Eso era más cómodo que morir torturada. El arma fue cargada y el gatillo esperó paciente que fuera apretado. Tony pareció pensárselo y cuando ya tenía una decisión tomada, sonrió. Había decidido apretarlo. Cerré mis ojos con calma y… —Es experta en provocar, pero también es orgullosa—dijo una voz a sus espaldas interrumpiendo el momento—. Kerem Gurkan necesita mucho más que el simple cadaver de su hija para hacer lo que quiero, así que no vale la pena que manches mi alfombra. Que vuelva a su habitación. El arma abandonó mi cabeza y Tony volteó hacia Gianni, que permanecía de pie en el umbral, con cinco hombres a su espalda y las manos en los bolsillos de su exclusivo pantalón. A su lado estaba ella, Renata Lombardo, viéndome con una ligera sonrisa en sus labios como si la escena que ac

