Me quedé mirando la marca en mi seno, era la primera vez que me hacía algo así, ni siquiera cuando había mordido mi cuello me había dejado marcas, me sentí como una res con marca de ganado. En eso pensaba mientras veía un poco de televisión cuando mi madre salió a abrir el portón, no le di importancia, pensé que a mi papá se le habían olvidado las llaves. —¡¡¡Caro!!! — Me gritó para que saliera, corrí porque me imaginé que era recado de mi patrón. Era una mujer acompañada de dos hombres. — ¿Señorita Carolina? — ¿Sí? — Contesté extrañada, porque no la conocía. — Soy la arquitecta Solís, vengo de la constructora Aris y asociados, nos encargaron el proyecto de la construcción de dos locales comerciales y venimos a tomar las medidas para empezar con el diseño. Justo en ese momento, me

