Daniel se encontraba acostado en el sofá de su sala de estar, con la mirada fija en el techo. Aún sentía la ira corriendo por sus venas y no paraba de repetir en su mente que era un imbécil. No debería ser extraño que Sofía estuviera embarazada de Dallas, obviamente es su esposa, eso es común en el matrimonio. Pero lo que le causaba tanto rencor hacia ella, era que ella permitió que eso sucediera a pesar de que ella es consciente de que su “relación” es una farsa. De mala gana, Daniel se pone de pie, toma la cajetilla de cigarrillos que tiene en la mesa de centro, saca un cigarrillo y lo enciende, luego camina hacia las puertas de cristal que dan a su pequeño balcón y sale para intentar calmar su ansiedad iracunda con la fresca brisa de la noche. Apoyado en el barandal de su balcón, con

