Capitulo 6: A quema ropa

1326 Words
Las palabras “Estoy embarazada” se tatuaron de inmediato en la cabeza de Daniel, generando un estallido incontrolable de ira y decepción en su pecho. El mantuvo su expresión fría a pesar de que físicamente sentía como si estuviera presenciando el estallido de una bomba nuclear, de la nada todo comenzó a oscurecerse para el y lo único que veía era su arma G17 en la funda bajo su cazadora de piel negra. Su movimientos fueron rápidos aunque todo lo veía en cámara lenta, dejó unos billetes sobre la mesa, luego se levantó y por un segundo vio como Sofía le gritaba algo, pero el no podía oír nada de lo que le decía, fue como si un velo rojo de ira lo cubriera. Salió del establecimiento y caminó directo a su camioneta. Estaba totalmente dispuesto a volarle los cojones al maldito que se atrevió de dejar embarazada al amor de su vida y luego la desechó. Pero antes de entrar en la camioneta, alguien lo tomó del brazo y tiro de el con fuerza, obligándolo a girar sobre su propio eje. Todo pasó en segundos, aunque para un detective condecorado es tiempo suficiente para desenfundar su G17 y apuntar a quema ropa sobre la frente de su atacante. —¡Daniel!— El desgarrador grito de Sofía por fin pudo atravesar su velo de ira y lo hizo consciente de todo lo que estaba sucediendo. Daniel parpadeó un par de veces aclarando su visión y entonces pudo ver que el cañón de su arma reposaba entre las cejas de la mujer que tanto le quitaba el sueño. —¡Daniel, por favor cálmate!— Exigió a gritos la castaña. Daniel siendo víctima del pánico de la situación, bajó su arma lentamente y posó su mirada en el suelo. Guardó su arma y se llevó ambas manos a la cabeza para finalmente soltar un grito al aire. —¡Maldición!— Gritó tan fuerte que le ardió la garganta. —¡Te juro que fue un accidente! ¡Él no lo sabe y yo tampoco lo sabía hasta hace unas horas!— Explicó Sofía a gritos mientras lo abrazaba con tanta fuerza como le era posible usar. —Solo ve por la comida, pide que te la pongan para llevar y nos iremos— Musitó Daniel en tono frío y con el rostro ensombrecido ignorando su explicación. Sofía se dio la vuelta y entro de nuevo al restaurante, pidió que le pusieran la comida para llevar y cuando la mesera le preguntó cómo se encontraba, Sofía solo forzó una sonrisa de lado y asintió para luego salir con la bolsa de papel en una mano y el posa vasos de cartón con las malteadas en la otra. Sofía rodeo la camioneta y como pudo abrió la puerta haciendo una maniobra rara, está vez Daniel no se preocupó por ser cortes y abrirle. —¿A dónde vamos?— Preguntó Sofía cuando el castaño puso la camioneta en marcha. —Iremos a mi casa, no creas que te llevaré a un lujoso hotel de cinco estrellas— Musitó Daniel de mala gana. Sofía optó por permanecer en silencio hasta llegar al departamento de Daniel en el sur de Los Ángeles, perfectamente alejado de Dallas. El conjunto de departamentos estaba en el mismo barrio Latino en el que Sofía y Daniel crecieron, hacían meses desde que Sofía no había vuelto a ese lugar. Fuera de las pandillas y los carteristas de la zona, era una comunidad muy acogedora y unida. Al bajar de la camioneta, Sofía no pudo evitar sentirse nostálgica al ver el viejo parque de la residencia de Daniel en el que solían jugar cuando eran niños, desde luego que el tiempo no había pasado en vano y los juegos del parque ya no son lo que solían ser, la poca pintura que los cubría ha perdido totalmente su color, y el óxido los ha dañado casi por completo. —Veo que ya los niños no suele usar esto muy a menudo—Comentó Sofía mientras observaba el parque. —Las cosas han cambiado mucho por acá desde que te mudaste a Bel Air. Ahora ese parque suele ser la oficina de la pandilla blue blood— Respondió Daniel mientras sacaba la maleta de la parte trasera de la camioneta. —Quizá podamos organizar una campaña para recuperar el parque— Sugirió Sofía un tanto emocionada. —Creo que el embarazo ya te hizo perder la cabeza, mejor vamos a dormir antes de que uno de los pandilleros escuché tu magnífica idea y convierta nuestros traseros en coladores— Farfulló Daniel exasperado. (***) Luego de tomar las escaleras hasta el quinto piso, entraron al departamento el cuál estaba desordenado como de costumbre, ya que Daniel solo vivía para trabajar, comer y dormir, el no disponía de suficiente tiempo libre como para ponerse a hacer los labores del hogar y su departamento ya de por sí, era el típico departamento de un hombre soltero de veintisiete años. —Tu te quedarás en mi cuarto y yo dormiré en el sofá porque el cuarto de huéspedes está lleno con las cajas que aún no desempaco— Musitó Daniel dejando caer la maleta al suelo y luego caminó hacia el refrigerador. —¿Por qué no has desempacado si te mudaste hace meses?— Inquirió la castaña enarcando una ceja. —No he tenido tiempo desde que me ascendieron—Masculló Daniel luego de sacar una cerveza del refrigerador —Esta bien…— Respondió Sofía encogiéndose de hombros. —Si te vas a duchar, no te acabes toda el agua caliente— Advirtió el castaño mientras destapaba la cerveza. Sofía aturdida por su sofocante mala actitud, solo asintió con la cabeza, dejo las malteadas y hamburguesas en la encimera, tomó su maleta y se fue directo a la habitación de Daniel. Al abrir la puerta, encendió la luz y obviamente la habitación estaba igual de desordenada que el resto del departamento. (***) 3:30 AM. Sofía no paraba de dar vueltas en la cama, por más que lo intentaba, no lograba conciliar el sueño. Se sentía incómoda durmiendo sola, ya se había acostumbrado a sentir el calor de su esposo quien la abrazaba por la madrugada mientras dormía. A pesar de su relación ficticia, ellos se habían vuelto dependientes el uno del otro. Y por un momento Sofía se preguntó si Dallas también estaba dando vueltas en la cama por su ausencia. Sofía no pudo evitar sonreír al recordar cómo Dallas cada noche la dejaba meter sus pies debajo de sus piernas para calentarse… «¿Por qué Dallas habrá comenzado a ser indiferente con ella tan de repente?» Pensó. Ella nunca se lo había preguntado y, por primera vez, se dispuso a pensar en la última noche en que su relación era buena. Fue justo después de que la madre de Sofía sufriera esa fatal recaída. Ella estaba en la mansión ahogando sus frustración en alcohol, cuando Dallas llegó preocupado y de inmediato se acercó interrogándola con respecto al estado de su madre y mientras conversaban al respecto, Sofía bajo los efectos del vodka, se le insinuó a Dallas, quien al principio intentó detenerla y luego solo se dejó seducir por Sofía quién se quitó su vestido en medio de la sala de estar. Sofía no recordaba casi nada de esa noche, solo sabía que había tenido sexo más de una vez y que luego se fueron a dormir. Esa fue la noche en la que ella olvidó tomarse la píldora anticonceptiva. Luego al despertar, se vieron para desayunar, Dallas recibió una llamada y su rostro se descolocó totalmente al ver en su pantalla quien lo estaba llamando, salió del comedor rápidamente y esa fue la última vez que Dallas se comportó bien con Sofía. —¿Quién lo habrá llamado? ¿Y que fue lo que le dijeron?— Se preguntó a si misma en voz alta.
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