Capitulo 4: Beso de Judas

1073 Words
Dallas sonrió con suficiencia y luego depósito y casto beso sobre la frente de Sofía, luego se levantó y salió de la habitación, dejando a la castaña consumiéndose en silencio. El pelinegro bajó las escaleras y atravesó el recibidor para finalmente adentrarse en su oficina, cerró la puerta con seguro detrás de el, se sirvió un vaso de whisky escocés y se sentó frente a su escritorio. Luego de dar su primer trago, sacó su celular, tecleó un número que no tenía registrado, pero se lo sabia de memoria, pulsó “llamar” y luego de dos tonos, su llamada fue contestada. —Hola preciosa, acabo de hacerlo— Informó al teléfono esbozando una amplia sonrisa. —¿Qué? ¡No te lo puedo creer!— Chilló la mujer al otro lado de la línea. —Si. Justo acabo de hacerlo, mañana temprano le pediré a mi abogado que prepare los papeles del divorcio— Declaró para luego darle otro trago a su whisky. —No sabes cuánto adoro que seas firme con tus decisiones… Eso me pone muy hambrienta de ti— Jadeó la mujer seductoramente. —Daría lo que fuera por saciar tu hambre ahora mismo— Confesó el pelinegro jadeante. —¿Por qué no vienes ahora mismo? Tengo una nueva lencería que me gustaría mostrarte— Dijo entre gemidos. —Me encantaría hacerte gritar mi nombre toda la noche, pero ahora no puedo. Con lo del accidente mamá se puso como loca y no quiero que me arruine la felicidad que me da el hecho de ser todo tuyo pronto, con alguno de sus sermones. Pero te prometo que mañana iré a darte de desayunar— Musitó Dallas jadeando mientras se acariciaba el m*****o por encima de su pantalón. —Esta bien— Respondió la mujer con un atisbo de desilusión en su voz —Te esperaré desnuda— Declaró ahora con empalagosa dulzura. —Te amo— Dijo Dallas y luego colgó sin esperar su respuesta. Todo saldría de acuerdo a su plan y eso lo llenaba de satisfacción. Y pensar que hasta hace un mes, él comenzaba a sentir algo por Sofía, una mujer que jamás sería digna de su amor. Pero justo después de acostarse con ella por última vez, recibió aquel mensaje de su exnovia, la súper modelo Melissa Wild, quien había robado su corazón desde la infancia y lo hizo pedazos cuando lo cambió por un actor de Hollywood. Pero por fortuna regresó pidiéndole perdón y una segunda oportunidad. Dallas no lo pensó muy bien antes de decirle que si, ella siempre fue el amor de su vida y por fin el destino conspiró a su favor para devolvérsela. El pelinegro se acabó su vaso de Whisky y luego se apoyó al respaldo de su silla colocando ambas manos detrás de su cabeza, mientras que su mirada se perdía en el techo de la habitación, ese que miraba con gran satisfacción. (***) Sofía estuvo en shock por un rato, no le desagradaba nada la idea de alejarse de ese infeliz traicionero. Pero si dejaba de ser su esposa ya no tendría su apoyo financiero para costear los gastos médicos de su madre, a pesar de la gran suma de dinero que le daría al divorciarse, no sería suficiente ya que acordaron que al firmar el acuerdo pre-nupcial, él solo se comprometía a darle el quince porciento de su fortuna. La castaña no pudo evitar romper en llanto desconsolada y sola en la habitación oscura. Sentía que tenía el agua al cuello y no había escapatoria, sin mencionar que ahora estaba embarazada de un hombre que jamás se ha preocupado por ella y quién no dudaría en meterla a la cárcel por tener dentro de su vientre al fruto de su lujuria enfermiza. Y como un ángel caído del cielo, su celular comenzó a sonar rompiendo el gélido silencio de la habitación. Sofía solo ladeó su cabeza hacia la mesa de noche para comprobar quien la llamaba a pesar de no tener intenciones de contestar, pero fue el nombre de su mejor amigo quien la obligó a tomar el teléfono y responder de inmediato. No quería hablar con el luego de su escándalo de la tarde, pero necesito su apoyo ahora más que nada en el mundo. —¿Hola?— Musitó la castaña intentando no soltar ningún sollozo. —Sof… ¿Estás bien?— Preguntó Daniel, ella no podía verlo, pero sabía que el se sentía tan mal como ella. Esa pregunta de inmediato generó un estallido incontrolable de dolor y desesperación en Sofía, rompiéndola y fragmentando la en Miles de partículas que se esparcieron con cada lágrima y sollozo. —Sofía… ¿Te sucede algo?— Inquirió el castaño en tono alarmante. —¡Daniel, por favor! ¡Ven a buscarme!— Exigió Sofía desesperada. —Justo acabo de entrar a mi turno, pero no te preocupes, le pediré al oficial Johnson que me cubra está noche. En diez minutos paso por ti— Respondió alarmado y luego colgó. Sofía soltó el teléfono sobre la cama, se secó las lágrimas con sus manos, se levantó y luego fue al vestidor. Tomo una maleta y comenzó a meter varias mudas de ropa, unas cuantas pantis y sujetadores, un par de tenis, su bolsa de maquillaje y por último su cepillo de dientes. Se ató el pelo en una coleta improvisada, se colocó la maleta sobre su hombro, recogió su celular junto a su billetera y salió de la habitación lo más rápido que pudo para no ser vista. Quizá fue la desesperación o la ansiedad quien tomo el control de su cuerpo, ella no sabía cómo aún tenía las energías para hacerlo, pero necesitaba salir de esa casa tan pronto como le fuera posible. Bajó las escaleras a tientas, atravesó el recibidor y salió siendo tan cautelosa como los nervios se lo permitieron. Al estar en el pórtico de la mansión, sujetó la maleta con fuerza y corrió hacia la reja principal, le tomó varios minutos en llegar, pero logró mantener el ritmo a pesar del ardor en sus pulmones y finalmente llegó a la calle. Poco después llegó Daniel es su camioneta, estacionó rápidamente y salió a por Sofía, quien al verlo dejó caer la maleta al suelo y se abalanzó hacia sus brazos. —Por favor, no me dejes dormir con Dallas una noche más— Exigió Sofía entre chillidos y sollozos.
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