Iris terminó con un vestido de seda blanco y un ligero vendaje en el hombro herido. Estaba en una cama grande, sábanas se seda azul cielo, olía a lavanda y menta, frente a ella, a unos centímetros se encontraba el mismo médico que la atendió antes y Liam.
Los dos estaban ahí para asegurarse de que estuviera bien.
Liam sonreía, pero sólo lo hacía porque se sentía seguro de tenerla. Ya había dejado claro que no iba a permitir que buscara a Kannet.
Iris se mantuvo quieta y dejó que la terminaran de examinar.
—Ella está bien. Sus signos vitales están perfectos, ahora sólo debe comer algo caliente.
—Realiza también las otras pruebas. Quiero comprobar que esté saludable.
—Será analizada la muestra sanguínea y también se le realizarán otros exámenes más a partir de mañana, por hoy debe descansar.
Liam despachó al doctor y cerró la puerta blanca, era momento de ver por sí mismo que tan especial era Iris.
—¿Te gusta la decoración? Es apresurada tu llegada por lo que no hubo mucho tiempo para prepararla. Como podrás ver, el blanco prevalece.
Iris lo miró entendiendo que él simplemente era un hombre frío. Todo lo que decía era que su jaula estaba siendo acondicionada para mantenerla ahí encerrada.
Antes le hubiera gustado mucho que tuvieran tanta dedicación a su persona, ser especial para alguien y que hubiese un "para siempre", pero sin Kannet, esa situación de ensueño, no le gustaba.
—Me gusta... Pero yo prefiero que me permitas enviarle una última carta a mi amiga.
—¿Sigues pensando en verla?
Liam le sujetó un tobillo, no estaba lastimándola, pero su significado simple y escalofriante, la hizo tragar saliva del nerviosismo.
—Sólo quiero darle un último mensaje. Puedes verificar el contenido si tu gustas... Ella está tan o más asustada que yo y me gustaría darle un poco de confort.
El de pelo plateado se acercó a ella, el colchón se hundió con su peso, la puso debajo suyo. Parecía una presa apetecible, el miedo, la expectación y los nervios se filtraban por cada poro de su blanca piel. Le gustó.
—Lo pensaré si me das algo. Necesito un adelanto.
—¿Adelanto de qué?
Iris estaba al borde del llanto por la alegría y el temor, él era su favorito, su hombre perfecto y estaba diciendo que no la dejaría ir.
Se sintió estúpida por sus emociones sin sentido, él no era un amable hombre que la salvaría, más bien, el tirano que la destrozaría hasta hacerla cenizas.
—Piensa en ello.
Tan pronto como tocó con sus labios su roja y caliente mejilla izquierda, se levantó dejándola aturdida en la cama.
Ya habría tiempo para jugar con ella, pero ahora tenía que reportarse con su padre. Patrik Salvatore.
—De verdad trajo a una mujer.
—Liam trajo a una mujer... Ese niño nunca deja de sorprenderme. ¿Cómo está ella? ¿Se parece a las aberraciones que se logran encontrar en los laboratorios?
Había ocasiones en que se llegaban a dar vida a seres deformes que los científicos querían hacer pasar como mujeres. Nunca sobrevivían más de tres días.
Patrik no deseaba que su hijo tuviera nada que ver con esas criaturas horrendas a menos que fuera la última opción.
—No, no, nada de eso... Estoy sorprendido porque es perfecta...
El hombre de cuarenta, sonrió, su hijo de verdad logró lo impensable.
—Tendremos que verla personalmente para poder conocerla. Ella es la nueva madre de esta familia.
—Si, si todo va bien, en un año tendremos a un nuevo sucesor y...
—Si, será especial.
Primero debían esperar y tener un sucesor seguro y saludable. Después podrían proceder a hacer contratos e intercambios con las demás familias.
Habían muchos que pagarían por tener una mujer, ya fuera por el bienestar de la línea familiar o simplemente porque eran seres extintos y al no presentar deformidades, entonces tendría mayor impacto.
