06[Te encontré]

1358 Words
FARAH SALLOW Días después Con los inversionistas decidimos mirar junto con experto la maqueta de la que sería la mansión en su total restauración, a todos les había gustado mi idea de que debíamos basarnos en el Monte Olimpo, unas hermosas y grandes columnas adornarán en cada parte de la mansión, decidí que también se debería ampliar el lugar, aquella mansión contaba con unos hermosos establos a solo unos pasos de ahí, también se decidió colocar unas hermosas cascadas en forma de corazón y de cupido para darle un poco de ambiente al lugar, también se prefiero que aunque tuviera ese aire antiguo, fuera elegante ya la vez moderna. A todos los inversionistas les agradó la idea y no dudaron en aplaudirme, entre ellos Milo, podía notar como en todo momento buscaba mi mirada, no habíamos tenido la oportunidad de hablar después de aquello y cada vez que recordaba esa noche me moría de la vergüenza, había actuado como una total adolescente y además había olvidado una regla sumamente importante y era no involucrarse con cualquier inversionista, no quería que este proyecto se viniera abajo por la culpa de los estúpidos sentimientos y aunque tal vez este exagerando prefería prevenir para luego no terminar lamentando. —Entonces está decidido señorita Farah, sin duda cuenta con unas maravillosas ideas- le sonreí agradecida por sus hermosas palabras. Todos estaban sumamente emocionados lo cual me tenía absolutamente sorprendida, lo usual era que los inversionistas solo dieran su dinero y se fueran pero con todos ellos era totalmente lo contrario, desde el primer día se habían mostrado emocionados y hasta bromeaban con ingresar al lugar, también se habían mostrado sorprendidos al notar que no solo quería que ingresaran empresarios, sino que quería que ingresan todo tiempo de personas, ya sean escritores, gamers o hasta personas parte de la realeza y la política. Les había agradado ver que tenía una visión grande y que no era para nada conformista, finalmente bromeamos un rato sobre las grandes ganancias y en que lo pensábamos gastar más adelante. Apresurada me retiré del lugar después de despedirme correctamente, subí al taxi que había pedido con antelación y le indiqué la dirección a la que quería ir. Admito que estoy sumamente agotada, no solo mental sino que también físicamente pero sospechaba, por alguna razón, sobre que Milo iría al hotel a querer hablar conmigo y aunque parecía una niña al estar evitándolo, estaba tan cansada como para tener que lidiar con sus sentimientos. —Señorita, ese lugar está en remodelación. ¿Está segura que quiere ir?- sonreí ampliamente al saber que las noticias estaban volando rápido. —Absolutamente señor- sonreí ampliamente y me dediqué a mirar con atención el paisaje, era totalmente distinto a la ruidosa India, extrañaba a Maya y sus consejos pero tenía claro de que por ahora no podía contactarla. Al estar ocupada últimamente había dejado de darle vueltas al pasado y me encontraba orgullosa por ello, tenían razón al decir que trabajar lo mantiene ocupado y sin tiempo de pensar en estupideces. Estos días también había pensado en Brais, él no había hecho ningún movimiento en querer contactarse conmigo y yo tampoco había hecho nada, confiaba ciegamente en que en algún momento me lo encontraría y le podría preguntar todo lo que no pude ese día. —Llegamos, señorita- le agradecí y le pagué. Al bajarme pude apreciar por completo lo enorme que era la mansión o más un auténtico castillo, podía sentir aquella vibra hogareña, ya estaban por la mitad del trabajo, y debía admitir que la maqueta no le hacía nada de justicia para lo que verdaderamente era. Hablé con algunos trabajadores y les agradecí el esfuerzo que estaban poniendo en esto, me sentía orgullosa al ver que mis palabras se estaban volviendo realidad y me sentía orgullosa al decir con seguridad que ya me imaginaba