Capitulo 5: Decepción

1163 Words
Sofía estaba tan devastada que no quería soltar a Daniel, él era el único en quien podía buscar refugio y consejo, temía por como reaccionaria su mejor amigo, pero tenía que decirle la verdad si iba a querer su ayuda. —Oye, Sof. Debemos irnos antes de que noten que no estás— Dijo Daniel disolviendo su abrazo. —Esta bien— Susurró Sofía mirando la mansión de reojo. Ella estaba consciente de que no era importante para Dallas, pero en el fondo tenía esperanzas de que notara su ausencia e iría por ella. —Asumo que no has comido desde hace mucho…— Comentó Daniel subiendo la maleta de Sofía en el asiento trasero de la camioneta —Así que te llevaré por hamburguesas a “Old Coffee” y me contarás todo lo que sucede— Añadió abriéndole la puerta a Sofía. Luego que Sofía subió al asiento del copiloto, rápidamente Daniel rodeó rápidamente el frente de su camioneta y finalmente subió a ella. —Lo siento Daniel, pero no tengo apetito— Musitó Sofía volviendo a mirar hacia la mansión por la ventanilla. —De hecho… No fue una sugerencia, vas a comer o tendré que darte la comida en la boca haciéndote sonidos raros para que abras la boca como a un bebe— Espetó Daniel mientras ponía en marcha a su Chevrolet Tahoe 2022. Sofía se limitó a bufar revoleando los ojos y cruzándose de brazos, pensó en refutar la orden del castaño, pero no tenía energía suficiente como para discutir con su única persona importante y disponible en ese momento. Al llegar a Old Coffee, Daniel eligió una mesa al final del local para tener más privacidad con Sofía y de inmediato le hizo señas a la camarera para que fuera a tomar su orden. La camarera no tardó en acercarse ya que los conocía desde hace mucho, así que al acercarse no escatimó en saludos y besos amistosos. —¡Chicos! ¡Hace mucho que no los veía juntos por acá!— Chilló la rubia abrazándolos —En especial a ti suertuda, oí que atrapaste al magnate más codiciado de la ciudad— Acotó dirigiéndose a Sofía. —Ni que lo digas— Musitó Sofía sonriendo con sorna. —Lo siento, no pensé que esto sucedería— Dijo Daniel rascándose la nuca con vergüenza. —Tranquilo, está bien— Sofía mintió para no dejar que el se sintiera culpable mientras se preparaba internamente para contarle toda la verdad a Daniel. —Entonces… dime qué sucede. Hace mucho que noté que no estabas bien y no quería entrometerme demasiado, aunque admito que si me tenías muy preocupado— Declaró Daniel cruzándose de brazos. —Pues… hay mucho que no sabes y no se por donde empezar— Respondió la castaña recostándose en el respaldo de la silla mientras apretaba sus ojos con fuerza, ya comenzaba a sentirse patética por tanto llorar como una niña pequeña. —Empieza por el comienzo de todo tu Armagedón personal. Tenemos toda la noche— Sugirió el castaño haciendo aspavientos. —En ese caso… por favor no me golpees, pero la razón por la que me casé con Dallas fue porque hace un año nos casamos luego de que el me propusiera un trato. Él me daría todo lo que yo necesitara sin tener que trabajar y el finalmente tendría una esposa para callar a la prensa que presumía que el era un “playboy destinado al fracaso amoroso” — Soltó finalmente cubriéndose el rostro por la vergüenza. —¡¿Qué hiciste que?!— Bramó el castaño golpeando la mesa con ambas manos, causando que todos los clientes presentes voltearan a verlos expectantes —¡Lo siento!— Se disculpó Daniel recobrando la compostura mientras sacudía la pierna ansiosamente a la par de su mirada asesina dedicada a Sofía. —Lamento no habértelo dicho antes— Bisbisó la castaña. —¡Es que juro que quiero matarte!— Gritó Daniel en susurros —Soy un buen detective, puedo hacer que parezca un suicidio— Afirmó en tono amenazante. —Entiendo tu reacción, pero sabes que necesitaba el dinero, tenía dos hipotecas, estaba a punto de perder la casa de mamá, el sueldo del club y las propinas no me alcanzaban para los medicamentos y siempre tenía que recurrir a ti para poder llegar a fin de mes— Explicó la temerosa Sofía. —Sabes que siempre has podido contar conmigo y que Araya siempre ha sido como una madre para mí. El dinero nunca a sido problema— Le reprendió el castaño. —Si, pero para ese entonces tú aún eres solo un oficial de policía y sé que te hacía falta el dinero que nos dabas. Debía resolverlo por mi cuenta. Solo vi la oportunidad y la tomé sin pensarlo— Se excuso para no sentirse tan mal a pesar de que Daniel tenía mucha razón en lo que decía. —¿Y que hay de tu padre? Ambos sabemos que si le pedías dinero te lo daría sin dudar— Farfulló. —Jamás lo haría, él nos abandonó e hizo una nueva familia luego de ser electo como cenador— Respondió Sofía al borde del llanto. —Si no te conociera, diría que solo tomaste el camino fácil. Tu no eras así, no sé cómo pudiste ocultármelo todo este tiempo. Ya decía yo que ese imbécil apareció de repente y que la boda había sido demasiado precipitada— Espetó Daniel volteando hacia la ventana mientras negaba con la cabeza, sintiéndose totalmente decepcionado. —Aquí está su orden— Canturreó la inoportuna mesera dejando las hamburguesas, papas y malteadas de chocolate ante ambos y luego se retiró. —Dan… de verdad no sabes cuánto lo siento, sé que debí decírtelo. Aunque no podía, firmé un acuerdo pre-nupcial con muchas reglas y una de ella era no contarle a nadie sobre el acuerdo con Dallas— Explicó Sofía entre sollozos desesperados, el dolor de Sofía no hacía más que crecer a cada segundo y ya no soportaba más todo ese drama. —De nada te sirve llorar si tú misma te pusiste la soga al cuello ¿En qué mierda estabas pensando?— Respondió el castaño volviendo a mirarla fijamente a los ojos. —Solo pensé en mamá, ¿Bien? Estaba desesperada. Pero lo peor de todo es que ahora Dallas me pidió el divorcio— Farfulló Sofía alzando la voz con impotencia. —Y supongo que tú desesperación se debe a qué ya no tendrás su apoyo económico ¿Cierto?— Insistió con mala actitud. —Eso y que también… Daniel yo…— Musitó Sofía pensando en si hablarle del embarazo o no. —¡Maldición Sof!— Exclamó encolerizado —¡Por favor, no me digas que se pone peor!— Añadió en apretando la mandíbula y tragando saliva. —Daniel, yo… Estoy embarazada— Confesó apretando los ojos en la espera del infierno que acababa de desatar.
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