nombre es Kannet, mi amiga se llama Iris y no sabemos como llegamos aquí. Como podrás ver, no tenemos armas ni nada más que nuestras pijamas puestas.
—Si, eso puedo ver. Otra pregunta es, como sobrevivieron aquí tanto tiempo, ya que no hay comestibles, además de que el virus viaja en el aire y deberían estar muertas.
Las mujeres morían al respirar. Estaban condenadas por un virus resistente que viajaba cómodamente en el aire y en el agua. Aún usando mascarillas, era increíble lo bien que habían creado un asesino perfecto de mujeres. Por eso también estaba sorprendido de ver a dos chicas jóvenes en buenas condiciones.
—No lo sé... Por favor llévame con Iris. Después contesto todo lo que quieras preguntar siempre y cuando tenga la respuesta para eso.
—Como quieras. Vamos a buscar a tu amiga.
Kannet temblaba incontrolable, por lo que Cornian se quitó su saco n***o y se lo colocó encima. No quería que se enfermara, tenía que asegurar a Loreto y después negociar con los otros.
Con miedo caminó fuera del destrozado laboratorio y vio cuerpos tirados en charcos de sangre a su paso. El túnel donde se encontraban, estaba debajo de la mansión de Loreto, ahí pocos accedían. El pasillo parecía interminable y el olor a carne quemada y sangre le revolvió el estómago.
Loreto era una familia muy orgullosa y fría, cortaban todo aquello que no les fuera útil, no importaba si eran familia o enemigos. Tenía que tener mucho cuidado con como trataba a Cornian, porque lo que él más odiaba era que lo subestimaran o que ignoraran sus palabras.
Se puso a pensar si sería bueno decirle que era un mundo de ficción, que lo habían visto en una novela y que era el protagonista junto con Liam Salvatore.
Cornian en silencio observaba cada acción y reacción de la mujer. Parecía desagradarle el olor y la vista de aquellos cadáveres de blanco y n***o en el suelo.
No entendía como con un cuerpo tan delgado y tan aparentemente frágil, fuera tan importante. Leyó que las mujeres conservaban nueve meses la semilla de los hombres y la transformaban en un nuevo ser humano.
Él no había visto más que en libros y fotografías el cuerpo de una mujer, pero no sabía que se sentiría tocar a una.
Viendo lo ocurrido con aquella mujer que yacía herida, lo mejor era tomar a la de pelo corto como madre de sus hijos. Dudaba que fuera a cooperar pacíficamente si la apresuraba, además de que tenían que realizar estudios y pruebas de que fuera fértil y estuviera en óptimas condiciones.
Su padre y abuelo, Joseph y Gustav, estarían complacidos por la adquisición. En cuanto a su primo Anton, él podía curar a la otra mujer y si él quería también procrear a su sucesor.
Salvatore recibió una llamada de Liam, el sucesor del actual jefe de familia, diciendo que había encontrado una mujer en la mansión Loreto.
Todos pensaron que era muy absurdo pero que si él lo decía, podría ser verdad.
Patrik Salvatore ordenó ir por su hijo y auxiliarlo en la obtención de esa mujer. Necesitaban tener en sus manos a una criatura tan especial como esa.
Liam estaba herido de una pierna, pero no dudó en esconderse y seguir a los guardias de Loreto que trasladaban a la mujer herida.
Pronto se hizo con ella, pero le costaba mucho cargarla con aquel dolor en su pierna derecha. Como pudo se escabullo hasta una ventana y sin dudarlo, salto desde el tercer piso con ella en brazos.
Temió lastimarla más, porque tenía una herida en el hombro derecho. A su parecer no era grave, un rozón de bala apenas, pero se encontraba desmayada.
Las mujeres no podían sobrevivir por el aire y agua contaminados, fue así como se extinguieron, no podía permitir que muriera.
Su pierna estaba más dañada y sin contar los golpes que se había llevado al cubrir con su cuerpo el de aquella mujer. Escuchó un coche acercándose y vio con alivio que eran sus hombres.
Los subieron inmediatamente a la camioneta y salieron de ahí tras una lluvia de balas y una intensa persecución por parte de los hombres de Loreto.
—Se encuentra herido.
—No te preocupes por mí, revisala a ella. No dejes que muera, la necesitamos viva. ¿Entendido?
—Si, lo entiendo.
El médico que habían enviado era de los mejores que había en su familia, pronto revisó, desinfecto y cubrió la herida. Aún no creía que realmente estuviera tocando el cuerpo de una mujer viva, y que esa mujer no estuviera en peligro de muerte.
En un principio pensó que se trataba de un impacto, pero por cómo se veía de cerca, era sólo un pequeño roce que había dado en una vena, por eso estaba sangrando mucho.
—Entonces, ¿por qué sigue inconsciente?
—Debe haberse estresado mucho y es la causa de su desmayo...
—Esa es una buena noticia, será la madre de Salvatore así que debes examinarla más minuciosamente.
Liam sabía que era lo que tenía que hacer con la mujer que acababa de "rescatar" de la casa Loreto.
Era impensable permitir que Salvatore se extinguiera.
Nadie sabía que el código genético de Salvatore había sido tan distorsionado y retorcido que ahora era difícil poder clonar a un nuevo sucesor que se acercara a la pureza de los antepasados originales.
Liam fue prueba de cuan cerca estaba el fin de la familia, que apenas y pudo vivir con cuidados especiales en una capsula diseñada para él cuando bebé.
Se decía que era debido a una anomalía o defecto genético, pero no importaba la causa, sino la consecuencia.
Salvatore estaba al borde de la extinción y ahora tenía una esperanza para evitar su final. Una mujer, que misteriosamente vivía sin algún problema aparente pese a la inminente plaga que las asesinó tiempo atrás.
El de pelo plateado no tenía idea de cómo tratar con mujeres, tan sólo había conocido lo que era un amante masculino, su querido primo Regulus.
Observó con atención al cuerpo pequeño ahí tendido en el asiendo trasero de la camioneta. Tenía la apariencia de ser delicado, además de poseer una cintura pequeña y ese par de pechos rebotando en cada bache.
¿Qué más tenía que descubrir?
Las ropas que llevaba eran pequeñas. Calzoncillos y una pequeña blusa de seda sin mangas, no ocultaban mucho y aún así sentía curiosidad de conocer más de ese ser que se había extinguido hace siglos.
—Señor... Me gustaría darle un libro cuando lleguemos, es sobre anatomía humana, específicamente sobre el cuerpo femenino.
El médico pensó que quizá su jefe quería saber cómo funcionaba para poder abordar lo de su sucesor.
—Eso sí es de utilidad. Por supuesto, tengo que saber que tipo de presa he conseguido.
El traslado hasta la guarida de los alcones blancos, Salvatore, continuó en completo silencio y con curaciones para Liam, su actual futuro dueño.