—No. Estás haciéndolo muy rígido. —Lo estoy haciendo suave, ¡pero se va! —¡No se va! —espetó Gianni de inmediato—. Parece que estás temblando. Un barco te escucha y te siente. Si estás totalmente rígida se irá directo al fondo porque siente que su capitán no sabe a dónde va, y si no lo sabe… —No me regañes. —Estoy intentando enseñarte. —Estás regañándome. —Neylan… —usó ese tono autoritario y yo decidí aflojar los brazos. Aunque a simple vista manejar un barco pareciera lo más sencillo del mundo, la verdad es que no lo era. No lo era y yo estaba un tanto enfadada de que mis manos parecieran estar completamente en contra de la navegación. Nunca lo había hecho. —No puede ser tan difícil. —Lo estás haciendo difícil —corrigió—. Ni siquiera tienes que ubicarte con las coordenadas u obser

