—Porque confías en nuestro hijo. —No me ha fallado o al menos no en esto. El único mal rato que me hizo pasar fue solucionado cuando se casó con Miray e igualmente se comportó rebelde. Ignoraré el hecho de que sus acciones fueron deshonrosas, pero supo corregirlas. —Ser deshonrosos a veces es muy común en los Gurkan. Kerem sonrió. Arabelle, Arabelle. —¿Y seguirás culpándome? —No te culpo. Solo te recuerdo de donde viene todo. Él sujetó su mano y besó sus nudillos. No tenía nada que replicar en su dirección. Como siempre, una sola sonrisa de su esposa bastaba para eliminar cualquier deje de caos que pudiera existir. Ambos estaban preocupados por Neylan pero Emir lograba tranquilizarlos de una y otra forma. Arabelle se dio la vuelta cuando escuchó la puerta abrirse y su hijo mayor cr

