Apretó la mandíbula y tragó saliva. —Questa non è la storia di una famiglia, è una storia di dominio. (Esta no es la historia de una familia, es una historia de dominación.) Y terminará como tal, cuando uno quede con vida. Mírame, convertido en una maldita pieza de ajedrez. La forza della mia famiglia è diventata la sua debolezza. (La fuerza de mi familia se volvió su debilidad.) Lo entendí, entendí esa réplica, porque de alguna manera podía verlo así. Una pieza de ajedrez en un juego de poder, solo que él no se negaba a participar, sino que recriminaba la fuerza que le arrebataron a la Famiglia, abogando por un futuro que no vendría pero que pudo ser más glorioso que la disputa misma. Mis ojos notaron el dolor en los suyos. Lo sentía. No había manera de que el presente cambiara. Era tes