este lugar expandiéndose por varios países de todo el mundo. —Si, esa fue mi expresión al ver este lugar- salté en mi sitio por aquella repentina intromisión, giré de golpe hacia el dueño de aquella voz. Me sonrió cordial y yo no pude evitar mirarlo con sorpresa. —Aunque estoy feliz por verte, estoy segura que debes de saber que a este lugar solo pueden ingresar los inversionistas y la dueña, y estoy segura que no eres ninguno de ellos. Lo que dije pareció causarle gracia y poco a poco fue acortando su distancia hasta quedar a solo tres pasos de mi, extendió poco a poco su mano y finalmente la colocó en mi mejilla, no pude evitar cerrar los ojos y suspirar, hacía años que no sentía aquella calidez. Lo que este hombre me hacía sentir era inexplicable, solo sentía que mi vida debía girar entorno a él y solo a él, que todo lo mío era suyo, este hombre me volvía loca en el buen sentido de la palabra. —Te dije que nos volveríamos a encontrar, tengo un premio que recoger después de todo- suspiré, odiaba verme débil pero por alguna razón con él no me molestaba en absoluto, me hacía sentir segura y a la vez protegida, aquella mirada intensa me hacía sentir paz y estaba segura que no tenía que ver con ser solo mi salvador, sino que había algo más, algo mucho más profundo y que no sabría explicar. —Aquí estoy, no me iré a ningún lado- susurré mientras sobaba mi mejilla en su mano. Me sonrió de lado y negó. —Ya huiste una vez, no puedo dejar que eso vuelva a ocurrir- otra vez estaba con eso de que había huido, lo miré enojada y me separé de golpe, lo cual le terminó tomando por sorpresa. —No entiendo por qué dices que hui, ya te dije varias veces que no fue así- me miró serio para luego cruzarse de brazos. —Al día siguiente fui a visitarte a la clínica y me dijeron que te habías ido a primera hora de la mañana, básicamente si huiste- negué y estaba dispuesta a explicarle que no había sido así hasta que tomé en cuenta algo. —Espera, no has respondido mi pregunta. ¿Qué haces aquí?, no cualquiera puede ingresar por más dinero que tenga, está rotundamente prohibido. Miró hacia otro lado para luego suspirar, por alguna razón temí que me dijera algo que no quería escuchar. —Ya estamos grandes como para jugar al gato y al ratón. Soy Brais Relish, tu ex cuñado- jadee sorprendida, aquello no me lo había esperado por completo, esperé a que me dijera que no era cierto pero no era así, él seguía mirándome serio y yo no podía hacer nada más que mirar hacia ambos lados. —¿Él te envió acaso?, ¿Por qué me salvaste?, él te odia y debes saberlo mejor que nadie. ¿Acaso lo haces para joderlo?- él negó enojado por lo que estaba diciendo. —Se que eres inteligente Farah, si quisiera j***r a mi hermano lo haría de otras maneras totalmente diferentes, nunca te usaría para algo tan bajo y egoísta- mi labio inferior tembló, nadie nunca se había preocupado por mi de esa manera, a excepción de Maya, todos al enterarse quien era realmente siempre me veían como un peón al que tenían que manejar para lograr sus objetivos. —Farah, es difícil explicar lo que siento ahora mismo, pero te lo puedo mostrar- en un segundo terminó por acortar la distancia y pegar sus labios a los míos, mordió suavemente mi labio inferior invitándome a jugar con su deliciosa lengua. Nuestros alientos se combinaron, con su mano izquierda me pegó más a él y no dudé en dejarme envolver en sus cálidos brazos, era difícil explicar lo que este hombre me hacía sentir, sentía que había sido creada para estar eternamente a su lado, sentía que era completamente suya pero a la vez sentía que me estaba metiendo en terreno peligroso pero prefería disfrutar de este tierno y erótico momento al sentir como su cálida mano se deslizaba por el interior de mi falda hasta llegar a mi punto sensible y ahí supe que este hombre sería mi eterna perdición.
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