Había hermosos panes casi trenzados y cubiertos por una apetitosa capa de azúcar. No parecía horneado, sino frito. Allah, cómo olía a limón. Mi estómago exigió probarlo y mis ojos lo dijeron todo de una forma un poco maleducada. Gianni seguía hablando con el anciano cuando una mujer se acercó. —¿Nacatole calabresi? ¿Cómo? Mis ojos confundidos la hicieron reír. —Así se llaman. Nacatole, son fritos con azúcar. —Oh, se ven deliciosos. —¿Rozzanna? ¿Qué estás haciendo con la niña Riccio? —dijo el anciano llamando la atención de la mujer. Sonreí cuando lo escuché llamarme niña ricitos—. Estoy hablando con el hombre. Non dargli problemi. (No le des problemas.) Ya tiene muchos con la sua donna (su mujer). "Ogni riccio un capriccio." (Cada rizo es un capricho.) Gianni rio. Negó con la cabeza

