—Ninu Atore, sé quién eres. Domenica estaba al teléfono conmigo y dijo que encontraron a un desconocido que tus hombres trajeron aquí como prisionero. Quiero verlo. —Es un muchacho. No lo encontramos nosotros. Unos pescadores lo encontraron flotando en el norte. Estaba por ahogarse y tiene el rostro demasiado rojo y quemado por el sol. Lo subieron a su barco y ya sabe cómo son los calabreses de curiosos. Informamos a la signora porque los detalles le importan mucho y es algo nuevo. Lamento que mis hombres no hayan saludado. No teníamos idea de que vendría aquí y menos después del escándalo de anoche. Barbieri le está buscando en la zona de Reggio. Fue muy lejos. —Estaba embarcado —respondió—. Mi esposa y yo tuvimos que salir de Reggio tras esa emboscada, pero no creo que esos detalles im

