El beso que se dieron se prolongó tanto y fue tan caliente que sin duda pensé que estaban cogiendo con la boca delante de mí, pero finalmente ella lo soltó y agarró su bolsa. —Me voy querido, yo si tengo que trabajar, pero te aseguro que te voy a cobrar este favor, y no precisamente con dinero, sabes lo que quiero. Me miró con una sonrisa burlona barriéndome nuevamente de pies a cabeza, sentí una rabia indecible porque con lo elegante que ella iba vestida parecía modelo, y yo estaba con esas fachas porque pensé que solo iríamos al gimnasio, pero casi reviento del coraje cuando él le contestó que le pagaba cuando ella quisiera y hasta con intereses. No había que ser muy listos para saber que estaban hablando de coger, si la tipa lo que quería era cobrar con “cuerpomatic”. Cuando salió d

