Cuándo Rafael despertó yo fingí estar dormida, me emocioné al sentir como sacaba su brazo de debajo de mi cuello muy despacio para no despertarme; me moví un poco y me acurruqué en su pecho, no quería dejarlo ir, quería prolongar ese momento todo el tiempo posible, me sentía tan cómoda y segura en sus brazos. —Despierta floja— me dijo al oído en un tono tan suave, que nunca pensé escuchar de su boca — vamos a desayunar, hoy te voy a llevar a pasear, vendrás conmigo a cerrar un negocio y pasaremos el día juntos. Abrí los ojos y sonreí —¿A pasear? — pregunté emocionada, me encantaba la idea de pasar tiempo con él —¿A dónde iremos? —Es una sorpresa estoy seguro de que te va a gustar. Se levantó y se metió a la ducha, yo me armé de valor para seguirlo y me metí tras él completamente desnud