Kannet estaba sentada en un cómodo sofá dentro de la oficina de Cornian, él fumaba tranquilamente un puro, aunque ahora luciera calmado, había estado frenético por aquella fuga y robo dentro de su territorio.
Esperaba que Iris estuviera bien, trató de ser positiva y pensar que Liam no la dejaría morir aunque fuera por su propia conveniencia.
Esperó en silencio, hablar no servía de mucho viendo a Cornian y su enojo aún vivo. Aunque no lo expresara, podría terminar estallando si ella volvía a mencionar que estaba preocupada por Iris.
—Cenaremos. Es muy tarde y estoy seguro de que debes tener hambre.
—...
—Voy a encargarme de tu amiga. Es decir, ella estaba contigo dentro de mí laboratorio, por lo que me pertenece también.
—Esperaré a que así sea.
No objetó nada, ella sólo quería que su amiga estuviera a salvo, si la recuperaba Loreto, al menos vivirían juntas como habían planeado antes de que todo eso ocurriera.
—Kannet, desde hoy tu apellido es Loreto. Debes recordarlo porque es tu única salvación.
Los planes de Cornian eran monopolizar a las mujeres y fortalecer su poder e influencia entre las demás familias que quedaban. Desaparecería de una vez por todas a Salvatore.
—¿Puedo usar el apellido para obtener algún beneficio?
El mundo donde se encontraba era demasiado crudo y no podría hacer nada por su cuenta a menos que contara con el respaldo de la familia Loreto.
—Haz lo que te convenga. Tan sólo ten en cuenta a dónde perteneces y el costo por tal beneficio.
Era una mujer astuta, pensó Cornian, que sintió alivio al saber que no sería comida viva tan fácil. Tenía que enseñarle a sobrevivir en ese medio y también a usar lo que él le daría para protegerse. No le gustaban las personas débiles y dependientes, le aburrían y sólo quería matarlos, así que prefería que esta mujer fuera astuta porque la necesitaba cerca suyo y sería un fastidio tener que soportar una carga.
—Lo haré. Tan sólo háblame de cual será ese precio a pagar por tu respaldo.
El de ojos malvas sonrió, era fácil comunicarse con ella.
—Mis hijos.
—Quieres establecer más sucesores para tu familia.
—Correcto. Cuantos más, mejor. Así que lo único que espero de ti es que tengas a mis hijos.
—Una incubadora...
Murmuró sin mucho ánimo Kannet, haciendo que sus pestañas temblaran con algo de desagrado.
—Puedes verlo así.
—Lo tengo. Y, ¿cuando se supone que debo iniciar con el pago?
—Cuánto antes.
Cornian era un hombre ocupado y le gustaba resolver cualquier asunto a la brevedad. Le tuvo algo de consideración porque necesitaba que estuviera bien y consciente de su situación.
Las mujeres eran "criaturas delicadas", leyó una vez y se preguntó, ¿qué tanto? Pero viendo a esa mujer de ojos grises y pelo n***o brillante, no le pareció más que una frase absurda.
Kannet se recompuso de lo de su amiga e incluso espero el momento perfecto para hablar con él adivinando su humor y su posible reacción. Ella era calculadora y razonable, incluso cuando le dijo que sería una incubadora, ya tenía en mente usar el poder de la familia Loreto.
—Me prepararé como sea debido. Pero a mi amiga... Cuando la recupere, tratela con respeto, es menor que yo y más sensible.
Exhaló el humo de su puro y recargo un codo sobre su escritorio, analizando lo que le decía.
—Si tu amiga es demasiado sensible, no va a poder sobrevivir ya sea aquí o en Loreto. Pero seré considerado en la medida de lo posible.
Kannet quería creer que Iris estaría bien porque le gustaba Liam, quizá eso la haría sentir cómoda, pero era verdad que Liam Salvatore era un sádico. Así que era bueno que Cornian hiciera lo posible para recuperarla.
—Gracias, eso será suficiente.