—Ese desgraciado estaba muerto… —Pues no lo está—dijo Emir mostrándose firme—. Le dije a Neylan que iríamos por ella, pero insistió en que tiene deudas pendientes que saldar con el italiano y creo que ambos concordamos en que tiene razón. Intentó usar a nuestra familia para mermar a la suya con tu ira, padre. La prudencia es nuestra arma más fuerte ahora mientras mi hermana soluciona sus asuntos con él. Creo que Neylan es más que capaz de atender sus asuntos y decisiones. Aunque, claro, si requiere mi respaldo, no tengas dudas en que pienso apoyarla. Kerem estaba sin palabras, pero de lo molesto e iracundo. ¿Nuevamente ese desgraciado infeliz arruinaba a su hija? —Estaba muerto—insistió notando la sorpresa también en su esposa—y te juro que, si lo tuviera delante ahora mismo, yo mismo l

