CAPITULO 22| NEYLAN GURKAN-2

726 Words

—Don, me he equivocado—aceptó entonces—, pero le juro por Dios que está en los cielos, que no comencé la balacera. Escribone, ese maldito me estaba esperando con sus hombres. Él ignoró la autoridad que usted me concedió. Martino levantó la mirada y me descubrió, pero volvió su atención al frente para no revelar mi presencia. Gianni le vio también y él asintió, como dando credibilidad a las palabras del hombre que lloraba desconsoladamente en el suelo. —Necesito hombres firmes, hombres que se ocupen de sus asuntos y no de estúpidos conflictos sin sentido. Si su odio ocupa su atención, nunca sabrán los peligros que les acechan afuera. Fui muy claro y severo con mis instrucciones. Solo debías cobrar las deudas de Escribone, traerme el maldito dinero y nada más. Si no puedes entender una sim

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